El romero es una de las plantas aromáticas más conocidas y fáciles de reconocer. Se usa en la cocina, perfuma los ambientes y suele estar presente tanto en jardines como en macetas dentro de la casa. Muchas personas la eligen incluso sin tener experiencia en jardinería.
Sin embargo, no es tan habitual que el romero florezca, y mucho menos que lo haga de manera frecuente en interiores. Cuando una planta da flores, generalmente es porque encuentra condiciones favorables: luz adecuada, aire, estabilidad y cuidados constantes.
Para el Feng Shui, este hecho es algo más que un detalle natural, ya que asocia el estado de las plantas con el bienestar del espacio y con la forma en que se cuida y se habita el hogar.
Al romero se lo vincula tradicionalmente con la protección de la casa. Su presencia tiene que ver con absorber energías densas y favorecer un clima más liviano y armonioso. Cuando la planta crece con vitalidad, se interpreta como una señal de resguardo y fortaleza.
Cuando el romero florece, es señal de orden, estabilidad, claridad y renovación.También se lo relaciona con la claridad mental y la renovación. Un romero que prospera dentro de la casa puede simbolizar momentos de orden, decisiones más claras y una etapa de estabilidad, personal y familiar, indica el sitio Feng Shui Tricks
Según la práctica de este arte milenario, que el romero crezca con fuerza dentro de una vivienda es una señal positiva. Desde esta tradición, la planta no solo responde a cuidados materiales como la luz o el riego, sino también al clima general del hogar.
La floración refuerza esa idea. No es un proceso frecuente en interiores, por lo que se considera un indicio de equilibrio y bienestar en el espacio donde se encuentra: el romero actuaría como un reflejo del estado del hogar. Cuando el entorno es favorable, la planta lo manifiesta a través de su crecimiento y sus flores.
Además de un condimento muy popular, el romero puede ser señal de bienestar, estabilidad y horizonte positivo.Claro que el romero no siempre el romero trae buenas nuevas. Cuando no crece de manera saludable puede interpretarse como una advertencia. Si la planta se marchita, se seca con frecuencia o pierde hojas, algunas interpretaciones lo vinculan con desequilibrios en el hogar.
En estos casos, se considera que estaría reaccionando frente a un clima cargado, con tensiones persistentes, desorden o falta de renovación en los espacios. No se trata de un presagio concreto, sino de una invitación a revisar el entorno: la ventilación, la luz y vida cotidiana.
Además, si se produce un crecimiento irregular o una floración se interrumpe abruptamente, suele leerse como señal de bloqueos, ya sean energéticos o vinculados a etapas de estancamiento personal o familiar.
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