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domingo, agosto 31, 2025

Mariano Cohn y Gastón Duprat, los directores de Homo Argentum: «Es muy berreta hacerle cacheo ideológico a una película, a un actor o al director»

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Un millón doscientos treinta y ocho mil novecientos seis espectadores. Dos semanas en cartel. La película “Homo Argentum”, protagonizada por Guillermo Francella y dirigida por Mariano Cohn y Gastón Duprat, es un verdadero suceso. Los tickets vendidos equivalen al sesenta y cinco por ciento del total de entradas vendidas en todos los cines argentinos. “Homo Argentum” es un suceso pero en un sentido más amplio al del éxito de taquilla. Salió de los cines y es también un fenómeno. Dieciséis viñetas (mini historias) en las que Francella actúa en cada una de ellas de un personaje distinto. Deslumbra. Fenómeno: “Homo Argentum” es cine del que hablaron y hablan, discutieron y discuten, opinaron y opinan, criticaron y atacaron, elogiaron y elogian, defendieron y defienden, y hasta atacaron y atacan voces diversas con influencia en la opinión pública. De ser cine pasó a ser parte del debate político nacional. Ideologizado. Pluralidad de voces. Democratización de la palabra. La elogió el presidente Javier Milei e hizo que su gabinete la viera junto a él en la Casa Rosada. Legisladores la analizaron en la Quinta de Olivos. Las redes reventaron. Francella hizo declaraciones sobre el cine nacional. Polémica. Hablan ahora quienes causaron este estrépito en una Argentina polarizada y en combate permanente por cualquier tema de interés público: Mariano Cohn y Gastón Duprat.

¿Por qué hicieron “Homo Argentum”?

Mariano Cohn: Uno como director explora y retrata en la película temas que parten de una observación sobre la realidad, de una mirada, un recorte personal, un punto de vista que no está expresado hasta el momento, en este caso reflexiones sobre lo argentino, la hipocresía y el dinero, también aspectos de los vínculos entre las personas, entre otros temas. Esta vez parece que el tema iluminó algo que estaba latente, como asintomático, y detonó una discusión desde antes de que la película se estrene, con el trailer nomás. Siempre vimos como un mérito las películas que impactan sobre la realidad y muchas veces la cambian o logran torcer al menos algo, o generan debate de ideas. Pasa eso con las películas de Enrique Piñeyro, «Fuerza Aérea S.A.» y «The Rati Horror Show», que siempre fueron un ejemplo para nosotros. “Esperando la carroza” también dividió aguas, generó debate en su momento. Después pasó algo de esto con “El Ciudadano Ilustre», con “El Encargado” y ahora con “Homo Argentum”.

¿Y ahora?

Gastón Duprat: Ya no es más solo una película: es la película más todo lo que pasó con ella. Un conjunto: el impacto social, el debate, la controversia, la gente rebalsando los cines, el extraordinario boca en boca, los fans, los detractores, la crítica a favor, en contra, los que aplaudieron de pie, los ofendidos, todo sumó y construyó el fenómeno “Homo Argentum”.

MC: También sumaron mucho los que opinaron sin verla… (Ríen).

Guillermo Francella en la piel del Presidente de la Nación en la película Homo Argentum. Foto: DisneyGuillermo Francella en la piel del Presidente de la Nación en la película Homo Argentum. Foto: Disney

¿Homo Argentum es una película anti-woke, como la definieron desde el Gobierno?

MC: Nosotros nunca concebimos ninguna película, o serie, a favor o en contra de alguien o algo. De hecho, este cuerpo de ideas lo venimos expresando desde nuestras primeras películas, «El artista» y «El hombre de al lado», cuando ni siquiera existía el término woke. Sí es verdad que en nuestra obra hay una visión crítica de cierto mundo, digamos progre de clase media, que es el mundo al que pertenecemos. Por eso tenemos la autoridad para criticarlo. ¿Cómo no vamos a criticar nuestro propio universo y nuestras propias ideas? Si uno no puede criticarlas o burlarse, o al menos ponerlas en entredicho, esas ideas serían una prisión.

¿Esperaban el éxito de taquilla?

