El mundo se despertó ayer con la noticia de una gran ofensiva aérea de Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní y la respuesta en forma de misiles del régimen de los ayatolás contra las posiciones israelíes y las bases americanas en la región. El presidente estadounidense anunció de madrugada en su red social la operación, denominada Furia Épica, lo que parece el título de una película de Arnold Schwarzenegger. No se dirigió al mundo desde la Casa Blanca, sino desde su residencia de Mar-a-Lago, donde acostumbra a jugar al golf los fines de semana. Donald Trump iba sin corbata, con el cuello de la camisa desabotonado y con una gorra blanca. No parecía la formalidad más indicada para explicarle al país que su ejército iba a atacar a Irán, porque la república islámica seguía adelante con su programa nuclear, lo que suponía una amenaza para el mundo.
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