Dom, 1 febrero, 2026
23.5 C
Buenos Aires

Noches en vela: cuatro libros proponen un mapa para recorrer razones y significados del insomnio

La noche prolongada, una sensación de conocen millones de personas, puede convertirse en un territorio de observación y creatividad, pero también en un espacio de vulnerabilidad. Flor Monfort, en Diario del insomnio (Bosque Energético), describe precisamente cómo la vigilia activa sentidos y pensamientos que el día reprime: “Dormir es ensayar la muerte. ¿Quién quiere caer en ese antro?”, reflexiona. Para la autora, escribir de noche es un acto de resistencia y autoexploración: “Cuando era chica ya escribía y como era insomne muchas veces vagaba por la casa, miraba las ventanas de los edificios vecinos, pensaba historias… un día me di cuenta de que ese era mi ámbito de acción y que no podía desaprovecharlo, aunque tuviera un costo alto”.

Diario del insomnio, de Flor Monfort (Bosque Energético). Foto: imagen generada con inteligencia artificial.

En El mal dormir (Editorial Libros del Asteroide), David Jiménez Torres propone mirar el insomnio no solo como un trastorno de sueño, sino como un fenómeno que marca la vida diaria y la biografía de quien lo sufre: “La frustración por no poder hacer algo que parece tan sencillo, el miedo al cansancio del día siguiente… deja una huella en nuestra subjetividad”. El autor destaca que, a lo largo de la historia, la noche siempre ha sido un momento de alerta y ansiedad.

En sociedades preindustriales, la oscuridad era un escenario donde el miedo a ataques o accidentes dificultaba el descanso; incluso la Ilíada relata noches en las que guerreros permanecían vigilantes bajo las estrellas por temor a un ataque.

Por su parte, Pablo L. López, en Sueño con dormir y no me sale (Editorial Planeta), agrega que la falta de sueño tiene consecuencias medibles: afecta la memoria de trabajo, la atención sostenida, la capacidad de concentración y la flexibilidad cognitiva. Entre un 30% y 40% de la población adulta experimenta episodios frecuentes de insomnio, y hasta el 60% de mujeres en etapa menopáusica presenta dificultades para dormir, muchas veces crónicas. La hiperconectividad, la aceleración cotidiana y la presión por rendir intensifican la activación mental, prolongando la vigilia y amplificando la ansiedad.

Ansiedad: la noche como espejo de la mente

El insomnio no es solo una cuestión de cantidad de horas no dormidas, sino un espacio donde se proyectan miedos, preocupaciones y tensiones cotidianas. Samantha Harvey, en Un malestar indefinido: un año sin dormir (Editorial Anagrama), relata la persistencia de la ansiedad como un factor central: “Nada logra sosegar mi mente, todos los días suponen una nueva amenaza: la noche. Cada noche es una batalla, la mayoría de las veces perdida”.

El mal dormir, de David Jiménez Torres  (Libros del Asteroide). Foto: imagen generada con inteligencia artificial.

La diferencia entre miedo y ansiedad es crucial: “El miedo es una respuesta a una amenaza, la ansiedad a la percepción de una amenaza”, explica Harvey. Mientras el miedo activa respuestas inmediatas de escape o defensa, la ansiedad mantiene la mente alerta frente a riesgos potenciales, invisibles pero presentes, generando un ciclo de insomnio crónico que refuerza la hipervigilancia.

Monfort también conecta insomnio y ansiedad: “Puede ser que tenga que ver con el miedo al abandono, con los cortes, las despedidas, los tránsitos de un estado a otro… Es más inconsciente, algo que se me escapa. Escribir me ayuda a sentirme menos sola, o a veces más”. La vigilia prolongada se convierte así en un territorio de resistencia emocional, donde la escritura funciona como herramienta de autoobservación y contención.

López advierte que la ansiedad vinculada al mal dormir no solo afecta la percepción individual, sino también las relaciones interpersonales: “Existe evidencia de que dormir mal lesiona nuestra capacidad para percibir las emociones en los otros, aumentando el riesgo de conflictos”. Por eso, comprender la ansiedad asociada al sueño no es un lujo, sino un componente clave de la salud integral.

Un malestar indefinido: un año sin dormir, de Samantha Harvey (Anagrama). Foto: imagen generada con inteligencia artificial.

Miedo a la muerte y vulnerabilidad nocturna

El insomnio lleva a confrontar uno de los miedos más universales: la muerte. La frase de Monfort, “Dormir es ensayar la muerte”, refleja esa ambivalencia: dormir implica entregarse a un estado de vulnerabilidad, una pausa de conciencia que recuerda la finitud del ser humano. Harvey profundiza esta percepción: “Si la irreversibilidad confiere a algo un carácter sagrado, entonces cada instante es sagrado… Vive cada día como si fuera el último, pensamos, pero no lo hacemos”.

