El exministro del Interior y Transporte y actual diputado nacional, contador Florencio Aníbal Randazzo, se pronunció este viernes con dureza ante la suspensión del servicio ferroviario de larga distancia que une Once con Bragado, una medida dispuesta por el gobierno nacional en el marco del ajuste sobre las empresas estatales. El dirigente, oriundo de Chivilcoy —una de las localidades directamente afectadas por la decisión—, consideró que se trata de un retroceso de gran magnitud que deja expuestas las consecuencias sociales de las políticas de recorte.
“Me duele profundamente lo que está pasando con el tren Once-Bragado”, escribió Randazzo en su cuenta de X (antes Twitter). El exministro destacó que ese servicio ferroviario no sólo conecta geográficamente al interior con la capital, sino que constituye una herramienta vital para el desarrollo económico, el empleo y la integración territorial. “Sé lo que significa ese tren para miles de familias del interior de la provincia”, subrayó.
Durante su gestión al frente del Ministerio de Interior y Transporte, entre 2012 y 2015, Randazzo impulsó la recuperación del ramal mediante la renovación de vías, estaciones y la compra de material rodante. El servicio había sido reactivado tras años de abandono. Desde entonces, y según denunció el propio exfuncionario, no se volvió a realizar ninguna inversión significativa para su mantenimiento o expansión.
La cancelación del recorrido marca un hecho inédito: “Por primera vez en la historia, la línea Sarmiento se queda sin servicio de larga distancia”, alertó. El tren Bragado-Once era el último servicio de pasajeros que recorría el oeste bonaerense en esa traza, con paradas en localidades como Luján, Mercedes, Suipacha, Chivilcoy y Alberti. Su interrupción deja a decenas de miles de personas sin una vía de transporte accesible, especialmente para quienes no cuentan con alternativas privadas o servicios de ómnibus a bajo costo.
“No se trata sólo de un ajuste”, expresó Randazzo. “Es una muestra de desprecio por los que viven lejos del AMBA y necesitan un Estado que los integre, no que los excluya.” En su declaración, el dirigente puso el foco en el abandono de las políticas de infraestructura y movilidad pensadas para el interior del país, una problemática recurrente en los últimos años, pero que ahora se agrava con la actual orientación del gobierno nacional.
La suspensión del tren Once-Bragado no es un caso aislado: forma parte del plan de recorte de servicios que lleva adelante el Ministerio de Infraestructura, bajo la dirección de Guillermo Ferraro, y que incluye la paralización de otros ramales de media y larga distancia. Desde el Ejecutivo nacional aseguran que se trata de medidas “transitorias” mientras se evalúa la viabilidad de los servicios. Sin embargo, hasta el momento no se ha anunciado ningún cronograma de reanudación ni inversiones previstas.
La medida genera un impacto directo en el entramado social y económico del interior bonaerense, y es recibida como un símbolo de retroceso en materia de equidad territorial. Para ciudades como Chivilcoy, que durante décadas se desarrollaron en torno al ferrocarril, la desconexión no sólo implica una pérdida material: afecta el sentido de pertenencia, la movilidad de trabajadores, estudiantes y jubilados, y contribuye al proceso de despoblamiento y concentración en el área metropolitana.
“La Argentina no puede pensarse con pueblos aislados y trenes detenidos. No se puede construir un país con gente cada vez más sola”, concluyó Randazzo.