MC: Nosotros siempre esperamos que nuestras películas y series lleguen a mucho público, pero no a cualquier precio: nunca fuimos condescendientes y jamás acomodamos las películas o series para que sean más abiertas o masivas. De hecho, tengo la impresión de que el público hoy, en 2025, es más sofisticado y abierto que los propios críticos, que corren de atrás. Si algo queda claro con «Homo Argentum» es que hay una distancia abismal entre el gusto de la crítica y el público, y lo poco que influyen sobre la decisión de ir a ver una película al cine. De todos modos, la cantidad de espectadores no es un valor absoluto: hay películas taquilleras buenísimas y otras malísimas, y películas indies con muy poco público que son extraordinarias y otras que son malas. Es cierto que en este caso privilegiamos al cien por cien la idea de que los espectadores vuelvan a las salas y estaría buenísimo que este éxito de público termine de abrir la puerta para que la gente vuelva a ver cine argentino en las salas, más allá de «Homo Argentum».

GD: Un dato no menor es que este año venía muy flojo en los cines, la afluencia de gente a las salas es muchísimo menor que en la pre pandemia. Eso hace que el número que está obteniendo sea aún más valioso.

MC: Incluso declinamos invitaciones de dos festivales muy importantes por privilegiar al estreno en salas. Para el primer festival no teníamos manera de terminar la película como queríamos, no había el tiempo necesario, y para el segundo debíamos postergar la fecha de estreno para después del festival, lo que nos hubiese hecho perder la fecha de estreno del 14 de agosto, que era ideal por el feriado. Así que, con todo el dolor del mundo, tuvimos que declinar las invitaciones y decidir lo que era mejor para la afluencia del público en las salas.

GD: Siempre se pensó como una película para exhibirse en los cines. De hecho, no va a estar disponible en la plataforma hasta el año que viene. La película está pensada para disfrutarla en el cine, los encuadres, el sonido, una música extraordinaria. Es genial verla en el cine, con público, es una experiencia.

La película generó enorme debate. Hasta el presidente Milei opinó fuerte sobre Homo Argentum.

MC: La de Milei es una opinión más dentro de las más de un millón de opiniones de los que fueron a ver la película. Todos pueden opinar. Los espectadores han resignificado la película para un lado y para otro. Ya no es nuestra película y toda interpretación es válida, aunque a nosotros no nos guste o nos parezca alejado de lo que pensamos. Eso es un activo de la película, todas las viñetas tienen múltiples interpretaciones y eso te invita a tomar posición, te deja reelaborando lo que acabas de ver.

La de Milei no es una opinión más. Es el Presidente.

MC: Nuestra película «El hombre de al lado» de 2010 –una disputa entre dos vecinos por un problema de medianeras, que indudablemente tenía el mismo gen que el resto de nuestra obra, incluida «Homo Argentum»- fue interpretada por el gobierno de entonces como una reivindicación del peronismo simbolizado en el papel que hizo Daniel Aráoz, y el otro rol, que hizo Rafael Spregelburd, como una representación del gorila elitista (ríen). ¡De Casa de Gobierno nos pidieron 300 copias en dvd para regalar, de tanto que les había gustado! En fin, cada uno puede hacer la interpretación que quiera, la exprese el Presidente o un empleado de delivery, a mí me da exactamente lo mismo el rango. Las interpretaciones de terceros no están a nuestro alcance.

GD: Me enteré por la tele que Cristina pidió un link para ver la película en su casa. ¡A ver si también le gusta! (risas).

La película exasperó a muchos periodistas y políticos. Una agrupación peronista pidió quitarles la nacionalidad argentina. Les dijeron “apátridas” y hasta anti-argentinos.

GD: (Se ríen) Eso es fabuloso, digno de una viñeta de «Homo Argentum». La idea de que los directores somos anti argentinos o apátridas es una pavada, algo que no da ni para defenderse. Cientos de películas norteamericanas y europeas critican con dureza a la sociedad sin recibir semejante crítica oscurantista. Es una película, una sátira, que bucea en los defectos, en la codicia, en el doble discurso de los argentinos. Pero también en la honestidad, en la ternura y la ingenuidad. Nosotros no somos de ningún partido político, ni de ningún gobierno, sea del pasado, presente o futuro. Somos autores de cine, artistas, mal que nos pese (risas).

MC: Lo de anti argentinos también viene porque una vez dijimos que no nos gusta el fútbol. ¿Qué problema hay que no me guste el fútbol? Tranquilos que no es contagioso (risas).

Desde algunos medios acusaron a Homo Argentum de ser un film misántropo.

