La participación de Andrea del Boca en Gran Hermano (Telefe) se convirtió en uno de los grandes focos de interés de la televisión en los últimos días. A pocas horas de su ingreso, la histórica protagonista de telenovelas logró instalar una narrativa distinta dentro de la casa, marcada más por la emotividad que por la estrategia, y su historia personal comenzó a entrelazarse con la dinámica del reality.
En ese contexto, la palabra de su hija, Anna Chiara, aportó un condimento inesperado: la posibilidad de un romance. La joven fue invitada al streaming oficial del programa emitido por Telefe, donde habló con humor y franqueza sobre el presente de su madre. El tema surgió a partir de las miradas cómplices entre la actriz y Eduardo Carrera, uno de los concursantes, que rápidamente despertaron especulaciones entre los seguidores del ciclo.
Lejos de esquivar la pregunta, Anna Chiara respondió con ironía: “Mamita siempre se ha equivocado con los hombres. Hay uno que entró hechizado. Es papi, mi nuevo papi, ¿está bien? Anduardo”, lanzó, entre risas.

¿Tendría Andrea del Boca un romance en Gran Hermano?
Más allá del tono distendido, la joven también dejó entrever que el perfil del participante coincide con las preferencias sentimentales de su madre. “A mí me gustó”, aseguró sobre el concursante, y ante la consulta de si la actriz podría interesarse por él, respondió con naturalidad: “Sí, es el tipo de hombre que le gusta”.
La conversación sumó otro momento cómplice cuando la panelista Daniela Celis preguntó si Andrea se animaría a un gesto romántico dentro del reality. “No creo. Pero igual como viene con la almohada y con todo este delirio místico, no sé”, contestó, dejando abierta la puerta a la sorpresa.
Mientras tanto, dentro de la casa, Andrea del Boca construyó una entrada cargada de simbolismo. Su primera noche estuvo marcada por la intimidad: se mostró aferrada a un almohadón con fotos de su hija y de su mascota, un objeto personal que llevó como recuerdo y refugio emocional. Sentada y abrazada a ese símbolo, pronunció palabras de cariño que rápidamente se viralizaron, reforzando la imagen de una participante conectada con su mundo afectivo.
La intervención de Anna Chiara, además, abrió un debate más amplio sobre las historias de amor en la madurez. “Yo siento que está el nicho también de justamente las señoras que necesitan esa historia de amor”, reflexionó, subrayando cómo el reality puede convertirse en un espacio donde distintas generaciones proyectan expectativas y fantasías.
Así, entre nostalgia, humor y especulación romántica, la presencia de Andrea del Boca empieza a delinear uno de los relatos más comentados de la temporada, demostrando que su magnetismo televisivo sigue intacto y que, incluso en un formato dominado por la competencia, las emociones pueden ocupar el centro de la escena.

