El crecimiento de los viajeros de alta velocidad ha sido tan continuado e intenso desde la liberalización del sector que parecía no tener techo. Incluso con las fuertes subidas de precios de los últimos meses seguía aumentando la demanda. Pero el accidente de Adamuz lo ha cambiado todo.
La caída de la demanda en el último mes ha sido superior al 30% en comparación con el mismo periodo del año pasado, según los datos de la plataforma de venta de billetes Trainline. El más perjudicado es el corredor Barcelona-Madrid, pero el porcentaje es similar en el resto de líneas de alta velocidad de España. L
a pérdida de viajeros se atribuye tanto a la percepción de inseguridad derivada del primer accidente en la historia de la alta velocidad española como a la falta de confianza por el incumplimiento sistemático de los horarios desde ese día debido a la implantación de numerosas limitaciones temporales de velocidad, especialmente en el tramo entre Guadalajara y Calatayud. Esta reducción de la velocidad debido al mal estado de la infraestructura ha alargado el viaje entre Barcelona y Madrid unos 30 minutos como mínimo.
La pérdida de pasajeros fue especialmente notable las dos semanas posteriores al accidente, cuando los horarios eran constantemente incumplidos, los viajes se alargaban más de seis horas y la situación cambiaba cada día. Hubo trenes en aquellas jornadas donde el número de pasajeros se contaba por decenas en lugar de los centenares habituales. Una vez cronificado y oficializado el retraso en los horarios, se ha ido mejorando el cumplimiento y, a su vez, se ha ido recuperando la confianza.
Ante la caída de la demanda, los precios dinámicos de los billetes “se han moderado y estabilizado”, según Pedro García, responsable de Trainline en Europa. Las operadoras han frenado la escalada de precios del año pasado entre las dos grandes ciudades españolas y han recuperado los precios más competitivos. Esta semana, por ejemplo, es fácil encontrar numerosos billetes entre 30 y 40 euros, unos precios que eran imposibles de conseguir el año pasado, cuando se incrementaron un 17% a lo largo de todo el 2025, con picos de hasta el 40% en septiembre, coincidiendo con la supresión en este corredor del AVE de bajo coste de Renfe (Avlo).
El regreso a precios de hace un año es, de hecho, una bajada de los billetes para volver a atraer el interés de los viajeros por parte de unas operadoras que optaron por subirlos el año pasado ya que no les salían las cuentas en un mercado liberalizado que hasta entonces había decidido competir a pérdidas.
La plataforma de venta de billetes Trainline detecta una reactivación de la demanda para Semana Santa y los meses posteriores
“Ya se detectan brotes verdes de cara a Semana Santa, previsiblemente la demanda irá al alza a partir de entonces”, vaticina García. Para el responsable de Trainline, “es momento de dejar de hablar de precios y hacerlo sobre seguridad, teniendo claro que el tren y el avión siguen siendo los medios de transporte más seguros”.
Precisamente el avión ha aprovechado la crisis y ha pescado en río revuelto estas últimas semanas. El puente aéreo ha rozado la plena ocupación como en los viejos tiempos. El sector ferroviario confía en recuperar a los pasajeros perdidos ahora que se ha estabilizado el trayecto en tren en tres horas e Iberia ha eliminado el tope de 99 euros que había puesto en los billetes del puente aéreo y que apenas ha durado 15 días.

Redactor de La Vanguardia especializado en infraestructuras, movilidad y urbanismo. También escribe de ferias y congresos. Antes siguió la actualidad de l’Hospitalet y el Baix Llobregat, donde está ligado a proyectos de información local



