La perimenopausia es una etapa de transición hormonal que antecede a la menopausia y que puede comenzar antes de lo que muchas mujeres imaginan. Durante este período, que puede extenderse entre siete y diez años, el organismo experimenta cambios que afectan tanto la salud física como el bienestar emocional. Según especialistas, muchos de estos síntomas se confunden con estrés o con el ritmo de vida cotidiano, lo que retrasa su identificación.
La ginecóloga Radharani Jiménez, experta en menopausia y miembro de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia, explica que esta fase puede iniciarse desde finales de los 30 o alrededor de los 40 años. En diálogo con Europa Press Salud Infosalus, señaló que la perimenopausia marca el paso entre la etapa fértil y el momento en que finaliza definitivamente la menstruación.
Una etapa marcada por cambios hormonales
Durante la perimenopausia, las hormonas comienzan a fluctuar de manera irregular. Estas variaciones en los estrógenos influyen en diferentes sistemas del organismo y pueden provocar síntomas tanto físicos como emocionales.
Jiménez advierte que reconocer esta fase no siempre resulta sencillo porque no existe una prueba específica que confirme su inicio. Según explicó, muchas veces los análisis hormonales pueden aparecer dentro de rangos normales, aun cuando la mujer ya esté atravesando cambios propios de la transición a la menopausia. Por eso, prestar atención a los síntomas suele ser una de las principales pistas.
La especialista también señala que la falta de información sobre esta etapa genera incertidumbre tanto en pacientes como en algunos profesionales de la salud. Como resultado, muchas mujeres consultan al notar cambios en su cuerpo o en su estado de ánimo sin entender qué los está provocando.
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Síntomas físicos frecuentes en esta transición
Las fluctuaciones hormonales propias de la perimenopausia pueden manifestarse de distintas maneras. Entre los cambios más frecuentes se encuentran las alteraciones del sueño, que suelen aparecer incluso antes que los clásicos sofocos asociados con la menopausia.
Muchas mujeres describen un sueño más liviano, despertares frecuentes durante la noche o sensación de descanso insuficiente. Esta falta de sueño reparador puede impactar en la energía diaria, el rendimiento laboral o la capacidad de entrenar con normalidad.
También pueden aparecer cambios en la salud sexual, como menor lubricación vaginal, disminución del deseo sexual o variaciones en la intensidad del orgasmo. A esto se suman molestias musculares o articulares y una mayor predisposición a lesiones a partir de los 40 años.
Otros síntomas menos conocidos incluyen sequedad en mucosas, picazón en la piel o acúfenos —zumbidos persistentes en los oídos—. Según la especialista, estos cambios se explican porque muchos tejidos del cuerpo tienen receptores hormonales que responden a las variaciones de estrógenos.
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Cambios emocionales y metabólicos
La fluctuación hormonal también puede influir en el estado de ánimo. Algunas mujeres experimentan irritabilidad, mayor sensibilidad emocional o menor tolerancia al estrés, incluso cuando no existen factores externos que lo expliquen.
De acuerdo con Jiménez, los estrógenos influyen en neurotransmisores del cerebro vinculados con el bienestar. Cuando estos niveles cambian, puede modificarse la forma en que una persona percibe y responde a las situaciones cotidianas.
En esta etapa también es frecuente observar cambios en el metabolismo. La disminución progresiva de estrógenos puede favorecer el aumento de peso, sobre todo en la zona abdominal. En muchos casos, este incremento resulta difícil de revertir únicamente con dietas restrictivas o ejercicio aeróbico.
Por eso, la especialista recomienda acompañar esta etapa con orientación profesional. La actividad física, especialmente el entrenamiento de fuerza, y una alimentación equilibrada pueden ayudar a mejorar el metabolismo y reducir algunos de los síntomas.
Salud mental y tratamientos posibles
Los cambios hormonales de la perimenopausia también pueden afectar la salud mental. Algunas mujeres desarrollan síntomas de ansiedad o depresión incluso sin antecedentes previos, lo que suele generar preocupación.
Según la especialista, en ciertos casos estos síntomas se tratan inicialmente con ansiolíticos o antidepresivos sin identificar que el origen puede estar en la fluctuación hormonal. Por eso, la evaluación médica resulta clave para determinar el enfoque más adecuado.
Entre las opciones terapéuticas, los especialistas pueden considerar la terapia hormonal, incluso antes de que la menstruación desaparezca por completo, siempre que se realice una valoración médica individual. Cuando esta alternativa no es adecuada, también pueden utilizarse suplementos con evidencia científica o estrategias basadas en cambios en el estilo de vida.
Más allá de los tratamientos, los expertos coinciden en que comprender qué ocurre durante la perimenopausia puede ayudar a las mujeres a atravesar esta etapa con mayor información y a tomar decisiones que favorezcan su salud a largo plazo.
En base a El Tiempo/GDA



