La Fiscalía pide 43 años y seis meses de prisión a un antiguo entrenador de un equipo de baloncesto del Centro Católico de L’Hospitalet de Llobregat, en Barcelona, acusado de agredir sexualmente a dos jugadoras menores de edad en cuatro ocasiones, entre marzo y julio de 2018.
En el juicio, que ha empezado este jueves en la sección 22.ª de la Audiencia de Barcelona, ambas víctimas han declarado a puerta cerrada para preservar su intimidad. En su escrito de acusación, el ministerio público atribuye al denunciado cuatro delitos de agresión sexual a menores de 16 años, por cuatro hechos que habría perpetrado con “ánimo de satisfacer sus deseos sexuales”, haciendo uso de su “posición de superioridad”, como entrenador de las dos adolescentes.
El entrenador mantuvo relaciones con dos de sus jugadoras en cuatro ocasiones y cuando tenían entre 14 y 15 años
El primer caso habría sucedido con una primera víctima, de catorce años, durante la Semana Santa de hace ocho años, a finales de marzo, cuando el equipo, entrenado por el acusado, que entonces tenía 20 años, participaba en un torneo de baloncesto en Coma-ruga.
Alojados en un hotel de este municipio, el entrenador envió un mensaje de WhatsApp a una de las jugadoras para que fuese a su habitación, en la que consumieron alcohol y la joven “alcanzó un estado de semiinconciencia que le impidió recordar nada hasta la mañana del día siguiente”, como consta en el escrito del ministerio fiscal. Durante aquella noche, el entrenador la penetró “aprovechándose del estado de embriaguez de la menor” y, a la mañana siguiente, le pidió a la chica que no contase “nada a nadie”.
Otro caso, con otra jugadora del mismo equipo, también de catorce años, se produjo en junio del mismo año, cuando, tras haber mantenido meses de conversaciones por WhatsApp con el entrenador, quedó con el acusado en casa de este y mantuvieron relaciones sexuales con penetración.
En julio, cuando ya tenía quince años, la primera denunciante que sufrió la agresión en el hotel acudió al domicilio del entrenador en dos ocasiones y también mantuvieron relaciones sexuales con penetración, tras haber chateado, asimismo, por WhatsApp entre ellos previamente.
En enero del 2021, una jugadora de entonces quince años recibió un mensaje del sospechoso preguntándole por qué no había ido a entrenar, algo que sabía dado que formaban parte del mismo club. La chica, según ha testificado este jueves, había tenido “mucha afinidad” con él, pero le extrañó recibir mensajes de este por la noche y sobre temas ajenos al baloncesto, “fuera de lugar”, como “con quién tenía una relación amorosa” o “si estaba sola en casa”, así como si sentía algo por él. Por su parte, el acusado le pidió que borrara las conversaciones “porque se podía meter en un lío”.
“Ahora lo veo con otros ojos”, ha asegurado la joven respecto a aquel hecho, mientras que el denunciado ha subrayado que la mañana siguiente, después de “haber bebido toda la noche”, “le pidió perdón”. Sin embargo, la joven, que hizo capturas de pantalla del chat de WhatsApp, ha afirmado que le contó lo sucedido al coordinador del club y que este le pidió que eliminase la conversación, dado que “sería lo mejor”.
Las madres de las denunciantes afirman que sus hijas han sufrido consecuencias psicológicas
La madre de una de las víctimas ha declarado en el juicio que su hija sentía “mucha angustia” cuando le contó lo que había pasado: “Vio que su comportamiento no era el adecuado; lo intentó con más niñas”. La progenitora de la otra víctima, que denunció tres agresiones, ha asegurado que su hija ha sufrido consecuencias psicológicas a raíz de aquellas situaciones.
En su declaración, el sospechoso ha negado haber mantenido aquellas relaciones sexuales en Coma-ruga, aunque sí que las ha admitido en el resto de ocasiones, pese a que ha asegurado que actuó con el consentimiento de ambas. Preguntado por el temor a que las víctimas explicaran lo sucedido, el sospechoso ha reconocido que no quería que se supiera “porque el baloncesto era muy importante para él”.
El club apartó al hombre cuando tuvo conocimiento de los hechos, en una reunión en la que el denunciado dijo que no sabía “por qué lo había hecho”. El proceso judicial proseguirá a principios de abril, cuando se prevé que la causa quede vista para sentencia.



