Nicolás Barros Schelotto había sorprendido a finales del año pasado cuando de buenas a primeras pasó de ser suplente a titular indiscutido en Gimnasia y Esgrima La Plata. Y en este 2026, completamente afianzado en el equipo de Fernando Zaniratto, el chico de 20 años había hecho ruido en la primera fecha del Apertura con el gol olímpico que le hizo a Racing.
Pero el hijo de Guillermo, mediocampista de oficio y dueño de la camiseta N°10 del Lobo, tiene mucho más para dar. Lo demostró este lunes por la tarde, en el Bosque, cuando le sacó lustre a su zurda prodigiosa con otro golazo de pelota parada en el partido contra Aldosivi.
Iban 14 minutos del primer tiempo cuando el chico se hizo cargo de un tiro libre desde ángulo cerradísimo. Una especie de córner corto, a un puñado de metros de la línea de fondo. Y se la jugó. En vez de tirar el centro, apuntó al ángulo más lejano del arco defendido por Axel Werner. Y el longilíneo ex Boca no pudo hacer nada para evitar que fuera gol. La pelota hizo una comba perfecta, pegó en el palo e infló la red para delirio de la gente de Gimnasia. Es su segundo gol en Primera. Perdón: es su segundo golazo.
— SportsCenter (@SC_ESPN) February 2, 2026
Fruto de las inferiores de Gimnasia y Esgrima La Plata pero formado en las inferiores del fútbol estadounidense, donde vivía junto a su familia y su papá exfutbolista y DT, Nico Barros Schelotto luce la 10 como si fuera un veterano.
El año pasado se metió en un equipo que tuvo que lucharla para no irse a la Primera Nacional: jugó los últimos cuatro partidos de la fase regular, los que les permitió zafar y clasificar a la fase eliminatoria, donde pasaron a Unión y Barracas Central, siempre de visitante, y les tocó quedar fuera en semifinales ante Estudiantes, a la postre el campeón.
«Me pone muy contento todo lo que está viviendo», dijo Guillermo la noche en que Nico jugó por primera vez como local en el Bosque y casualmente contra Vélez, el equipo que dirige su papá. Antes había jugado contra Estudiantes y frente a River pero ambas veces en condición de visitante. Una curiosidad es que el DT Zaniratto, que lo conocía de la Reserva, lo puso directamente como titular y nunca más lo sacó. En La Plata lo explican con extrema simpleza: «Es que es muy bueno».
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