Si ampliamos, hay para todos
El peronismo puso en la mesa un nuevo producto, para llevar al Gobierno a una negociación que destrabe el bloqueo por las designaciones de las vacantes en la Suprema Corte de Justicia (dos) y en el ente que controla el gasto (seis auditores).
Se trata de un proyecto que navega sin luces y sin que nadie que asuma la autoría, que propone una ampliación de los miembros de la Suprema Corte de 5 a 7, y además de los que integran Auditoría General de la Nación. También propone una reducción del mandato de ocho años que tienen hoy.
La iniciativa intenta cumplir con la manda de la Constitución de 1994 de que el Congreso debía dictar «la ley que reglamenta su creación y funcionamiento, que deberá ser aprobada por mayoría absoluta de los miembros de cada Cámara».
Es una de las tantas leyes de aquella reforma que debió sancionar el Congreso para reglamentar institutos nuevos. No haberlo hecho, en lo que Antonio Hernández -constituyente y constitucionalista- llama el período “post constituyente”, perpetuó mandatos de ocho años a los auditores, algo que responde a que, en 1992, cuando se creó la AGN en la ley de Administración Financiera. el mandato de un presidente era de seis años y el de un senador era de nueve.
También perpetuó el número de seis auditores, respondiendo a un esquema bipartidario que ha quedado obsoleto. Para repartir en paz, nada mejor que ampliar la masa coparticipable.
Tres caminos posibles
La propuesta de reducir mandatos es para que un auditor no esté más tiempo que un presidente. Que haya ocho o diez auditores, en lugar de siete, responde a un esquema multipartidario.
La AGN ha tenido desde 2020 siete auditores que han representado a tres partidos: PJ, UCR y PRO. Los reemplazos se disputan entre esos tres partidos (que están divididos), más La Libertad Avanza y agrupamientos informales pero eficientes, como el lote de «Los 38» no pejotistas que controla el Senado de la Nación.
Esta reforma que propone el peronismo, de manera discreta y sin dejar huellas digitales para no generar anticuerpos, puede tramitarse por varias vías. Puede ser por una ley constitucional como la pedida desde 1994 por el art. 85 de la carta magna. Requiere una mayoría especial de votos.
Más fácil es que sea por una reforma del art. 121° de la ley de Administración Financiera de 1992, que sale por mayoría simple de los presentes. Esta columna adelantó la semana anterior que el Gobierno tiene en estudio hacer modificaciones al régimen colegiado de la AGN y volver al proyecto original de Domingo Cavallo, que era designar a un Contralor y a un Contralor Adjunto como única conducción del organismo.
Requiere una nueva ley, pero el Gobierno, que le tiene tanto gusto a los DNU, podría emplear esta amenaza para aportarle morbo a una negociación que puede destrabar un bloqueo político, que resiente la credibilidad del Gobierno, la confianza del público que va a elecciones y la de los mercados que le piden prueba de sustentabilidad.
Macri 2017 a examen
Desde esta semana, la Auditoría General de la Nación se queda sin los tres representantes del Senado. Hace un año cesaron los de la Cámara de Diputados. La AGN pasa a ser conducida por el dirigente peronista Juan Manuel Olmos, que en la última sesión del colegio de auditores recibió la delegación de facultades para administrar.
La AGN deber este año terminar de auditar las cuentas de la presidencia de Alberto Fernández y el primer año de la de Javier Milei. Tiene el compromiso de sesionar la semana que viene para considerar en la Bicameral de Rendición de Cuentas, que administra en el Congreso el trabajo de la AGN, la aprobación o rechazo de la rendición del gasto de la presidencia de Mauricio Macri para el año 2017. Va a ser una batalla pública que se sumará a la campaña electoral que ya está en marcha.
Alberto y Milei a la parrilla
La rendición de cuentas de Macri tiene dos dictámenes que debe considerar la comisión que preside Miguel Pichetto. Uno es de la mayoría peronista que se abstiene de opinar, una forma mansa de descalificar la gestión sin rechazar esa rendición. Otro dictamen, de la minoría, que firmaron Pichetto, Jesús Rodríguez y el radical Alejandro Nieva, aprueba la gestión, pero con observaciones.
Este debate sobre el 2017 de Macri adelanta el que habrá sobre la rendición del 2018, que contiene el acuerdo con el FMI, y del 2019, con el default y el cepo. La gestión de Alberto Fernández de 2020 fue aprobada la semana anterior por la AGN con observaciones. Contiene la bomba de tiempo que fue la administración de la peste Covid. Se entiende que un tema tan técnico alcance relieve público.
Después toca revisar la gestión de Milei que ha transitado por el borde de la ilegalidad. Nunca el paso del tiempo perdona a nadie. El teatro de la memoria agrava los trazos y lo que hoy parece una inocentada, cuando hayan pasado las fiestas del poder, serán escenarios infernales para quienes gobernaron.
La Corte entra en el paquete
El proyecto audaz de ampliar la AGN y reducir mandatos es complementario de otro que le reclaman al gobierno todas las tribus de la oposición: que retire los pliegos de Ariel Lijo y de Manuel García Mansilla y se siente a conversar con la oposición la posibilidad de una Corte ampliada a siete integrantes.
Es lo que le reclama el bloque Juntos por la Patria de José Mayans a los múltiples negociadores que le envió el Gobierno. Ahora puede agregarse la ampliación de la AGN y la reducción de mandatos, además del Procurador de la Nación y el Defensor General, dignidades que requieren los 2/3 de los votos del Senado.
Si ocurre, tiene que ser antes de la sesión de este jueves. Fue convocada por Victoria Villarruel a pedido de Mayans con el objetivo de apurar al Gobierno a: 1) retirar los pliegos; 2) negociar nombres y ampliaciones. Esta es una semana corta, por Malvinas y los viajes de algunos legisladores, que aprovecharon las dos semanas achicadas por feriados.