Jiménez Torres recuerda que incluso pensadores como Jeremy Bentham consideraban que quedarse en la cama sin dormir podía ser un riesgo tanto físico como moral, evidenciando cómo la sociedad ha construido vínculos entre ética, tiempo y descanso. La noche se convierte así en un escenario donde el miedo, la vigilancia y la percepción de amenaza se intensifican, reflejando la dimensión histórica y cultural de la vigilia.

Lejos de ser solo un problema, la noche prolongada puede abrir espacios de observación y creatividad. Monfort describe cómo la escritura y los movimientos nocturnos en la casa funcionan como un laboratorio de pensamiento: “Muchas veces dejo las cosas quietas durante el día para pensarlas durante la noche. Me gusta pensar que el insomnio no es solamente mi pesadilla personal sino algo que se naturaliza y puede ser inmensamente bondadoso”.

El sueño también tiene un papel esencial en la consolidación de la memoria. Sin descanso adecuado, la mente no procesa las impresiones del día ni las convierte en recuerdos duraderos. López señala que la restauración cognitiva es un mecanismo central para la salud emocional: la falta de sueño genera irritabilidad, ansiedad y riesgo de trastornos del ánimo, afectando tanto a la vida individual como a la colectiva.

Sueño con dormir y no me sale, de Pablo L. López (Planeta). Foto: imagen generada con inteligencia artificial.

Evolución del sueño y presiones modernas

La idea de un sueño continuo y reparador es bastante reciente, históricamente hablando. A. Roger Ekirch, citado por Jiménez Torres, recuerda que los preindustriales interrumpían su sueño por múltiples razones: vigilancia, necesidades fisiológicas o eventos sociales. La industrialización y el capitalismo 24/7 intensificaron la presión sobre la noche, generando la creencia de que cada minuto debía ser productivo. Hoy, la hiperconectividad y la exposición a pantallas prolongadas bloquean la melatonina, exacerbando la incapacidad de conciliar el sueño.

El insomnio emerge como un fenómeno multifacético, donde convergen historia, biología, cultura y emociones. Las noches sin descanso alteran los ritmos circadianos, afectan la regulación emocional y modifican la percepción del tiempo, intensificando la sensación de vulnerabilidad.

Flor Monfort. Foto: gentileza Bosque Energético.

Estudios recientes muestran que la privación de sueño crónica incrementa la actividad de la amígdala, responsable de la respuesta al estrés, y reduce la conectividad con la corteza prefrontal, dificultando el control de impulsos y la toma de decisiones.

Al mismo tiempo, esta prolongada vigilia, pese a sus efectos adversos, puede abrir un espacio de introspección, donde la revisión de recuerdos y emociones permite reconocer miedos y experiencias pasadas, otorgando una mirada más profunda sobre la propia vida. En este sentido, la noche se configura como un escenario donde el cuerpo y la mente enfrentan límites físicos y psicológicos, y donde se revela la complejidad de la experiencia humana frente al sueño y la falta de él.

Diario del insomnio, de Flor Monfort (Bosque Energético), El mal dormir, de David Jiménez Torres (Libros del Asteroide), Sueño con dormir y no me sale, de Pablo L. López (Planeta) y Un malestar indefinido: un año sin dormir, de Samantha Harvey (Anagrama).

Redacción

Fuente: Leer artículo original

Desde Vive multimedio digital de comunicación y webs de ciudades claves de Argentina y el mundo; difundimos y potenciamos autores y otros medios indistintos de comunicación. Asimismo generamos nuestras propias creaciones e investigaciones periodísticas para el servicio de los lectores.

Sugerimos leer la fuente y ampliar con el link de arriba para acceder al origen de la nota.

 

José Escamilla: «Usar la IA para las tareas escolares es como pagar la suscripción al gimnasio y pedirle a alguien que vaya por vos»

- ¿La IA es una herramienta más o un punto de quiebre para el mundo educativo?- Las tecnologías, en...

Conmoción en Bahía Blanca por la muerte de una beba de dos meses: detuvieron al padre y lo acusan de haberle dado una golpiza

La ciudad de Bahía Blanca sigue conmocionada por estas horas tras la muerte de una beba de dos meses...

ATE convocó a un paro en los aeropuertos del país para este lunes: podría haber demoras y cancelaciones de vuelos

La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) convocó a un paro en más de 27 aeropuertos del país para...
- Advertisement -spot_img

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí