Todo indica —según la información a la que accedimos— que el actual secretario de Gobierno en uso de licencia, Diego Landricina, sería obligado a presentar su renuncia en las próximas horas.
La decisión estaría directamente vinculada al fuerte impacto político y social que generó la revelación sobre la magnitud de las comisiones que habría cobrado durante los últimos años. Datos que salieron a la luz y que, según fuentes cercanas al intendente Bruno Cipolini, eran desconocidos por el jefe comunal.
La controversia no solo gira en torno a los montos, sino también al nivel de vida que exhibía el funcionario. En particular, su residencia privada —muy por encima del poder adquisitivo que reflejaría su salario como funcionario público— profundizó el malestar ciudadano y alimentó las sospechas.
A esto se suman los recientes allanamientos realizados por la Justicia, que marcaron un punto de inflexión en el escenario político y judicial. Según trascendió, el Ejecutivo buscaría contar con la renuncia formal antes de que se concrete una eventual imputación y un posible pedido de detención, en caso de que la causa avance en ese sentido.
Además, su salida no sería un hecho aislado. Implicaría una reformulación integral de la Secretaría de Gobierno y de todas sus áreas, ya que la estructura interna responde mayoritariamente a su equipo político y técnico. Esto obligaría a rediseñar la conducción, revisar designaciones y reordenar responsabilidades en plena crisis institucional.
Las próximas horas serán decisivas. La eventual renuncia no solo significaría la caída de un funcionario clave, sino también el inicio de una reconfiguración profunda dentro del municipio.




