Por Redacción Vive CABA
La temperatura política en la Ciudad no solo sube por el verano, sino por las intensas negociaciones que tienen lugar en los despachos oficiales. Hoy, el foco está puesto en la reunión entre la cúpula de la Unión Cívica Radical (UCR) y la ministra Patricia Bullrich. El tema central: la tan mentada Reforma Laboral que el Gobierno busca acelerar.
Un apoyo con condiciones
A pesar de las diferencias internas que suelen caracterizar al partido centenario, los números previos arrojan un dato contundente: cerca del 80% del bloque radical avala la necesidad de una reforma. Sin embargo, ese apoyo no es un cheque en blanco.
Los legisladores radicales llegarán a la mesa con Bullrich con un pliego de condiciones. El objetivo es modernizar las leyes de trabajo pero sin descuidar ciertos límites que consideran «innegociables».
Los puntos de fricción:
- Cuotas solidarias: La UCR busca limitar los aportes obligatorios a los sindicatos, un punto que genera chispas con el gremialismo tradicional.
- Periodo de prueba: Se discute la extensión del tiempo de prueba para nuevos empleados, buscando un equilibrio entre la flexibilidad para las Pymes y la estabilidad del trabajador.
- Multas laborales: Uno de los pedidos más firmes es la eliminación de las multas por falta de registro, que hoy consideran una «industria del juicio» que quiebra empresas.
Los 10 votos de oro
En el ajedrez parlamentario, el Gobierno sabe que no le sobran fichas. Dentro del radicalismo hay 10 legisladores clave que aún no han dado el «sí» definitivo. Sus votos son los que definirán si la reforma sale con fritas o si queda estancada en las comisiones.
Estos «indecisos» o «moderados» piden que la reforma sea gradual y que incluya incentivos claros para la formalización del empleo joven, un tema que preocupa especialmente en los centros urbanos como Buenos Aires.
¿Qué se juega el vecino?
Para el porteño de a pie, esta negociación no es solo una pelea de traje y corbata. De este acuerdo depende:
- La facilidad para contratar (y ser contratado): Especialmente en el sector servicios y comercio, motor de la Ciudad.
- El costo de los juicios laborales: Que afecta directamente a las pequeñas cafeterías y comercios de barrio.
- La relación con los gremios: Que impacta en el clima de paz social y las movilizaciones en el centro porteño.
La reunión de hoy marcará el pulso de la agenda legislativa para lo que resta de enero. Si Bullrich logra cerrar el acuerdo con el radicalismo, el Gobierno tendrá el camino allanado para una de sus reformas más ambiciosas.




