Hace algunas semanas una serie empezó a estar en boca de todos, Adolescencia (Netflix), producción británica que aborda las circunstancias en que un adolescente de 13 años comete un crimen. Además de ser muy elogiada por su forma de ser rodada -cada capítulo fue filmado en planos secuencia-, la ficción hace reflexionar sobre las dificultades de comunicación que existen entre las generaciones que hablan diferentes idiomas y también sobre las señales de acoso escolar que muchas veces los adultos no ven.
Hugo Lescano, director del Laboratorio de Investigación en Comunicación No Verbal y del Centro Certificador de Coaching Dialéctico con sede en Buenos Aires, comparte con Revista GENTE sus conocimientos para detectar algunos signos que podrían indicar que un adolescente sufre bullying. Desde la postura encorvada a los movimientos nerviosos pueden indicar patrones que si no son mirados con detenimiento suelen ser desestimados.
Las 5 señales que podrían dar indicios de acoso escolar

Lescano asegura que existen algunos gestos que pueden indicar que el adolescente está sufriendo algún tipo de acoso. Muchas veces los adultos no prestan atención a pequeños comportamientos que hablan por sí solos. El experto asegura que un adolescente que tenga una postura encorvada, que evite el contacto visual, que repita movimientos nerviosos, que se aísle y toque las paredes y que se tape la mitad de la cara tiende a estar dando señales a las que debe prestarse atención.
«He visto estos comportamientos en mis años como docente en la escuela secundaria como así también en mis intervenciones carcelarias con jóvenes en conflicto con la ley. Los gestos son expresiones emocionales a través de los cuáles muchas veces pedimos ayuda. Los niños se expresan gestualmente mucho antes de contarnos cómo se sienten. Es por eso que es tan importante aprender el idioma de los cuerpos, porque nuestro cuerpo no sabe mentir», afirme el consultor diplomático que trabajó 12 años en cárceles.
- Postura encorvada
«La postura corporal es un reflejo de nuestro estado emocional. Un niño que adopta una postura encorvada, con los hombros caídos y la cabeza levemente hacia abajo, puede estar manifestando una falta de confianza y un deseo de pasar inadvertido«, explica Lescano.
Y suma: «Esta postura, en muchos casos, se proyecta como respuesta a experiencias de bullying, donde el niño busca protegerse de la intención negativa de sus agresores. Dicha postura incide para que el niño mire hacia abajo, un código tipificado en el Sistema de Codificación de Acción Facial publicado por Paul Ekman en 1978, como M64″, especifica.
Al respecto, Lescano sostiene que si un niño mira hacia abajo gran parte de una conversación hay que estar atentos porque podría ser que no sólo se trate de timidez.
«Owen Cooper en su papel de Jamie Miller (en Adolescencia) demuestra que la postura y la mirada hacia abajo pueden ser señales de otra cosa», afirma el experto.

- Evitar el contacto visual
«El contacto visual es fundamental en la comunicación y su ausencia puede ser un indicador de incomodidad o ansiedad», explica Lescano.
Según un estudio de Paul Ekman y Wallace Friesen en 2003 -sostiene el experto-, evitar el contacto visual es un claro mensaje de inseguridad y sumisión.
«Un niño que no mira a los demás puede estar experimentando no solo vergüenza sino también miedo. Estas emociones combinadas son típicas en quienes son víctimas de acoso escolar. Dicho comportamiento aparece como un mecanismo de defensa para evitar la confrontación directa con sus agresores», asegura el director del Laboratorio de Investigación en Comunicación No Verbal.

- Movimientos nerviosos
«Los movimientos nerviosos, como morderse las uñas o lápices o manipular objetos con movimientos repetitivos (por ejemplo con los útiles escolares), son manifestaciones físicas de la ansiedad«, detalla Lescano
Y suma: «Según la psiquiatra Judith Orloff, estas conductas son un intento reflejo del cuerpo con el fin de liberar tensión acumulada. En el contexto del bullying, estos comportamientos pueden ser una señal de que el niño está lidiando con un alto nivel de estrés emocional, lo que puede afectar su bienestar general y su capacidad para concentrarse en las actividades escolares».

- Aislamiento tocando las paredes
«El aislamiento social es una respuesta común al bullying», dice Lescano y cita un estudio de la Universidad de California que encontró que los niños que son víctimas de acoso tienden a retirarse de sus compañeros en los recreos y a desplazarse haciendo contacto con las paredes de patios y pasillos.
«Este comportamiento puede ser tanto una estrategia de supervivencia como una consecuencia del dolor emocional que experimentan. El aislamiento no sólo afecta la autoestima del niño, sino que también puede tener repercusiones en su desarrollo social y emocional«, sostiene el experto.

- El gesto de taparse la mitad de la cara: un indicador de angustia
Otra de las señales que describe Lescano tiene que ver con esconderse. «El gesto de cubrirse la mitad de la cara con la mano, casi siempre interpretado como un signo de cansancio o frustración, puede tener significados más profundos, particularmente en el contexto de la angustia emocional«, sostiene.
Y explica: «Según el Sistema de Codificación de Acción Facial, este gesto, tipificado como una variante del código AD46, se interpreta como un reflejo de un estado emocional que va más allá del simple cansancio».
«Cuando un niño se cubre la mitad de la cara, en muchos casos, suma, está intentando protegerse de la sobrecarga emocional o del juicio de los demás. Este comportamiento puede ser un intento subconsciente de ocultar su vulnerabilidad indicando que se siente abrumado por sus emociones.
Las investigaciones, afirma Lescano, señalan que estos gestos están vinculados a padecimientos emocionales que pueden, en ocasiones, llevar a conductas autodestructivas.