La gimnasia para mayores de 65 años suele asociarse con pesas o máquinas, pero los expertos de EEUU remarcan que ciertas labores domésticas también cumplen con los criterios de ejercicio aeróbico y funcional. Según explica el National Institute on Aging (NIA), la clave está en combinar distintos tipos de movimiento a lo largo de la semana para sostener la salud y la capacidad física. El organismo señala que muchos adultos se concentran en un solo tipo de entrenamiento y creen que eso es suficiente. Sin embargo, la evidencia muestra que es necesario integrar actividad aeróbica, fortalecimiento muscular y ejercicios de equilibrio. Y dentro de ese esquema, hay labores habituales que pueden marcar la diferencia.
ALGO MUY ÚTIL
Entre las actividades de intensidad moderada que mejoran la resistencia, el NIA destaca los trabajos de jardinería, como rastrillar hojas o cortar el césped. Estas tareas implican mover grandes grupos musculares durante un período sostenido, lo que eleva la frecuencia cardíaca y respiratoria. Ese aumento es precisamente lo que define a la actividad aeróbica: obliga a los pulmones a trabajar más y al corazón a bombear mayor cantidad de sangre hacia los músculos en acción. Realizar este tipo de actividad de forma constante contribuye a mejorar la resistencia y fortalecer el sistema cardiovascular.
La institución indica que la actividad aeróbica regular favorece la salud del corazón, los pulmones y el sistema circulatorio, y puede ayudar a reducir el riesgo de enfermedades frecuentes en adultos mayores, como la diabetes, ciertos tipos de cáncer y enfermedades cardíacas. Esto se da en el marco de una muy difundida recomendación médica, que plantea la conveniencia de alcanzar al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica de intensidad moderada. En ese contexto, rastrillar o cortar el césped pueden formar parte de ese objetivo, siempre que se realicen con continuidad y atención a las señales del cuerpo.
El instituto también aconseja aumentar la actividad de manera gradual y evitar largos períodos de inactividad. Incluso el movimiento leve puede resultar beneficioso si se sostiene en el tiempo. Además de la jardinería, el NIA menciona otras actividades de intensidad moderada que pueden mejorar la resistencia. Entre ellas se encuentran tareas domésticas como trapear o aspirar los pisos, bailar, nadar, andar en bicicleta, subir escaleras o juegos de exigencia leve. Todo suma para sentirnos mejor.

