
Durante el cuarto trimestre de 2025, la pobreza en la Ciudad de Buenos Aires registró un nivel de 21,1%. Este porcentaje reflejó una reducción frente al 24,2% del mismo periodo del año anterior, pero se mantuvo igual respecto del segundo trimestre de 2025. La dinámica de la pobreza en el distrito porteño estuvo marcada por la influencia sostenida de la inflación, que limitó la mejora de los indicadores sociales y afectó de manera directa a los sectores con menores ingresos.
El informe emitido por el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (IPEGCBA) señaló que 652.000 personas vivieron en situación de pobreza al cierre del año, una disminución de 94.000 respecto al cuarto trimestre de 2024. Sin embargo, esa cifra ya se había alcanzado en la primera mitad de 2025, lo que evidenció una falta de avance en la reducción de la pobreza durante la segunda parte del año. El fenómeno no solo afectó la cantidad de personas en esta condición, sino también las características demográficas y territoriales de la población pobre.
En términos de indigencia, la tasa se ubicó en 6,8% al final de 2025, superior al 6,5% del mismo periodo del año anterior y al 6% del segundo trimestre de ese año. El número de personas consideradas indigentes pasó de 200.000 a 210.000 en comparación interanual, revirtiendo la baja que se había observado en el segundo trimestre, cuando la cifra alcanzó los 183.000. El dato evidenció que la indigencia creció, incluso en un contexto donde la pobreza general experimentó una baja en la comparación anual.

El informe del IPEGCBA también resaltó las diferencias en la medición de la pobreza entre los organismos estadísticos. Según la medición semestral del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la pobreza en la Ciudad de Buenos Aires correspondió al 9,6% en el segundo semestre de 2025. En contraste, la cifra de la oficina de estadísticas porteña fue del 19,2% para el mismo periodo. La diferencia radica en la composición y en las variaciones de precios de la canasta básica utilizada por ambos organismos para determinar los umbrales de pobreza e indigencia.
Dentro del universo de hogares y personas en situación de pobreza, el peso de la indigencia se amplió en la comparación interanual. Al final de 2025, los hogares en situación extrema representaron el 28,4% de los hogares con carencia de ingresos, mientras que las personas en esa condición constituyeron el 32,2% del total de pobres. Este incremento indicó que una porción cada vez mayor de la población pobre cayó bajo la línea de la indigencia.
El análisis territorial reveló que los hogares ubicados en la Zona Sur de la Ciudad alcanzaron una incidencia de pobreza de 25,3%. Los hogares con niños y niñas menores de 14 años presentaron una incidencia superior, de 28,6%, y la proporción aumentó a medida que crecía la cantidad de menores en el hogar. Por su parte, los hogares con presencia de adultos mayores en situación de pobreza representaron el 14,2%, un valor inferior al promedio general.
La distribución de la pobreza afectó de manera particular a la población infantil y adolescente. El informe del IPEGCBA destacó que 34,5% de los niños, niñas y adolescentes (de 0 a 17 años) residieron en hogares pobres, lo que sumó 232.000 personas en ese grupo etario. Un año antes, el porcentaje era de 37,9%. Esta disminución en términos porcentuales reflejó la baja interanual de la pobreza, aunque la cantidad absoluta se mantuvo elevada.

El ingreso per cápita familiar de los hogares en indigencia fue, en promedio, de $107.199, mientras que el de aquellos en pobreza no indigente alcanzó los $325.098. Para que un hogar salga de la pobreza, en promedio, se requeriría una transferencia de $392.662. Esta brecha de ingresos representó el 34,4% del valor de la canasta básica total.
El informe del IPEGCBA también analizó la composición de la pobreza en función de la tipología de hogares. Los hogares monoparentales y aquellos con varios niños presentaron una mayor incidencia de pobreza y de indigencia. Además, la pobreza mostró mayor prevalencia en las comunas del sur de la Ciudad, donde los niveles de ingresos son históricamente inferiores respecto al promedio porteño.
La comparación entre los datos del IPEGCBA y el INDEC puso de manifiesto las diferencias metodológicas y el impacto de las variaciones de precios según la canasta de referencia utilizada. Estas diferencias generaron brechas significativas en los indicadores de pobreza, lo que resultó en estimaciones disímiles para un mismo territorio y periodo temporal.
El análisis oficial subrayó la persistencia de la pobreza y la indigencia en la Ciudad de Buenos Aires, además de las dificultades para reducir estos indicadores en un contexto de alza sostenida de precios. La evolución de la pobreza a lo largo de 2025 mostró avances iniciales, pero el efecto de la inflación limitó la mejora y afectó principalmente a los grupos más expuestos a la vulnerabilidad social.



