Los despidos en el SMN complican el monitoreo de inundaciones.
La comunidad científica argentina está en estado de alerta tras confirmarse una nueva ola de despidos en el Servicio Meteorológico Nacional (SMN). Según advirtió Juan Rivera, vicepresidente del Centro Argentino de Meteorólogos, esta reducción de personal no es solo un dato administrativo: afecta directamente la precisión de los pronósticos que consultamos todos los días.
Menos ojos en el cielo
De los 780 trabajadores que tiene hoy el organismo, se prevé que la planta baje a 540. El foco del recorte está en las estaciones meteorológicas, que son las encargadas de recolectar los datos base.
- El riesgo: Sin observadores capacitados, las alertas a corto plazo (esas que nos avisan de tormentas fuertes o granizo) pierden confiabilidad, poniendo en riesgo la vida y los bienes de las personas.
Impacto en el bolsillo y la mesa
Aunque parezca lejano, el trabajo del SMN influye en la economía de todo el país:
- Campo: La planificación de siembra y cosecha depende de datos precisos. Un error de cálculo por falta de información meteorológica puede significar pérdidas millonarias en el agro.
- Vuelos: La aeronavegación necesita reportes constantes para operar con seguridad. Menos datos significan más demoras y desvíos.
El factor «El Niño»
Lo más preocupante es el timing. Los modelos internacionales proyectan la llegada de un evento de El Niño para el próximo invierno, con picos en verano. ¿Qué significa esto para nuestra región?
- Lluvias excesivas en la zona pampeana.
- Mayor riesgo de inundaciones y tormentas severas.
- Más nevadas en la cordillera.
Sin un sistema robusto de monitoreo, la capacidad de respuesta ante estos fenómenos climáticos extremos queda seriamente debilitada. Los trabajadores del SMN ya evalúan medidas de fuerza mientras advierten que el «ahorro» de hoy podría costar mucho más caro mañana.



