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domingo, abril 6, 2025

Oscar «Cholo» Gómez Castañón y por qué dejó Radio Nacional para irse a Rivadavia: «Hay que abrir la cabeza, la verdad no es de nadie»

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Después de 9 años, Oscar “Cholo” Gómez Castañón, una de las voces icónicas de la mañana de la radiofonía argentina, decidió dejar Radio Nacional para sumarse a la noche de Radio Rivadavia.

El programa que se estrenó el lunes 1 de abril se llama Desde el alma y es el desafío que de lunes a viernes, entre las 21 y las 23 horas, el histórico conductor y productor de 68 años asume para seguir acompañando a los oyentes en el que promete “romper corazas y emocionar”, principalmente a transeúntes, conductores y trabajadores de una ciudad que, como sabemos, no duerme, pero nunca deja de soñar.

“Me va a quedar por unos días el síndrome de levantarme a las seis. Todavía tengo esa costumbre de arrancar muy temprano y mirar los diarios. Incluso eso es algo que no cambio siquiera estando en vacaciones”. Después de casi una década de hacer la segunda mañana, El Cholo Gómez Castañón empieza a reencontrarse con el despertar a otra velocidad. Ya sin el sprint infinito de las noticias diarias, sino con la lenta calma de la caída de las hojas del otoño porteño. Aunque hay costumbres que no se cambian de un día para el otro y se lo comenta a Clarín, a comienzo de la entrevista.

-Después de tantos años de trabajar en un lugar donde fuiste un referente ineludible como Radio Nacional, decidís un cambio, no sólo de empresa sino de horario. ¿Por qué? Qué ganás y qué perdés con este cambio?

-Es verdad. Es abandonar la famosa zona de confort. Sentía que esa zona me atrapaba, y este cambio es liberación. El desafío te libera y te lleva a descubrir potencialidades y te da mucha alegría y te da adrenalina. Y esa alegría es un sentir muy diferente a lo otro que es apenas durar.

Vos no te das cuenta, pero vas durando. Entonces, no sé, está en cada uno. Conozco a muchísima gente, sobre todo si tuvo malas experiencias, que se queda en la zona de confort, que se siente seguro, pero a mí todo me dice que tenía que volar. Y yo tomé esa decisión de volar.

El Cholo Gómez Castañón está entusiasmado con el horario de 21 a 23 en Rivadavia. Dice que hay más tiempo para profundizar. Foto: Martín Bonetto
El Cholo Gómez Castañón está entusiasmado con el horario de 21 a 23 en Rivadavia. Dice que hay más tiempo para profundizar. Foto: Martín Bonetto

No correr tanto y parar la pelota

-Te toca debutar en un horario que no conocías, ¿qué es lo que más te seduce de eso?

-Lo primero que me seduce es que voy a poder darme el lujo de hacer entrevistas sin que el productor me haga señas para redondear, porque después de tal diputado viene el móvil y después de tal móvil viene tal cosa. Esa carrera en la que todo es exprés, rápido y vertiginoso ya no la quiero correr.

-¿Y cuál será este viaje a recorrer que ya no es carrera?

-Este proyecto quiero que tenga que ver con la emoción, con la sensibilidad, con parar un poco la pelota. Esa pausa va a permitir una mayor comprensión. Y de esa forma el oyente puede sacarse de encima pre conceptos, corazas y lugares comunes. Que dejen de ser un monstruo o un robot y a través de palabras de otros, ayudarlos a sentir que hay algo de cada una de las historias que vamos a contar en cada uno de ellos. Eso creo que es una buena meta para este viaje.

-¿Hay entrevistas que cuando estabas en ese vértigo no le diste el tiempo que te hubiese gustado y ahora sí?

-Si, muchísimas. Estos días por ejemplo tenía preparada una psicóloga experta en comportamientos humanos y redes sociales, para hablar un poco de esta serie Adolescencia. Y a esta profesional, que es una capa absoluta, le tuve que dar sólo 14 minutos, que en radio a la noche es nada, y sentí que le hice hacer como un resumen de un tema en el que había que profundizar.

Creo que este horario permite que se generen climas, tiempos de charla, espacios, que pueden verse en cualquier mesa, de cualquier rincón del país.

