El cierre se produjo en enero, aunque en las últimas horas su impulsor, el empresario gastronómico Nando Arias Garollo, decidió compartir públicamente en @elpatiocecupo las razones detrás de la decisión, a través de un mensaje en Instagram.
«Gracias de verdad a todos los que nos acompañaron en El Patio. No alcanzan las palabras para explicar lo que significó cada visita, cada noche compartida, cada brindis», expresó, al tiempo que consideró importante explicar por qué un proyecto de estas características llega a su fin.
Entre los principales factores, señaló la estacionalidad como uno de los mayores desafíos. Al tratarse de un espacio abierto, el funcionamiento dependía en gran medida de las condiciones climáticas. «La lluvia y el frío no fueron nuestros mejores aliados, y los últimos años fueron particularmente duros», explicó.
A esto se sumó la caída del consumo, una problemática que atraviesa al sector gastronómico en general. «La gente sale menos, con menor frecuencia y consume menos. Y un proyecto necesita sostenerse toda la semana, no solo los fines de semana», remarcó. El crecimiento de la oferta gastronómica en la ciudad fue otro de los puntos mencionados.
Según Arias Garollo, la aparición de nuevas propuestas elevó el nivel de exigencia en términos de infraestructura, cocina y espectáculos, en un contexto cada vez más competitivo. Por último, reconoció un desgaste propio del concepto: «El ocio necesita reinventarse todo el tiempo para seguir siendo atractivo. Pero en un contexto de bajo consumo, apostar fuerte se vuelve cada vez más riesgoso».
Más allá del cierre, el balance es positivo. «El Patio fue hermoso. Y siempre va a ser parte de nosotros», afirmó. Lejos de alejarse del rubro, el empresario adelantó que iniciará una nueva etapa, en la que compartirá su experiencia sobre cómo crear y sostener proyectos gastronómicos, con sus aciertos, errores y aprendizajes. Así, se cierra un ciclo para uno de los espacios más reconocidos de la movida local, en un escenario que refleja los desafíos actuales del sector y la necesidad constante de adaptación



