En el marco del Día Internacional de la Mujer, el Gobierno nacional encendió la mecha de la controversia con una serie de videos institucionales que cuestionan duramente las políticas de género implementadas en los últimos años. Bajo la premisa de que estas medidas fueron una «estafa», el mensaje oficial celebró el cierre del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad y ratificó que, bajo la actual gestión, «no habrá ideología de género».
Los ejes del mensaje oficial
En las piezas audiovisuales difundidas por las cuentas oficiales de la Casa Rosada, se sostiene que las políticas de género no fueron efectivas para reducir los femicidios. Según el discurso del Ejecutivo, la baja en los índices de violencia se debe a la aplicación de políticas de «mano dura» y no a programas de prevención o asistencia.
«Lo que nos vendieron como una conquista fue en realidad una estafa millonaria», afirma uno de los videos, que además define a las estructuras estatales previas como un «negocio» político. Desde el Gobierno argumentaron que este tipo de enfoques «violentan la igualdad ante la ley», reforzando su postura de eliminar cualquier perspectiva de género en la administración pública.
La respuesta en las calles
El momento elegido para la difusión de los videos no fue casual: se publicaron en las vísperas de la movilización del 8M, cuando miles de mujeres y diversidades se concentraban frente al Congreso de la Nación y en las principales plazas del país.
Las organizaciones sociales y colectivos feministas no tardaron en responder, señalando que el discurso oficial busca «invisibilizar las brechas de desigualdad» y «desproteger a las víctimas de violencia». Mientras en las redes el debate se polarizaba, en las calles el reclamo por la falta de presupuesto para refugios y programas de asistencia fue uno de los puntos centrales de la jornada.
Un clima de confrontación
Este nuevo episodio marca un punto más de fricción en la relación del Gobierno con los sectores culturales y sociales. La decisión de confrontar directamente con las banderas del 8M se alinea con la estrategia de «batalla cultural» que viene llevando adelante el Ejecutivo desde el inicio de su mandato.
Desde Vive, seguimos de cerca cómo estas decisiones impactan en la vida cotidiana y en el acceso a derechos en los barrios porteños, en un contexto donde la polarización parece ser la regla de cada fecha conmemorativa.
Parte 1: Estadísticas Contundentes de Desigualdad de Género en Argentina (2023-2024)
Estos datos provienen de informes del INDEC, la Corte Suprema de Justicia de la Nación y organizaciones civiles especializadas.
1. La Brecha Económica: El «Impuesto» de Ser Mujer
- Ingresos: Según el INDEC (población urbana), existe una brecha de ingresos de género persistente. En promedio, las mujeres perciben un 25% menos de ingresos que los varones por realizar tareas similares o tener igual nivel educativo. Esta brecha se profundiza en el sector informal.
- Desempleo: La tasa de desocupación es históricamente más alta para las mujeres que para los varones, superándola sistemáticamente por 2 a 3 puntos porcentuales.
- Pobreza: La pobreza tiene rostro de mujer. En los hogares monomarentales (liderados por una mujer sin pareja), los índices de indigencia y pobreza son significativamente más altos que la media nacional, afectando directamente la crianza de niños y adolescentes.
2. La Crisis de los Cuidados: El Trabajo Invisible
- Tiempo No Remunerado: Las mujeres en Argentina dedican, en promedio, el doble de tiempo diario (casi 7 horas) que los varones (3.5 horas) a tareas domésticas y de cuidado no remuneradas (limpieza, cocina, cuidado de niños/as o adultos mayores).
- Barrera Laboral: Esta sobrecarga es la principal barrera para que las mujeres accedan, permanezcan o crezcan en el mercado laboral formal, perpetuando la dependencia económica.
3. La Violencia Extrema: Femicidios
- Femicidios: Según el Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina (Corte Suprema), durante 2023 se registró un femicidio cada 35 horas en el país. El 85% de las víctimas conocía a su agresor y el 63% de los crímenes ocurrió en la vivienda de la víctima.




