Es como si las vacaciones de Now Ruz – el Nuevo Año persa que se celebra el 21 de marzo– se haya adelantado tres semanas: las calles están vacías, no hay tráfico, la mayoría de los comercios permanecen cerrados y el cielo luce tan despejado que, por la noche, se distinguen las estrellas, como suele ocurrir en esta época del año en Teherán, cuando la contaminación desaparece. Incluso algunos brotes verdes empiezan a asomar en los árboles.
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