Lo que parecía un gesto simbólico terminó en una decisión con repercusiones internacionales. El 2 de abril, Donald Trump proclamó el “Día de la Liberación” desde el Jardín de Rosas de la Casa Blanca y anunció una nueva política comercial que apunta directamente al corazón de las exportaciones globales. Pese a sus vínculos diplomáticos con ciertos líderes, América Latina no quedó fuera del radar del expresidente estadounidense.
Aranceles recíprocos: el nuevo mantra de Trump

La nueva medida, presentada como parte de una cruzada por equilibrar el comercio exterior estadounidense, impone aranceles a todos los países que, según Trump, perjudican a Estados Unidos con sus políticas impositivas o barreras comerciales. El criterio es simple: “Si ellos lo hacen, nosotros también”. La lógica es bilateral, pero las consecuencias podrían derivar en una guerra comercial global, advierten analistas.
En su intervención, Trump presentó una tabla comparativa donde mostró las tasas que otros países imponen a productos estadounidenses. Tomando eso como base, ajustó los aranceles de Estados Unidos para “igualar la cancha”.
China fue el blanco principal: impone un arancel del 67% a los productos de EE.UU. y recibió un 34% como respuesta. Taiwán (32%), Japón (25%) y la Unión Europea (20%) también figuran entre los más afectados.
América Latina: ¿aliados castigados?

Lo más llamativo es que ningún país latinoamericano fue exento, ni siquiera aquellos con afinidades políticas o vínculos comerciales recientes con Trump. La medida alcanza a todas las naciones que tienen algún tipo de acuerdo económico con EE.UU., y afecta tanto a exportaciones agrícolas como industriales.
Países latinoamericanos que pagarán un 10% de arancel:
- Argentina
- Brasil
- Chile
- Perú
- Colombia
- Ecuador
- Costa Rica
- República Dominicana
- Guatemala
- Honduras
- El Salvador
Las consecuencias para países como Argentina —que exporta acero, productos químicos, alimentos y textiles— podrían sentirse en el déficit comercial y la competitividad internacional. Las bolsas de valores ya anticiparon una mayor volatilidad regional.
Nicaragua, el caso más severo
Entre todos los países latinoamericanos mencionados, solo uno fue castigado con un arancel del 18%: Nicaragua. La razón no fue explicada en detalle durante el anuncio, pero se especula que el contexto político y el enfriamiento diplomático con el régimen de Ortega haya influido en la decisión.
Este castigo mayor no solo es económico, sino también un gesto político que podría abrir un nuevo frente de tensiones en la región.
Una medida que podría cambiar las reglas
Trump fue enfático: los aranceles son parte de un plan para devolver la riqueza a Estados Unidos y recuperar su hegemonía productiva. “Las fábricas volverán a nuestro país”, dijo. Pero mientras tanto, el impacto se sentirá primero fuera de sus fronteras, y América Latina ya está tomando nota.
En medio de tensiones geopolíticas, discursos populistas y mercados sensibles, la economía de la región entra en una nueva etapa de incertidumbre, con un viejo actor como protagonista: los aranceles.
[Fuente: BAE Negocios]