Lo que comenzó como una alternativa de pago hoy se consolidó como un pilar para la inclusión financiera y el dinamismo económico de la región. Los pagos digitales no son una moda, sino que están redefiniendo la relación de millones de personas con el dinero y con servicios esenciales en toda la región.
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Según el informe Panorama 2025 de pagos en América Latina de Payments & Commerce Market Intelligence (PCMI), los pagos digitales ya concentran cerca del 60% del gasto del consumidor en la región. El efectivo, que hasta hace poco era dominante, cayó del 57% de las transacciones en 2022 a aproximadamente un 37% más recientemente. Este cambio se explica principalmente por la mayor penetración de billeteras digitales y transferencias inmediatas.
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El ecosistema regional es hoy más diverso que nunca, y Brasil está liderando estos esfuerzos con el mundialmente conocido Pix. En 2024, Pix representó 22% de los pagos de e-commerce en América Latina y ya suma más de 175 millones de usuarios. Su impacto va más allá de la velocidad, se estima que para 2028 habrá incorporado a 2,8 millones de cuentahabientes al sistema financiero, demostrando cómo la innovación puede ampliar la inclusión y democratizar oportunidades económicas.

En Argentina, las billeteras digitales ya son un componente central del ecosistema de pagos. Según el Global Payments Report de Worldpay, en 2024 representaron el 34% del valor del e-commerce y el 25% en puntos de venta físicos. La proyección hacia 2030 anticipa que las billeteras virtuales alcanzarán el 48% de los pagos en tiendas online y el 39% en comercios físicos.
Pagos instantáneos: La inclusión financiera y el desafío de la interoperabilidad
Más allá de la conveniencia, el impacto más profundo de los pagos instantáneos es la inclusión financiera. Para quienes nunca tuvieron acceso a una cuenta bancaria o tarjeta de crédito, estas plataformas son una puerta de entrada al sistema formal. Desde pagar servicios y recibir transferencias hasta acceder a microcréditos o incluso ahorrar e invertir, todo puede gestionarse desde un smartphone. Un ejemplo claro fue el impacto de Pix Brasil, el sistema de pagos del Banco Central de Brasil (BCB), que logró una adopción casi universal en su territorio. Ya es utilizado por el 93% de la población adulta brasileña, de acuerdo con el estudio “Pagamentos em Transformação: Do Dinheiro ao Código”, realizado por Google y que logró la inclusión de 71.5 millones de personas en la economía formal.
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El siguiente gran paso para la región es la interoperabilidad internacional. A medida que los sistemas de pago digital se multiplican, la posibilidad de que funcionen sin fricciones entre plataformas y países se vuelve clave. Imaginemos a un turista argentino pagando con su billetera virtual en Brasil, o a una pyme paraguaya cobrando a clientes en Uruguay de forma simple y segura. Esta conectividad no solo agilizaría el turismo y el comercio transfronterizo, sino que también acercaría a la región a una verdadera integración económica.
Ya existen iniciativas que apuntan en esa dirección como Pix, que avanza al terreno internacional con propuestas como Pix Internacional – que habilita pagos via Pix fuera de Brasil con conversión de moneda en tiempo real – o Pix Roaming, que facilita que turistas extranjeros puedan pagar con Pix en territorio brasileño desde sus propias apps bancarias. Estas soluciones, apoyadas en alianzas estratégicas con mercados vecinos como Argentina, Chile, Paraguay, Peru o Uruguay, son un paso hacia un ecosistema de pagos más integrado en Sudamérica.
Si bien persisten desafíos como la armonización regulatoria o la ciberseguridad, el camino hacia un futuro financiero más digital e inclusivo ya está trazado. Los medios de pagos instantáneos son también un motor de cambio que empodera a individuos y empresas, impulsa el crecimiento económico y construye una red financiera más equitativa en la región. La oportunidad ahora está en mirar más allá de las fronteras nacionales y avanzar hacia un ecosistema latinoamericano interconectado, digitalizado y accesible para todos.
* CEO y cofundador de PagBrasil

