De un tiempo a esta parte, la Selección Argentina de básquet que supo gozar de una Generación Dorada inolvidable, parece derrumbarse con un desempeño opuesto al de aquellos años gloriosos. Y esa debacle tocó fondo la noche del viernes con dos de sus mejores referentes en la platea porque no llegaron con la debida antelación., El equipo que dirige Pablo Prigioni cayó como local en Obras Sanitarias por 44 a 61 ante Uruguay por la Eliminatoria para el Mundial de Qatar 2027 y quedó segunda en el grupo D. Una derrota histórica, la más dolorosa en medio siglo y quizá más atrás.
Facundo Campazzo y Gabriel Deck llegaron al país el mismo día del partido tras cumplir su compromiso por la Euroliga y no pudieron ser parte del plantel de 12 jugadores. Los dos vieron desde sus butacas un equipo desorientado y del que Prigioni solo distinguió como positivo «que el rival haya quedado por debajo de los 70 en su goleo». Un consuelo mínimo (y preocupante) entre tantas estadísticas negativas que se apilan en los últimos años.
«Los dejamos en 61 y eso es muy positivo porque nuestra identidad está basada en la defensa hace tiempo. Pero lo ofensivo no funcionó. Nosotros cuando dejamos a los rivales en ese número siempre tenemos opciones de ganar el juego, pero hoy en ningún momento encontramos una manera sostenible de anotar y por eso la diferencia», destacó Prigioni después del partido.
Desde el punto de vista objetivo, la derrota puede ser producto de apenas «un mal partido y nada más». Sin embargo, el golpe tiene otros matices.
🎙️“Probablemente la peor derrota en la historia del básquet argentino en los últimos 50 años”. pic.twitter.com/vmWnTpj490
— AGUSTIN (@Giribaldiok) February 28, 2026
“Probablemente la peor derrota en la historia del básquet argentino en los últimos 50 años”, resumió en plena transmisión televisiva el periodista Marcelo Nogueira. Los espectadores pagaron 81 mil pesos, con los cargos de servicio incluídos, por una popular. Y aquellos que quieran ver el partido contra Panamá, en el insólito horario de las 18.30 un día lunes, deberán dejar la misma cifra en la boletería electrónica.
El Seleccionado no tiene un entrenador tiempo completo (trabaja como asistente con los Minnesota Timberwolves de la NBA) y tal vez la idea que intenta plasmar Prigioni no arroja los resultados esperados. El equipo no clasificó al Mundial 2023 ni consiguió el boleto para los Juegos Olímpicos del año siguiente. En 2024 se produjo una derrota ante Chile, algo que no sucedía desde 1955. Los cachetazos se suceden, uno tras otro.
Del partido del viernes, se desprenden más detalles. Los 44 puntos de Argentina igualaron la marca anotadora más baja de la Selección en un partido oficial, cuando en 1955 le ganó a Ecuador 44-36 en el Sudamericano de Cúcuta, Colombia. «Eso fue, obviamente, antes de la era del reloj de posesión y del tiro de 3 puntos», aclaró el periodista Alejandro Pérez en su cuenta de X.

«Los cuatro triples convertidos igualaron la peor marca en la historia de los clasificatorios continentales cuando anotó cuatro ante Dominicana, en Santo Domingo, en 2022. Aquella vez los hizo sobre 22 intentos. Ahora, peor: sobre 29», detalló en @AleRPerez.
Ante Uruguay el entrenador probó con los subcampeones de la última AmeriCup (donde Argentina cumplió un papel que invitó a soñar con una levantada) junto a otros de buen rendimiento en la Liga Nacional. El lunes, Deck y Campazzo podrán formar parte de los 12 ante Panamá.
¿Qué pasa, pasó o está pasando con el Seleccionado? La pregunta probablemente tenga una respuesta compuesta con varios motivos. En el entretiempo, los dirigentes de la Confederación Argentina de Básquet (CAB) homenajearon a Carlos Delfino y fue ovacionado. Ahí, un piolín para tirar y buscar una de las respuestas.

«El fútbol es un deporte de equipo. A la cancha salen los jugadores porque están los dirigentes para administrar una estructura que permita que los jugadores salgan a la cancha», dice el ex vicepresidente del club Nueva Chicago, Daniel Ferreiro, y la frase puede extrapolarse al básquet, para entender la histórica derrota del Seleccionado argentino ante Uruguay.
Ferreiro es un eslabón de la dirigencia del fútbol argentino, en ejercicio antes y después de Julio Grondona en la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y su frase puede explicar el bajón deportivo de la Selección antes de reconvertirse en la Scaloneta. La sucesión y puja por el poder de Don Julio, desatendió lo esencial y la crisis se trasladaba al campo de juego.
Tal vez ese sea un síndrome parecido que afecta al básquet y su estructura, tras la muerte de Fabián Borro el dirigente que marcó el rumbo a contramano de la Generación Dorada. Tal vez la transición permita encontrar la huella que se desdibujó en el último tiempo.

