En la actualidad las aves constituyen uno de los grupos animales más diversos, con más de 10.000 especies conocidas, que varían desde minúsculos colibríes hasta grandes depredadores como las águilas reales.
Desde hace medio siglo los científicos estudian sus orígenes a partir de fósiles, y ahora el hallazgo de restos de un ave jurásica implica un avance histórico en la comprensión de la evolución aviar a partir de los dinosaurios.
La prestigiosa revista Nature destacó las conclusiones de una investigación liderada por el paleontólogo Min Wang, del Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología de Pekín.
El científico chino y su equipo exploran la fauna de Zhenghe, provincia de Fujian, en el sureste de China, y durante una de las expediciones hallaron una nueva colección de fósiles denominados Baminornis zhenghensis.
Los expertos aseguran que la fauna descubierta en Zhenghe data de entre 148 y 150 millones de años atrás. Esto significa que fueron aves contemporáneas del Archaeopteryx, consideradas «las primeras aves del planeta».
«Hasta ahora, el registro más antiguo de aves de cola corta databa del Cretácico temprano. Baminornis zhenghensis es la única ave jurásica de cola corta y la más antigua descubierta hasta ahora, lo que retrasa en casi 20 millones de años la aparición de esta característica derivada de las aves», afirmó Wang, lo que implica que las aves eran hábiles voladoras antes de lo que los científicos creían.
Los fósiles recuperados de esa especie demuestran que conservaba muchos rastros de sus ancestros, los dinosaurios, más específicamente de los terópodos, el grupo que incluye al Velociraptor, del tamaño de un pavo, y al imponente Allosaurus.
Las Archaeopteryx vs. Baminornis zhenghensis
Hace aproximadamente 150 millones de años, Europa era tropical y mayoritariamente submarina. Todo el continente estaba más cerca del Ecuador, y lo que hoy es Alemania, y sus países vecinos estaba sumergido bajo un mar interior poco profundo, salpicado de islas.
En ese territorio había criaturas inusuales que no encajaban con el resto de la fauna: las aves Archaeopteryx, del tamaño de cuervos, con plumas negras y una dieta a base de insectos. No eran grandes voladoras, pasaban la mayor parte del tiempo en el suelo y solo aleteaban en el aire para escapar de depredadores furtivos.

En aspecto eran muy distintas a las aves modernas. Tenían dientes en las mandíbulas y garras en los extremos de las alas. Durante más de un siglo, Archaeopteryx fue el único género de ave conocido del período Jurásico, en el que las aves evolucionaron por primera vez.
«Las aves tienen huesos huecos y delicados y esqueletos ligeros, y son más propensas a fracturarse y aplastarse en entornos difíciles, como los ríos de corriente rápida, donde un esqueleto grande, como el de un Tyrannosaurus rex, podría sobrevivir«, afirmó Stephen Brusatte, paleontólogo de la Universidad de Edimburgo, a modo de explicación del motivo por el que halar fósiles aviares en buen estado es un verdadero milagro.
En las últimas décadas se descubrieron muchas otras aves de la era de los dinosaurios, pero todas pertenecen al período posterior, el Cretácico, una época en la que habitaron diversos tipos de aves en todo el mundo.

Los primeros especímenes se descubrieron a principios de la década de 1860, cuando se halló la primera pluma fósil, y luego un esqueleto sin cabeza.
El primer ejemplar de Archaeopteryx, descubierto en 1861 en las calizas de Solnhofen, Alemania, fue el ejemplo claro de un fósil de transición: un animal con algunos rasgos similares a los de las aves, como las plumas penáceas, pero también otros parecidos a los de los dinosaurios, como la larga cola propia de los dinosaurios rapaces, poco adecuadas para un vuelo sostenido.
Desde entonces surgieron dos preguntas que se convirtieron en enigmas: ¿El Archaeopteryx podía volar? ¿Se lo podía considerar un ave?
Todos los fósiles hallados de esa especie provienen de Alemania, de lo que una vez fueron islas en un mar poco profundo, en las que los cuerpos del Archaeopteryx podían caer y fosilizarse lentamente.
Peor la mayoría data de finales del Jurásico, que duró desde hace 201,4 millones hasta 143,1 millones de años. Pero el catálogo de aves del Jurásico tardío permaneció vacío, salvo el Archaeopteryx, como si hubiese un gran eslabón faltante, hasta el descubrimiento de Baminornis.
«Es algo realmente desconcertante», manifestó Talia Lowi-Merri, la bióloga evolutiva de la Universidad de Harvard en Cambridge, Massachusetts, quien demostró que el esternón de la aves evolucionó gradualmente, y cree que los Archaeopteryx eran malos voladores, como los pollos modernos.
De la tierra al aire: Baminornis, el eslabón perdido de las aves jurásicas
Los investigadores ahora cuentan con un segundo género de aves jurásicas: Baminornis, descubierto en China en febrero de 2025. Eran diferentes de los Archaeopteryx, y pese a ser aves primitivas poseían características inesperadamente avanzadas, lo que sugiere una historia evolutiva más compleja.
«El espécimen bien conservado que hallamos de Baminornis nos dio mucha esperanza desde el comienzo», reveló el paleontólogo Wang junto a sus colegas del Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología de Pekín.

Se trata del fósil de un ave pequeña, con una masa de entre 140 y 300 gramos, con cinco vértebras inferiores de la cola fusionadas para formar un hueso corto llamado pigóstilo.
«Este hueso es habitual en las aves modernas y también se observa en las aves del Cretácico, pero está ausente en el famoso contemporáneo de Baminornis, el Archaeopteryx«, aclaró Wang.
Un pigóstilo completamente formado revela que las primeras aves del planeta podrían ser anteriores a las hasta ahora conocidas, y que la evolución de las aves puede haber ocurrido mucho antes de lo estipulado por estudios anteriores.
Hasta ahora se creía que las primeras aves con cola corta habían aparecido en el Cretácico temprano, hace unos 130 millones de años. Sin embargo los resultados de la investigación de este nuevo fósil postulan que las aves ya habían experimentado estilos aerodinámicos de vuelo más sofisticados unos 20 millones de años antes.
«La característica del pigóstilo resulta sorprendente, porque demuestra que Baminornis no perteneció a una etapa de transición», argumentó el líder de la expedición.

Si la diversificación de las aves puede haber comenzado mucho antes, también la historia evolutiva de los primeros pájaros podría haber sido mucho más acelerada de lo que se pensaba para finales del período Jurásico.
«Debemos esperar para comprender realmente la importancia de estos fósiles, porque incluso con el hallazgo reciente de Baminornis, el registro de aves del Jurásico sigue siendo extremadamente escaso con muchas preguntas siguen sin respuesta», proyectaron.
Los científicos esperan que en futuras excavaciones, especialmente las que se están llevando a cabo en Asia, lleven al descubrimiento de especies aún más antiguas.
Los nuevos estudios impulsan a la comunidad paleontóloga a reconsiderar la cronología de la evolución aviar, y a raíz de los hallazgos reconocen que muchas características esenciales para el vuelo ya estaban presentes en el Jurásico tardío.

