Los precios de los combustibles en el Chaco experimentaron en los últimos meses una fuerte escalada, con un pico significativo durante marzo. Según datos relevados en estaciones de servicio de Resistencia, entre enero y marzo de 2026 la nafta súper de YPF pasó de $1683 a $2025, lo que representa un aumento de 20%, mientras que el diésel grado 3 subió de $1915 a $2324, con una variación de 21%.
El dato más relevante es que gran parte de ese incremento se concentró en marzo. «El 17% de todo eso es solamente en marzo», explicó el referente del sector, Miguel De Paoli, al analizar la evolución reciente de los precios. En ese sentido, detalló que «el resto estaba incluido en enero y febrero», lo que confirma que el tercer mes del año fue el de mayor impacto en surtidores.
La suba no es un fenómeno aislado a nivel local. De Paoli señaló que responde a un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas que afectan el precio del petróleo. «Esta cuestión coyuntural hizo que la variable internacional hoy nos esté impactando directamente los precios en Argentina y en el mundo», afirmó.
En ese marco, explicó que el incremento registrado en el país se encuentra en línea con lo ocurrido en otros mercados: «En casi todos los países han tenido variaciones de precios de casi 30%. Nosotros hasta ahora llevábamos 20%».
Frente a este escenario, las petroleras, con YPF como referencia, resolvieron implementar una pausa en los aumentos. La medida, que comenzó el 1 de abril, implica mantener los precios sin cambios durante 45 días.
«Es una medida preventiva que han tomado por iniciativa propia las empresas petroleras en todo el país, justamente para sostener el precio actual al público por 45 días», explicó De Paoli. Sin embargo, aclaró que se trata de una decisión transitoria sujeta a la evolución del mercado internacional.
«Hay que ver qué ocurre el día 46 con la coyuntura del conflicto. Si el precio del barril no vuelve a la situación previa, va a tener que seguir subiendo», advirtió.
Durante este período, el objetivo es sostener la demanda y evitar un impacto mayor en el consumo. «No es que son buenitos, lo que están haciendo es tratar de que la demanda se sostenga para poder colocar el stock que ya está comprometido a extracción», indicó el especialista.
En la misma línea, advirtió que el actual esquema de pausa en los aumentos no implica una solución de fondo, sino un mecanismo para ordenar el mercado en medio de la volatilidad. «Esto se va a compensar a futuro», sostuvo, y explicó que si los precios internacionales no retroceden, las petroleras deberán ajustar nuevamente. «No es un grifo que se abre y se cierra, la producción tiene que mantenerse constante, y si cae la demanda por precios altos, se genera un problema de stock», detalló.
En paralelo, el gobierno nacional adoptó medidas para amortiguar la suba, como el aumento en el corte de biocombustibles y la postergación de impuestos. Según De Paoli, estas decisiones evitaron que el incremento fuera aún mayor: «Ese 17% no haya sido 24 o 25».
A nivel local, además, influyó la política de «micropricing», que buscó achicar la brecha entre los precios del interior y los de la Ciudad de Buenos Aires. «Acá subió menos antes y ahora subió más para compensar», explicó.
De cara a los próximos meses, el escenario sigue abierto. Todo dependerá de la evolución del precio internacional del crudo y del contexto geopolítico. «Si se logra una instancia de paz y las cosas vuelven a su cauce natural, esta situación puede revertirse. Pero hoy estamos ante un fenómeno global que impacta en todas las economías», concluyó De Paoli.
Mientras tanto, en el Chaco los consumidores transitan una tregua en los surtidores que, lejos de ser definitiva, funciona como una pausa en medio de una tendencia alcista que todavía no encuentra techo claro.