Los acuerdos pasaron a la clandestinidad
Si el oficialismo no reúne el quórum necesario para tratar los pliegos puede haber una nueva postergación. La oposición presume de tener asegurados los 25 votos para voltear esos pliegos. Los más optimistas tampoco aseguran que estén los 48 para aprobarlos. Hacer apuestas es ocioso porque cuando hay cambio de piel en los políticos, esconden todo y seguirlos es perder el tiempo. El secretismo es un rasgo de debilidad.
Hay 4 senadores del peronismo que firmaron el dictamen a favor de Lijo y otros cuatro que armaron un sub-bloque no cristinista, que podrían sumarse a favor de Lijo. Mayans insiste en que hace una semana juntó a los 34 senadores de su interbloque y se juramentaron rechazar a Lijo. Estos corrimientos se extienden a la negociación de los reemplazos en la AGN.
El máximo negociador de Cristina en el Senado (innombrable porque es un aficionado a negar todo lo que se le atribuye) pudo ofrecerle a un intermediario del bloque de «Los 38» un acuerdo para darle dos auditores a Unión por la Patria y otro para el bloque de Juan Carlos Romero. Un grupo de radicales, cuyo bloque ya eligió candidato a Luis Naidenoff, pudo ofrecerle a UP un acuerdo similar, dos para Mayans y uno para la UCR. ¿Nombres? Los van a negar.
Olmos va por “la casa”
Hasta la madrugada del domingo los partidos que compiten en las elecciones del 18 de mayo en CABA se ocuparon de maquillar las listas en los complejos formularios de presentación. Ese fragor no impide detenerse en algunos entuertos que indican movimientos de profundidad que es necesario apuntar.
El más notable es la aparición de Juan Manuel Olmos, el hombre más fuerte del panperonismo, como candidato a legislador en el puesto 11° de la lista del radicaloide Leandro Santoro. Es el presidente del Congreso de su partido en el distrito, preside la Auditoría General de la Nación en nombre del PJ Nacional, ha sido hombre fuerte del PJ de CABA desde 2002/3, cuando el pan peronismo llevó de candidato a jefe de gobierno a Mauricio Macri -un milagro de Santiago de Estrada (a) el Monseñor-.
Olmos ronca fuerte también en temas judiciales y perteneció al fernandismo de Olivos como vicejefe de Gabinete de Alberto. ¿Testimonial? Melchor y Gustavo Posse solían ubicarse al final de la lista de concejales de San Isidro, como una prueba de lealtad en donde hay que darla, que es la lealtad de arriba hacia abajo, no al revés.
Pero puede ser una señal más fuerte: si se pone 11° está apostando a entrar, una proeza de la que presume el peronismo porteño, que siempre tuvo un 25% de piso de votos. Si Olmos entra, dicho en frío y en directo, irá por el control de la Legislatura. Un tormento para Jorge Macri, que después de diciembre puede ser el jefe de gobierno más débil del ciclo PRO. Necesita controlar los tercios, porque sabe, como ex intendente del conurbano, que si un alcalde no controla el tercio mínimo de concejales está expuesto a un juicio político.
Las broncas de Mauricio
Otra pincelada aportó la bronca de Mauricio Macri cuando se enteró de que el MID de Oscar Zago, su aliado de años, se fue de la coalición electoral de Jorge Macri. Lo llamó el viernes a la noche por teléfono y le preguntó qué pasaba.
Zago: No me cumplieron. Firmaba si me daban un legislador entrable, me ofrecieron a último momento el 13° y mujer.
Mauricio: ¿Quiénes?
Zago: Ezequiel Sabor y Gabriel Sánchez Zinny.
Mauricio: Ponémelo por escrito.
Minutos después sonó el teléfono.
El Tano Angelici: ¿Qué pasó?
Zago: No me cumplen.
Angelici: ¿Por qué no me llamaron a mí?
Zago: Es tarde. Hace 40 años que hago política, tengo dos legisladores que vencen en 2027 y pedía uno más, que se suma a ustedes. ¿Por qué no me cumplen?
Macri venía de un triunfo importante cuando Zago, viejo aliado suyo en el distrito, se quedó nada menos que con la presidencia de la bicameral que controla los DNU, herramienta preferida de Milei para gobernar.
López Murphy la cobró de rebote
Este despeñadero frustra los movimientos que Macri había dado. Impuso la cabeza de la lista de candidatos: primera y segundo, dos fieles como Silvia Lospennato y Hernán Lombardi; y, allá abajo, en el puesto 10°, Sergio Iacovino -el subsecretario de Legales de la presidencia de la Nación-. Un topo del macrismo en el corazón del mileísmo (que es una peña de abogados), que se sacó de traje de Clark Kent y jugó por Mauricio.
Macri le había indicado a Ricardo López Murphy que se alejase del bloque de Miguel Pichetto, y se acercase a Zago para ir junto al MID en la elección porteña. Sería la puerta para que fuera candidato para reelegir la banca nacional en octubre.
López Murphy ya venía con problemas en la disputa por la marca Republicanos Unidos con Yamil Santoro. Este tiene una opción preferencial por caricatos y ventrílocuos, como algunos animadores de televisión. Desenfundó un hermano, homónimo del candidato de UP, Leandro Santoro.
Una inocentada que merece la indulgencia plenaria que le extendió Jorge Luis Borges a Mario Sapag cuando los militares lo censuraron en 1981 por imitarlo. «¿Cómo puede molestarme que este señor se gane la vida haciendo una sátira sobre mi modesta persona?».