A Gómez Castañón lo sedujo estar en Radio Rivadavia. Y citó referentes de la emisora: Antonio Carrizo, Héctor Larrea, Cacho Fontana y José María Muñoz. Foto: Martín BonettoA Gómez Castañón lo sedujo estar en Radio Rivadavia. Y citó referentes de la emisora: Antonio Carrizo, Héctor Larrea, Cacho Fontana y José María Muñoz. Foto: Martín Bonetto

-¿Cómo nace el programa en Rivadavia?

-De charlas. Para mi Radio Rivadavia es la radio maestra. Es la que construyó la forma moderna de hacer radio. Desde los ’50 para acá es definitivamente “La Radio”. La que nos trajo a Carrizo, Fontana, Larrea, El gordo Muñoz, al Rotativo del aire. ¿Entonces como no tener el sueño de estar en una radio como esta? De alguna manera todas las radios que hoy andan bien copiaron ese formato. Aunque tengan caídas y subidas, los espíritus de las grandes radios nunca mueren.

Cuando me ofrecieron se dio que toda la programación estaba muy fuerte. Y me ofrecieron este horario que, para mí era nuevo, distinto, pero que hoy no lo cambio por nada. La radio te enseña que todos los horarios son mágicos. Incluso el ida y vuelta con el oyente es otro. Los llamados tienen otro tiempo, te cuentan donde están, qué están haciendo. A la mañana te dicen “que locura lo de tal diputado” y listo.

La radio de noche

-¿No hay una decisión, casi de principios del que pone la radio a las 9 de la noche? ¿Cómo parte de un ghetto que sigue vivo?

-Puede ser. Para mí eso es la meta máxima del que hace radio a este horario. Yo es la primera vez que hago radio a la noche. Pretender que la gente se siente a tomar algo y a escucharte exclusivamente, quiere decir que te transformaste en un programa icónico. Eso es casi el cielo.

Creo que con la oferta que hay hoy en tantas plataformas no sé cuanta gente se pondrá exclusivamente a escuchar la radio como pasaba antes. Pero mientras tanto, con que nos escuchen aquellos que aleatoriamente prenden la radio mientras manejan, aquellos que transitan la ciudad, aquellos que están trabajando y necesitan compañía, ya es un buen comienzo.

-¿Cómo te llevas con los que hablan de la muerte de la radio como la conocemos?

-La radio no va a morir. Lo que va a cambiar es el dispositivo y el formato por el que vas a escucharla, pero la compañía que te da la radio en cualquier horario, eso no va a desaparecer nunca, simplemente porque nada lo puede reemplazar. De hecho la radio, en ese sentido de dos personas charlando una frente a otra, sólo charlando. Es algo que es muy difícil para televisión, es básicamente lo que hoy hacen en el streaming, sólo que de modo más amateur.

Mientras existan autos que van y que vienen y personas que necesitan compañía, pero no depositar 100% su atención, la radio va a estar.

Oscar Gómez Castañón asegura que la radio no va a morir nunca, sólo cambiarán los formatos en los que se la escucha. Foto: Martín BonettoOscar Gómez Castañón asegura que la radio no va a morir nunca, sólo cambiarán los formatos en los que se la escucha. Foto: Martín Bonetto

-En alguna entrevista contaste que vos tenías la posibilidad de continuar con los dos programas, pero elegiste apostar todo por este nuevo proyecto.

-Es que yo creo que si estás corriendo en dos lugares no estás en ninguno. Salvo que estés apremiado. No es que hacer diario sea escribir una novela o hacer un espectáculo teatral, pero hay cosas que si las hacés de a dos, le estás quitando a las dos. Es lo que yo creo. Jamás hice dos programas de radio al mismo tiempo. Alguna vez compartí la conducción con ser gerente de programación, pero nunca dos programas diarios simultáneos y de contenidos tan distintos. Creo que sería casi faltarle el respeto al oyente.

¿-Se puede esperar esa claridad y argumentos de los que vas a buscar en estos tiempos de vorágine y sobreinformación?

