Los productores denuncian que arrancó la nueva temporada sin valores acordados ni forma de pago, mientras aún no cobraron la cosecha anterior. Aseguran que trabajan a pérdida y hablan de “sometimiento” frente a los exportadores.
Este lunes comienza formalmente la temporada de cosecha de pera Williams en el Alto Valle, pero lejos de representar un alivio para el sector, el inicio llega marcado por un fuerte malestar entre los productores frutícolas, que denuncian falta de precios, ausencia de condiciones de pago y deudas pendientes de la campaña pasada.
Según relató, Edgar Artero, productor de Fernández Oro, la fruta ya se está cosechando sin que exista un precio establecido ni una fecha clara de cobro. A esto se suma un dato que agrava la situación: muchos aún no cobraron la producción de la temporada anterior.
Las liquidaciones recibidas hasta el momento profundizaron el enojo. De acuerdo a la información aportada por los productores, la pera exportada fue liquidada a $250 por kilo, mientras que el descarte se pagó apenas $40 por kilo. Sin embargo, el costo de producción de la campaña pasada rondó los $350 por kilo, lo que confirma que el trabajo se realizó a pérdida.
“Se trabajó todo el año para perder plata”, resumieron desde el sector, que advierte que la situación se vuelve insostenible para los pequeños y medianos productores.
“Cada vez más sometimiento”
Productores aseguran que el problema no es solo económico, sino también estructural. El achicamiento del poder de compra, con cada vez menos empresas exportadoras, deja a los productores en una posición de extrema debilidad.
“Hoy los productores ruegan que les reciban las peras. Y si les dicen que sí, muchas veces ni preguntan las condiciones o los precios por miedo a que se las rechacen”, explicó una productora del Alto Valle. “Es todo un sometimiento”, agregó Artero.
Un inicio de temporada con señales de alarma
El arranque de la cosecha de pera Williams, una de las variedades más emblemáticas y exportadas del Valle, encuentra al sector en estado de alerta, con productores que advierten que, de continuar este esquema, muchos no podrán sostener la actividad.
Mientras tanto, reclaman precios justos, plazos de pago claros y políticas que equilibren la relación con los exportadores, para evitar que una nueva temporada vuelva a cerrarse con números en rojo.



