¿Cómo dormirse rápido? Beneficios y riesgos del secreto de los pilotos para descansar bajo presión; conocé el paso a paso y en qué casos no es recomendable.
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Redacción El País
Dormirse rápido es un deseo compartido por muchas personas, sobre todo cuando el cansancio se acumula y el descanso no llega con facilidad. En ese contexto, el llamado “método del sueño militar” promete algo tentador: conciliar el sueño en apenas dos minutos. Su origen se remonta a entrenamientos militares, donde el objetivo era ayudar a pilotos a descansar en contextos de alta exigencia física y mental.
La propuesta no es tan simple como parece. Especialistas en sueño advierten que este tipo de técnicas virales no garantizan resultados inmediatos y, en algunos casos, pueden generar el efecto contrario: más ansiedad y frustración a la hora de irse a la cama.
La técnica fue desarrollada por el entrenador estadounidense Lloyd “Bud” Winter y presentada en su libro Relax and Win, publicado en 1981. Propone una secuencia de relajación progresiva que combina respiración profunda, relajación muscular y control de los pensamientos. Entre los pasos más difundidos se incluyen relajar el rostro y los hombros, soltar brazos y piernas de forma gradual y, finalmente, despejar la mente mediante imágenes tranquilas o la repetición de una frase simple.
Winter sostenía que, con práctica sostenida durante varias semanas, era posible entrenar al cuerpo para dormirse rápidamente, incluso en situaciones poco favorables.
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Especialistas en neurociencia y medicina del sueño señalan que poner como objetivo “dormirse en dos minutos” puede ser contraproducente. En condiciones normales, la mayoría de las personas tarda entre cinco y veinte minutos en quedarse dormida. Forzar ese proceso o medirlo con expectativas rígidas suele generar tensión, uno de los principales enemigos del descanso.
Además, dormirse de forma casi inmediata no siempre es una señal positiva. En algunos casos puede estar asociado a una privación crónica del sueño o a un cansancio extremo, más que a un descanso saludable.
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Qué tener en cuenta si cuesta dormir
Los especialistas coinciden en que el foco no debería estar solo en cuán rápido se logra conciliar el sueño, sino en cómo se siente la persona durante el día. Despertarse con energía, mantenerse alerta y funcionar bien en las actividades cotidianas suele ser un mejor indicador de un descanso adecuado.
Para quienes tienen dificultades persistentes para dormir, las recomendaciones más efectivas siguen siendo las de siempre: mantener horarios regulares, reducir el uso de pantallas antes de acostarse, crear una rutina nocturna relajante y consultar con un profesional si el problema se sostiene en el tiempo.
Más que perseguir métodos milagrosos, el descanso suele mejorar cuando se baja la exigencia, se escucha al cuerpo y se construyen hábitos que favorezcan el sueño de manera gradual y realista.
Con base en El Tiempo/GDA
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