Madrid, 2 abr (EFE).- Latinoamérica se acerca «rápidamente» al fin de la expansión del carbón: solo Brasil y Honduras mantienen propuestas activas para nuevas plantas, pero «llevan años estancadas».
Esta es la principal conclusión para la región del informe ‘Auge y caída del carbón 2025’, una encuesta sobre el estado de la flota mundial de carbón difundida este miércoles por la organización no gubernamental Global Energy Monitor (Coautor), coautora de la misma.
En Latinoamérica «los retiros (de las plantas de carbón) superan ampliamente a los desarrollos» y las energías renovables «ganan terreno» y son «alternativas más competitivas» gracias a los abundantes recursos disponibles.
Según el informe, 2024 fue el segundo año consecutivo en el que «no se pusieron en servicio nuevas unidades de generación de energía a carbón en América Latina». Desde 2016 no se ha iniciado ninguna construcción y desde 2019 no se ha pedido ningún permiso.
Además, el año pasado fueron archivados 0,7 GW (gigavatios), lo que redujo la capacidad de energía de carbón en desarrollo a 0,8 GW, añade el estudio.
«Los subsidios», señala, «mantienen el carbón a flote en Brasil», que alberga una de las dos plantas de carbón en pre-construcción en Latinoamérica, estancada en 2024: la Central Eléctrica de Pedras Altas (Ouro Negro), de 0,6 GW. Propuesta en 2015 con financiación china, «ha tenido un desempeño deficiente en las subastas nacionales de energía de Brasil entre 2019 y 2022, perdiendo constantemente frente a fuentes de energía renovable y proyectos de gas natural con precios más competitivos», apunta el estudio.
Según los autores, los problemas que afectan a los proyectos del carbón en Brasil ofrecen al país «una posición privilegiada» para cancelar las propuestas «y comprometerse a una política de ‘No más carbón nuevo'» antes de ser anfitrión de la COP30 en noviembre. Al mismo tiempo, daría «ejemplo» al resto de países BRICS (Rusia, China, India y Sudáfrica), foro que actualmente preside.
Las plantas de carbón de Brasil producen alrededor del 2 % (3,1 GW) de la energía del país, un sector que domina la hidroelectricidad y con una creciente proporción de energía eólica y solar.
«A pesar de los mayores costos operativos de las plantas de carbón, el ‘lobby’ del carbón brasileño ha ayudado a garantizar que las plantas se mantengan en operación mediante subsidios gubernamentales significativos y contratos públicos de energía a largo plazo», indica el informe.
En el período 2020-2024 el Gobierno brasileño gastó un promedio anual de 185 millones de dólares en subsidios para la generación de electricidad a carbón.
Propuestas clausuradas y paralizadas
La Central Térmica Puente Alto de Honduras, «pequeña pero controvertida», según el informe, es la única otra propuesta de planta de carbón que permanece activa en Latinoamérica.
«La validez de la propuesta fue cuestionada en 2022 por contradecir los compromisos de descarbonización del país y la oposición local contra la central eléctrica continuó hasta principios de 2024, cuando miembros de la comunidad protestaron públicamente contra el proyecto», recoge el estudio.
En Argentina, la Central Eléctrica de Río Turbio es la única planta que permanece en construcción, pero la primera unidad fue clausurada debido a la deuda pendiente de la empresa y la expiración de sus permisos y la construcción de la segunda unidad lleva años paralizada.
Colombia y México mantienen archivadas sendas propuestas de planta de carbón, el Complejo Termoeléctrico La Luna y la Central Termoeléctrica Coahuila, respectivamente: «Han sido omitidos de los documentos de planificación nacionales de sus respectivos países desde 2021 y 2022 y no se espera que ninguno de los proyectos avance».
El informe celebra que en 2024 varios países latinoamericanos avanzasen en compromisos de eliminación progresiva y se retirasen 0,4 GW de capacidad de generación a carbón.
Chile lideró esos retiros al cerrar las unidades de la Termoeléctrica Nueva Tocopilla, de 0,3 GW, más de un año antes de la fecha programada. Con ello completó el cierre de once plantas de carbón de las 28 que operaban en 2018.
Colombia, que se comprometió a eliminar gradualmente la generación a base de carbón para 2030, necesita «esfuerzos más ambiciosos por parte del gobierno nacional» para lograr ese objetivo, advierte el informe, ya que aún opera catorce unidades distribuidas en cinco centrales. «La ausencia de un marco regulatorio que incentive proyectos de energía renovable» es el principal obstáculo.
Panamá se ha comprometido a eliminar completamente la energía de carbón en 2026 y su única central operativa, Cobre Panamá, está inactiva desde principios de 2024.
República Dominicana, apunta el estudio, conserva poco más de un gigavatio de capacidad de generación de energía de carbón, pero la transición hacia las energías renovables es «lento», con solo una planta solar de 40 megavatios (MW) en desarrollo. EFE