-Un poco ese es el desafío. Salir de que las respuestas sean si/no, blanco/negro. Nada en la vida es si/no. Yo lo que intento traer es lo que siento que se está viviendo en la calle y es esa claridad que falta. Hace mucho tiempo escuché a un genial español que se llama Iñaki Gabilondo que dijo: “No te olvides que del otro lado hay siempre alguien que sabe mucho más que vos de lo que estás hablando” Sino partís de ahí en la radio sos un payaso. Si empezás a tirar verdades desde un banquito estás muerto.

-¿Te pasa muchas veces escuchar a esa gente que “tira verdades desde un banquito”?

-De eso yo te diría que, por nuestra vanidad, nuestra condición humana, se ve en más de la mitad de los casos. Porque hay muchos que cuando llegan a algunos lugares y pasan sin hacer fila o le consiguen un mejor mesa en los restaurantes, se confunden. Pero la gente no se confunde. Cuando alguien empieza con el “yo,yo,yo”, todo el tiempo, la gente se cansa. Es muy chocante cuando alguien pasa todo por el tamiz de su propia experiencia.

Vos tenés que ser un buen preguntador, un buen buceador. Alguien que sabe buscar para que el interesante que es en el entrevistado largue buenas definiciones. Pero, bueno, hay gente que hace preguntas que son más largas que las respuestas, y se cambia el eje de lo importante.

En si primer programa, Gómez Castañón tuvo a Lalo Mir. Y le gustaría que pasen por En si primer programa, Gómez Castañón tuvo a Lalo Mir. Y le gustaría que pasen por «Desde el alma» Luis Brandoni, Oscar Martínez y Rodolfo Ranni. Foto: Martín Bonetto

-¿Cuando escuchas radio, a quién te gusta escuchar?

-A la gente que puede hacer radio sin los diarios, sin los reportajes de actualidad, a esos que empiezan a involucrarme a partir de su mirada, de sus libros leídos, de su cultura y lo hacen casi naturalmente. Es muy difícil eso.

Pienso en Alejandro Dolina, en lo que hacían a Omar Cerasuolo y Marcelo Simón. Tipos que comenzaban un contenido como una charla. No era un stand up, pero que te mostraban un mundo que te interesaba mucho sólo con su capacidad y sin ningún apoyo externo.

-¿Qué te gustaría que se lleve el oyente cada vez que pone “Desde el alma”?

-Me gustaría que se lleven muchas preguntas. Eso seguro. El primer entrevistado fue Lalo Mir con quien compartí radio durante décadas, entonces nos quedaron mil anécdotas, recuerdos y reflexiones con las cuales pudimos dejar preguntas a quien está del otro lado, que seguramente tendrán mejores respuestas que las nuestras.

-Y te la doy vuelta, ¿qué te llevás vos de la radio cada vez que termina el programa?

-Bueno, lo que me pasa es que quedo como vacío. Tanto es lo que doy, que cuando termina el programa quedo sin nada para dar. Por un rato largo siento que no puedo bajar y necesito volver a llenar todo lo que estuve cargando durante días, noches y años que tratás de descargar ahí.

-¿Qué entrevistado te gustaría que no falte?

-Además de Lalo que estuvo en el primer programa, Oscar Martínez, Luis Brandoni, Rodolfo Ranni, no sé. Son artistas a los que respeto como llegaron hasta aquí. Que me encanta escucharlos hablar además de disfrutar de su arte.

-Cuando destacaste dos artistas lo hiciste con Brandoni y Dolina. Dos que piensan diametralmente opuestos y muchas veces son atacados de un lado o del otros de las ideologías ¿Cómo te llevas con eso?

-Es que yo creo que necesitamos siempre abrir la cabeza. Entender que hay otro mundo, y entender que la verdad no es de nadie, sino que se va construyendo por un rato a partir de intercambios de opiniones.

Yo salgo de acá con pensamientos diferentes gracias a nuestra charla, y vos seguro que conmigo algo te quedó. Todos nos vamos con nuestras verdades un poco modificadas. Y esos cambios van a durar un suspiro hasta que aparezca otro intercambio. es como dice Dolina: “tiene la validez del tiempo en el que lo estás diciendo”. Y está bien que sea así.

Redacción

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