Integrante del grupo de «Los nuevos», que ingresó a la casa de Gran hermano cuando el reality ya tenía dos meses al aire y una casa tomada por «Los originales», Bati quedó eliminado este lunes y, a menos de 48 horas de su salida, le confiesa a Clarín que «mi intención era llegar muchísimo más lejos. Me sorprendió haber quedado en el versus con Luz (el duelo final entre los nominados del día), y me costaba entender porqué había llegado a esa instancia, pero hoy me dejaron ver un poco las redes y de golpe entendí todo«.
El «todo» al que se refiere Santiago Larrivey, alias Bati, es que siente que pagó caro su conflicto con Luciana, la participante trans que había quedado eliminada la semana anterior a la suya. Ellos jugaban a una suerte de chichoneo simpático, que en un momento le empezó a generar incomodidad a él y le pidió que la cortaran. Luciana insistió, le dio vuelta dos veces la foto de su novio (hace cuatro años que Bati está en pareja con Juan), y él siguió firme en su postura de terminar con el coqueteo.
Ante esa repetición de hechos, Gran hermano activó el llamado «protocolo de acoso» y lo llamó al confesionario para preguntarle si se sentía acosado o no. El dice que no quería decir la palabra acoso, pero terminó diciéndola. Ante lo cual, GH comunicó en vivo y a todos los integrantes de la casa lo que Bati sentía, lo que generó una suerte de grieta en la casa, fundamentalmente porque Luciana conformaba el grupo más fuerte del juego, El Tridente, junto a Tato y Luz.
«Como Luci y yo lo hablamos en su momento y se deben haber visto por la tele las disculpas, pensé que era un tema cerradísimo. Después se fue ella y creí que ese asunto quedaba ahí. Pero ahora veo que esta última placa estaba polarizada entre Luz y yo y que aquella situación me había dejado expuesto. Y, bueno, El Tridente es fuerte, se ve que tiene alto fandom afuera y protegieron a ella. Pero estuve ahí de ganar«, dice este miércoles feriado en charla con Clarín. El resultado fue 50,4 por ciento contra el 49,6 de la jujeña.

¿Qué dijo su novio?
-¿Te empezaste a ver afuera antes de salir?
-Sí, pero no cuando quedé nominado, sino cuando terminé en el versus. Una vez que salvaron a Chiara (la hija del ex futbolista Alejandro Mancuso, personaje muy estridente de la casa) dije «Chau, Bati, nos vamos». Además, yo puedo tener aguante en el afuera, pero un original -los que están jugando desde el 2 de diciembre- tiene muchos más fans. También puede tener más haters, pero creo que me terminaron de sacar los fans de varios, pensá que era una placa de diez.
-¿Hablaste ahora con tu novio de lo sucedido con Luciana?
-Sí, y está todo perfecto. Dice que le ponía mal verme incómodo. Me dijo «Yo, que te conozco mucho, sé que cuando tiraste eso de ‘Mamá, Luciana me está molestando’ era porque estabas nervioso». Y sí, apelé al humor, a la claridad, a las palabras, a los silencios y a los gestos, pero Luci seguía. Para ella fue un juego, pero para mí no. Yo jugaba a otra cosa.
-¿A qué jugabas?
-A intentar hacer ruido, del tipo de generar contenido, fijate que clavé dos espontáneas seguidas (la nominación que se hace en cualquier momento y da más votos que el voto común). Y me da lástima no haber podido seguir jugando, generando show. Es una casa que está medio aplastada, que levantó con la entrada de Furia y ahora está agitada con Cata.

Nombra justo a dos participantes de la edición del año pasado, que, por distintas razones, dieron que hablar: Furia, para muchos la mejor de todos los tiempos, entró este año con un Golden Ticket (una suerte de entrada VIP), lo salvó a Bati de placa y, aburrida del tipo de juego, decidió irse la semana pasada. Y al día siguiente entró Catalina Gorostidi, con quien armó una suerte de dupla molesta dentro de la casa.
Pero ya no están ni Furia ni Bati y habrá que ver cómo le irá a Cata (vieja rival de Furia) en la placa positiva de este domingo.
«Yo entré a jugar desde el minuto cero y no me arrepiento de nada. Para mí es un formato que necesita show, que aparezcan personajes, que haya diversión, discusiones por la convivencia… No me considero un gran estratega, pero creo que iba por buen camino. Si no hubiera sucedido lo de Luciana, tal vez seguiría adentro», entiende este platense de 33 años que era gerente de auditoria en una empresa de tecnología. Renunció al puesto para entrar a la casa.
-Y, ahora, sin trabajo, ¿estás en la fila de los ex que quieren ser panelistas?
-No, pero no descarto nada. Me gustan mucho los medios, amo la tele y voy a estar abierto a lo que salga. Pero creo que, por mi perfil, me veo más en un ciclo de viajes como el que hacía Marley, tipo un «Bati por el mundo». También podría probarme como modelo.

-¿Qué podio de finalistas imaginás?
-Esto cambia día a día, pero si la final fuera hoy creo que estarían Devi (Juan Pablo), Ulises si se anima un poco más al juego y Lulú (Lourdes).
Deja en claro que no lo armó por gusto, porque sus «amigas» en la casa eran Selva y Eugenia, pero ve a ellos tres como los más fuertes para pelear por el premio con el que él casi no pudo soñar: «Nunca me vi ganador, pero sí viviendo mucho más tiempo en esa casa a la que le falta acción«.