El juicio en curso contra Gjert Ingebrigtsen, padre del doble campeón olímpico mediofondista Jakob Ingebrigtsen, por presunto abuso físico y mental de su hijo y de otro de sus hijos, obliga al mundo del atletismo a reconsiderar la crianza infantil segura en el deporte.
La Dra. Bettina Rulofs, profesora de Estudios de Diversidad en el Deporte en la Universidad Alemana del Deporte de Colonia, es coautora de un libro publicado en febrero: «Abuso infantil en el deporte: perspectivas críticas».
«Creo que debemos ser conscientes de que la prevalencia de la violencia psicológica en el deporte en general es muy alta. Realizamos un estudio europeo sobre la frecuencia y las formas de abuso y violencia en el deporte, y descubrimos que el 65 % de nuestros encuestados indicó haber experimentado alguna forma de violencia psicológica en su carrera deportiva», explicó Rulofs sobre una encuesta que contó con más de 10.000 participantes en cinco países europeos.
Una infancia «caracterizada por el miedo»
«Esto demuestra que los trastornos psicológicos parecen ser parte del juego en el deporte. Debemos ser conscientes de que el deporte tiene una gran influencia en la posibilidad de trastornos emocionales», continuó Rulofs. «Solo quiero dejar claro que ser insultado, amenazado, humillado o violado psicológicamente en el ámbito deportivo parece ser algo muy normal, y esto debemos abordarlo».
De este tipo de comportamiento es de lo que acusan a Gjert Ingebrigtsen dos de sus hijos; otros hermanos corroboran sus versiones.»Mi educación estuvo marcada por el miedo… Todo fue controlado y decidido para mí», afirmó Jakob ante el tribunal.
Su hermana, Ingrid, recordó un incidente en el que afirmó que el padre la obligó a seguir corriendo a pesar de que se había olvidado de tomar su medicamento contra el asma. «Terminé saltando de la cinta de trotar, corrí a mi habitación y respiré», dijo Ingrid ante el tribunal. «Intenté tranquilizarme. Expresé que quería dejar el atletismo”, añadió.
También hay acusaciones de abuso físico, incluyendo patadas a Jakob y azotes en la cara de Ingrid con una toalla mojada. El padre aceptó que había sido exigente, pero niega todas las acusaciones de violencia, que podrían llevarlo a enfrentar hasta seis años de cárcel.
Una forma de abordar estos casos es un sistema eficaz para denunciarlos, sobre todo, los incidentes no delictivos. Pero sigue siendo un desafío en muchos entornos deportivos de élite donde se han normalizado condiciones inseguras y perjudiciales para la salud.
«Voz, elección y salida” para los deportistas
Rulofs cree que «una cuestión muy importante es hasta qué punto los padres son capaces de crear una situación en la que sus hijos puedan tomar sus propias decisiones y desarrollar un enfoque autónomo para hacer realidad sus deseos y desarrollar sus propias competencias».
Y continúa: «Siempre aplicamos el principio de ‘voz, elección y salida’. Los atletas necesitan tener la posibilidad de expresar sus necesidades y expectativas, de que se les ofrezcan diversas opciones para que puedan tomar sus propias decisiones, y tener opciones de salida. En el deporte de élite existe, en general, un problema: se ha invertido tanto en una carrera deportiva de élite que toda la familia está involucrada y falta una opción de salida».

Se descuida el rol de los padres en el deporte de élite
En el deporte de élite, la atención se centra a menudo en los atletas y entrenadores, pero los padres son una figura clave en la formación de un joven.
«En los debates y estudios sobre el deporte seguro, se descuida un poco el rol de los padres», afirmó Rulofs. «Debemos incluirlos en todas las etapas de la protección infantil», añadió.
Junto con sus colegas de la Universidad Alemana del Deporte de Colonia, Rulofs creó un proyecto llamado Safe Clubs, que ofrece formación y educación específicas a adultos en clubes deportivos e incluye una herramienta educativa para padres. Espera que muchos de los 90.000 clubes deportivos de Alemania utilicen ahora ese proyecto.
Esto es quizás más apremiante en los deportes que utilizan sistemas de búsqueda de talentos, donde hay un riesgo sistemático creciente de que las familias que viven en la línea de pobreza o, por debajo de ella, sean explotadas por las promesas que ofrece el deporte.
«Sabemos de casos en los que, por ejemplo, especialmente niños pequeños con trasfondo de solicitantes de asilo están siendo seleccionados por cazatalentos a quienes se les promete un hogar seguro y se les ofrecen oportunidades de carreras deportivas», dijo Rulofs.
Pero de hecho, los clubes, asociaciones y federaciones son más proactivos en su tratamiento del tema. Hay personas que han sido empleadas por las organizaciones específicamente para proteger la seguridad de los atletas jóvenes. Lo más importante es que muchos sectores de la sociedad, en general, están más abiertos al tema.
El juicio a Ingebrigtsen, cuyo veredicto está previsto para mediados de mayo, probablemente tendrá un impacto ue irá mucho más allá del ámbito deportivo.
(rmr/cp)