Los frutales de carozo dan por inaugurada la floración de la temporada. En varias chacras, el rosa intenso de los duraznos y pelones se mezcla con el blanco inmaculado de los ciruelos y damascos.
Detrás de la preponderancia de las tradicionales peras y manzanas de los valles de Río Negro y Neuquén, subyacen producciones frutícolas de carácter estratégico, de altos rendimientos y calidades excelsas.
A fin de capturar el inicio de la estación más pintoresca y para conocer más sobre el manejo de esta fruticultura, Río Negro Rural visitó esta semana la chacra que la familia Cervi tiene en la localidad neuquina de Senillosa. A la vera del río Limay, las plantas de ciruelas, duraznos, pelones y damascos ya han comenzado a expresar de la manera más bella el resultado del trabajo de meses.
La firma Mario Cervi e Hijos SA, con sede central en la ciudad de Neuquén, tiene actualmente 135 hectáreas implantadas con frutales de carozo, alcanzando una producción anual de 3,2 millones de kilos. Para ellos, al igual que para muchos productores de la región, esta producción ocupa una proporción modesta de las tierras, pero un rol importante en el negocio.

En representación de la compañía, dialogó con este medio la Ing. Agr. Cristina Cervi, responsable de la producción primaria. Además, consultamos al Ing. Agr. Walter Nievas, técnico del Grupo de Fruticultura de la EEA INTA Alto Valle.
Frutales de carozo: riego y manejo del agua
En la Norpatagonia, el agua es un recurso clave para la fruticultura. La chacra de la familia Cervi en Senillosa utiliza principalmente riego a manto, una práctica extendida en la región por la abundancia de caudales disponibles y la ausencia de costos extra de bombeo. “Tenemos agua suficiente para regar de manera económica y eficiente”, explicó Cristina Cervi.
Sin embargo, el riego por goteo también tiene presencia, especialmente en suelos más arenosos que requieren aplicaciones frecuentes. “El goteo permite fertirrigar, es como darle al bebé la comida en la boca, pero tiene un costo extra de energía que muchas veces no se justifica en esta zona”, añadió. En la práctica, el esquema se complementa con manejos variables según el estado de las plantas: cultivos más jóvenes, con raíces menos desarrolladas, demandan riegos más frecuentes.

Para Walter Nievas, técnico de INTA, el agua es uno de los diferenciales de la región respecto de otras zonas productoras. “En lugares como San Pedro, en Buenos Aires, dependen mucho más de la lluvia. Nosotros tenemos disponibilidad permanente, de calidad y en cantidad, lo que asegura rindes estables y fruta con buena postcosecha”, explicó. Sin embargo, advirtió que las frutas de carozo son sensibles a los excesos de agua, marcando como riesgosos aquellos suelos con escasa filtración.
Condiciones agroclimáticas de la Patagonia Norte y calidad de la fruta
La Norpatagonia ofrece un marco agroclimático inmejorable para el desarrollo de frutales de carozo: inviernos fríos que aseguran la acumulación de horas de frío necesarias, primaveras y veranos secos y luminosos que favorecen el desarrollo y el sabor de los frutos. “El clima seco reduce la incidencia de enfermedades fúngicas y bacterianas, lo que nos permite trabajar con menos aplicaciones y con menores costos de producción”, destacó Cervi.
A esto se suma la infraestructura histórica de la fruticultura de pepita: galpones de empaque, transporte, cámaras frigoríficas y una red de profesionales especializados. Esa base permite que el carozo se complemente y alcance altos estándares de comercialización.
- US$40.000
- Es lo que cuesta, en promedio, poner en producción una hectárea de frutales de carozo en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén.
Nievas remarcó que la calidad diferencial de los carozos patagónicos se reconoce en el mercado: “Los operadores comerciales siempre dicen que los duraznos de Río Negro están bien trabajados. Eso significa mejor firmeza, color, fragancia y una postcosecha más prolongada que en otras regiones”.
En el mismo sentido, se refirió Cervi: “El sabor de las frutas de carozo de acá es diferente, por su contenido de azúcares, se destaca y marca una gran diferencia con las frutas de Chile y de otras zonas del país«.
«El sabor de las frutas de carozo de acá es diferente, por su contenido de azúcares, se destaca y marca una gran diferencia con las frutas de Chile y de otras zonas del país.»
Cristina Cervi.
Pero las ventajas agroclimáticas de la región no solo se reflejan en calidad, sino también en cantidad. “Con un buen manejo, en duraznos se pueden lograr desde 40.000 kilos por hectárea (kg/ha), en ciruelas desde 35.000 kg/ha o más, en cerezas desde 12.000 kg/ha, y en damascos hasta 12.000 kg/ha”, explicó el técnico del INTA.
Heladas y sistemas de defensa en la fruticultura
El talón de Aquiles de los frutales de carozo en la región son las heladas tardías, frecuentes a fines de invierno y principios de primavera. “El que tiene un control activo de heladas cosecha; el que no lo tiene, depende de que el año venga benévolo”, sintetizó Nievas.
En la chacra Cervi la estrategia central es el riego por aspersión subarbóreo, que protege sin mojar directamente la flor. “Hemos reemplazado aspersores sobre copa por subarbóreos porque los primeros lavan el polen y afectan la polinización, sobre todo en el damasco o la ciruela. Con el subarbóreo logramos defender la flor sin comprometer el cuaje”, explicó Cristina Cervi, y aclaró que la rentabilidad de la campaña está fuertemente vinculada al número de defensas de heladas que se realizan.

