
Nubank ha iniciado una nueva etapa de expansión internacional tras obtener la aprobación condicional para operar como banco en Estados Unidos, consolidando su posición como la entidad digital más valiosa de América Latina. Este avance permitirá a la compañía ofrecer servicios financieros completos en la mayor economía del mundo, apostando por la digitalización y su modelo de autoservicio en un entorno de fuerte competencia.
El origen de Nubank se remonta a 2012, cuando David Vélez enfrentó importantes barreras al intentar abrir una cuenta bancaria en São Paulo. La burocracia, los largos trámites y la rigidez del sistema tradicional motivaron a Vélez a imaginar una solución alternativa. Así nació el banco digital, basado en la eliminación de sucursales físicas y la gestión completamente digital de los servicios financieros.
En catorce años, Nubank ha transformado el ecosistema financiero de Brasil y la región latinoamericana. Actualmente, atiende a más de 127 millones de clientes y destaca por su presencia en Brasil, México y Colombia.

La entidad figura entre las más valiosas de Latinoamérica y registró una rentabilidad sobre el capital del 31% en el último trimestre, superando a muchos bancos tradicionales.
El desembarco en Estados Unidos responde tanto a la visión estratégica del banco como a oportunidades regulatorias puntuales. Vélez, como director ejecutivo, sostuvo que este objetivo busca construir “la próxima generación de banca en Estados Unidos”, impulsado por la tecnología, la inteligencia artificial y modelos operativos eficientes.
La obtención de la licencia bancaria nacional fue tramitada adelantadamente, con el fin de evitar retrasos regulatorios que han ralentizado el crecimiento en otros mercados.
El mercado estadounidense presenta retos notorios. Existen miles de bancos y numerosas empresas tecnológicas financieras tanto locales como internacionales. Entidades similares, como N26 y Monzo Bank, invirtieron sumas considerables y no lograron establecerse debido a obstáculos regulatorios y la competencia, marcada por el solapamiento estatal y federal.
Analistas como Gustavo Schroden y Jorge Kuri señalan que Nubank tendrá que adaptar su propuesta para mantener la rentabilidad en este contexto.
En paralelo, la estrategia global de Nubank incluye inversiones recientes en África y Asia, como la adquisición de participaciones en Tyme Group en Sudáfrica y Filipinas. Vélez ha apuntado que el crecimiento internacional futuro puede apoyarse en adquisiciones y alianzas estratégicas, acelerando el ingreso a nuevos mercados y ampliando su alcance más allá de Latinoamérica.
La dirección ejecutiva de la empresa permanece bajo control absoluto de Vélez gracias a una estructura de acciones con supervoto. El directivo ha asumido nuevamente funciones clave para centralizar la toma de decisiones y simplificar la estructura organizacional, asegurando un liderazgo visible y activo.
La entrada de Nubank en Estados Unidos, junto con su apuesta por la internacionalización, refuerza la imagen de un liderazgo presente en cada etapa crucial del crecimiento del banco, subrayando la influencia directa de su fundador en la transformación de este grupo financiero.

