Tres postales imborrables al acabar. 1) Una cerradísima y orgullosa ovación de un nuevo Camp Nou abarrotado que por una noche heredó del viejo todo lo bueno, con cuatro turistas asombrados del increíble espectáculo y poco más, como debe ser. 2) El “Ser del Barça és el millor que hi ha” resonando en la grada como grito de ánimo a los futbolistas, reventados y esparcidos por el césped pero agradecidos por el significativo aliento. Y 3) Los miembros del staff técnico y los suplentes organizándoles un pasillo de honor también como reconocimiento.
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