Cuando no es posible aplicar aspersión, se recurre a defensas pasivas, como mantener el suelo húmedo y desnudo de vegetación para que durante la noche libere calor acumulado durante el día. La defensa de heladas en carozos comienza varias semanas antes que en pepitas, porque la floración es más temprana y por ende más vulnerable.
Fertilización y nutrición en los frutales
La fertilización es otro eje central del manejo. Los Cervi utilizan guano como insumo de base, buscando mejorar la estructura de los suelos aluviales, naturalmente pobres en materia orgánica. “El guano aporta microorganismos, nutrientes y vida al suelo. Sobre esa base aplicamos macronutrientes como nitrógeno, fósforo y potasio, además de micronutrientes como boro y zinc que son fundamentales para la floración”, detalló Cristina Cervi.
El manejo se ajusta de manera dinámica: no todos los cuadros reciben los mismos aportes y las necesidades cambian temporada tras temporada. Se realizan análisis foliares cuando es necesario, pero muchas veces la observación diaria del cultivo permite detectar síntomas a tiempo. Esta mirada integral permite mantener altos rendimientos y calidad homogénea.
Manejo sanitario: prevención como estrategia
La sanidad de los carozos está estrechamente ligada al clima. Las lluvias en floración son la principal amenaza, ya que favorecen la entrada de hongos como Monilinia, causante de la podredumbre morena. “Si no se hicieron aplicaciones preventivas, el daño puede ser muy grande y las pérdidas económicas severas”, explicó Nievas.
La firma Cervi aplica tratamientos preventivos antes de la floración, priorizando la sanidad sin afectar la polinización. “Usamos azufre y avisamos a los colmeneros para coordinar el ingreso de las abejas. También evitamos aplicaciones durante la presencia de colmenas”, señaló Cristina.

La filosofía de manejo en la región coincide: las aplicaciones preventivas son más baratas, efectivas y sustentables que las curativas. Esto, sumado a la baja incidencia de enfermedades por el clima seco, favorece la obtención de fruta firme y de alta calidad, valorada en los mercados.
Nievas marcó como enfermedades de incidencia no despreciable al torque en los durazneros y la bacteriosis en los ciruelos. Ambas enfermedades ingresan al momento en que las yemas están abriéndose. La primera afecta sensiblemente los rendimientos y la segunda puede llevar incluso a la muerte de la planta.
Las estratégicas frutas de carozo en Río Negro y Neuquén
Aunque la superficie implantada con carozo en Río Negro y Neuquén ronda las 3.000 hectáreas (muy por debajo de la de pepitas), su rol es estratégico. La razón principal es financiera: los carozos maduran antes que peras y manzanas, lo que permite al productor disponer de “dinero fresco” para encarar los altos costos de la cosecha principal.
“Un productor puede tener 20 hectáreas de peras y manzanas y apenas dos o tres de duraznos o ciruelas. Pero esa pequeña superficie le da un ingreso temprano y le ayuda a equilibrar el flujo de caja”, explicó Nievas. La entrada rápida en producción de estos cultivos (cuatro años, frente a seis o siete en pepitas) es otro factor de peso.
Los carozos maduran antes que peras y manzanas, lo que permite al productor disponer de “dinero fresco” para encarar los altos costos de la cosecha principal.
Además, el gran espectro varietal de las frutas de carozo (mucho mayor que las de pepitas) permite escalonar cosechas desde mediados de noviembre hasta marzo. En el caso de los Cervi, la paleta incluye 19 variedades de pelones, 15 de duraznos, 12 de ciruelas y 7 de damascos, con una producción total de 3,2 millones de kilos al año. “Tenemos fruta toda la temporada y algo de todo se exporta. Es clave para sostener la marca y estar presentes en el mercado durante más meses”, señaló Cristina, y marcó que por el mismo motivo las frutas de pepitas preponderan en la firma.
El escaso tiempo de conservación de las frutas de carozo puede ser subsanado con la coexistencia de muchas variedades. En la compañía neuquina, la cosecha inicia a mediados de noviembre con los damascos Castel Brite, y finaliza en marzo con las ciruelas Angeleno y los duraznos Pavia.
Sin embargo, el carácter perecedero de las frutas de carozo es lo que limita la posibilidad de expandir la superficie: “El carozo es bien estacional, en poco tiempo hay que venderlo todo. Si uno se agranda demasiado, corre el riesgo de no poder colocar la producción”, concluyó Cervi.
Así, entre el rosa y el blanco de las flores y el vértigo de cosechas escalonadas, la producción de carozo se confirma como una pieza estratégica de la fruticultura valletana: modesta en superficie, pero clave en calidad, ingresos tempranos y prestigio en el mercado.