La escuela filosófica del estoicismo nació en la Antigua Grecia y volvió a tomar impulso en los últimos años. Ahora, las frases de sus pensadores se multiplican y viralizan en redes sociales o se utilizan en charlas de coaching.
Creada por Zenón de Citio (334 – 262 a.C.), esta corriente sostiene, como dice Epícteto (año 55 a 125 d.C.) en su Enquiridión, que “hay cosas que están bajo nuestro control y otras que no lo están”.
Bajo nuestro control se hallan las opiniones, los deseos, las aversiones y todo lo que es inherente a nuestras acciones. Fuera de nuestro control: el cuerpo, las riquezas, la reputación y todo lo que no es inherente a nuestras acciones.
Con esta frase, Epícteto emite una advertencia sobre una de las conductas más comunes de una época saturada de información y de “expertos” en casi todo.
Esta frase sintetiza dos ideas centrales del pensamiento de Epícteto y, de hecho, nos confronta con una verdad incómoda: el verdadero aprendizaje solo comienza cuando abandonamos la ilusión de saberlo todo.

Sería una traducción interpretativa consolidada a partir de varias máximas que fueron recopiladas por discípulos de Epícteto en obras como el citado Enquiridión y los Discursos (recogidos por su discípulo Flavio Arriano).
Más allá del verdadero origen de estas palabras, suena como advertencia sobre los riesgos de ser engreído, de “creer saberlo todo”. Porque, si adoptamos esa postura, cerramos la puerta al aprendizaje.
Desde el punto de vista de la psicología contemporánea, esto coincide con lo que hoy se llama efecto Dunning-Kruger: la tendencia de personas poco competentes a sobreestimar su propio nivel de habilidad. Epícteto, mucho antes, había observado que la raíz de muchos errores humanos está en la propia ceguera frente a la propia ignorancia.
Quién fue Epícteto
Nació en Hierópolis (actual Turquía) y fue esclavo hasta que su amo, Epafrodito, le otorgó la libertad poco después de la muerte del emperador Nerón en el año 68. Su amo le había permitido estudiar con un gran maestro estoico Musonio Rufo, de quien tomó muchas ideas.

Una vez liberado, Epicteto abrió su propia escuela y enseñó filosofía hasta que el emperador Domiciano expulsó a todos los filósofos de Roma en el año 89.
En Nicópolis (Grecia), creó otra escuela, a la que asistió el historiador Arriano, cuyas notas de clase sirvieron para dejar constancia del pensamiento de su maestro.
Según Arriano, el Enquiridión y los Discursos son transcripciones literales de las discusiones que el filósofo mantenía con sus alumnos.
La vigencia de la frase en el mundo actual
- Educación y aprendizaje. Es una sentencia poderosa porque muchos estudiantes creen que aprender es memorizar o repetir lo que ya “se sabe”.
- Cultura de la expertise. El verdadero experto no es quien aparenta saberlo todo, sino quien mantiene la mente abierta y continúa cuestionándose.