GD: Yo no la veo misántropa, hay muchos personajes nobles y cálidos en el film, pero si fuera así, ¿cuál sería el problema? Estamos hablando de una película, no de un manual de humanismo. Hay maravillosos autores misántropos, desde Jean Paul Sartre hasta Thomas Bernhard, Michel Houllebecq o Lars Von Trier. Es un error pretender que el arte debe ser siempre optimista y positivo.

MC: De todos modos, estamos muy felices de que la película haya impactado en la realidad, que se haya convertido en tema nacional y objeto de debates encendidos. A favor o en contra, me da mucho placer escuchar los rebotes del film, es un valor de «Homo Argentum» generar todo ese pataleo, ya que la unanimidad con una obra artística me parece horrible, eso significaría que esa obra está muerta. Siempre nos gustó meter el dedo en el enchufe, siempre hubo molestos y ofendidos con nuestras películas, aunque es cierto que no en la dimensión astronómica de «Homo Argentum».

GD: Y si a ese debate le sumás el público rebosando las salas, la felicidad es completa, porque creo que el peor destino de una película es ir a dormir a una sala de cine arte o a un museo, es como el lugar donde van a morir las ballenas. (risas)

Algunas críticas objetaban las publicidades dentro del film, ¿fue para obtener financiación?

MC: En primera instancia, se trata de un recurso estético y narrativo. Si un personaje toma Coca Cola es mejor que haya una Coca en vez de una marca inventada o ver la botella dada vuelta. Las marcas son parte de nuestro paisaje, continuamente y en todo lugar. Es una discusión que atrasa, desde Tarantino hasta Kaurismäki incluyen marcas como parte del paisaje. Y además, en un segundo término, está lo comercial: las marcas solventaron un 20% del presupuesto de la película, un montón. Luca Guadagnino, que es amigo, el año pasado nos visitó en Buenos Aires y hablamos mucho de las marcas y las películas. Nos contó todo el proceso de «Challenger» y cómo sin las marcas hubiese sido imposible hacer el film, desde el punto de vista estético, pero también financiero. Incluir marcas en los films es algo normal en el cine de todo el mundo, solo que en Argentina aún hay prejuicios.

¿Qué opinan de lo que pasó con Darín? El Presidente fue muy crítico por su actuación en El Eternauta. Y hasta se lo atacó cuando habló de cuánto pagaba sus empanadas.

MC- Es verdad que con El Eternauta hubo un fenómeno parecido al de «Homo Argentum» en cuanto a debate encarnizado, pero al revés. Es muy berreta hacerle cacheo ideológico a una película, a un actor o al director, y que de acuerdo a ese indicador te guste o no. Te aseguro que el público común, el que llena las salas, no piensa así, está fuera de esas bromas o agresiones, tiene una visión mucho más fresca e inteligente.

¿Por qué se suelen politizar sus películas?

MC: Porque son películas que te obligan a tomar posición frente a determinados temas o dilemas. Y además tienen múltiples lecturas. No me parece extraño que intenten apropiárselas tanto de un lado como del otro. Queda a criterio del espectador.

GD: Igual, son un grupo minúsculo de intensos los que se dan manija y politizan todo, pero que no influyen para nada en los que van a ver «Homo Argentum» al cine, que van por razones más genuinas, básicamente porque se las recomienda otro que fue y ahí termina la cosa.

MC: Trabajamos con Oscar Martínez, Dady Brieva, Gustavo Garzón, Beto Brandoni, Mirtha Busnelli, Norman Briski, Griselda Siciliani: desde la dirección no pedimos carnet de afiliación política a nadie.

¿Con cuál de los personajes de la película se pueden llegar a identificar ustedes?

GD: ¡Con el director de cine, obviamente! (risas).

MC: Yo, con el abuelo que le trae un juguete de Miami a su nieto. Me da un poco de ternura ese abuelo, le sale todo para la mierda. Justo me pasó el otro día que fuimos a estrenar la peli a Uruguay y llegué el Día del Niño con unos juguetes. Mis hijos me dijeron: sos el abuelo de «Homo Argentum».

¿Proyectos futuros?

GD: Que se preparen los ofendidos, que ya estamos preparando «Homo Argentum 2». También estamos con otros proyectos en marcha, uno en Estados Unidos y otro en España. Ya vendrán los anuncios concretos.

MC: Y «Homo Argentum Kids». No, esa es mentira (risas).

Redacción

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