En la carpeta de grandes espacios naturales pendientes de proteger mejor y, sobre todo, de gestionar con más eficiencia en Catalunya, ocupan un lugar destacado las Muntanyes de Prades. Maravilloso enclave en el interior de la Costa Daurada. Después de dos décadas de espera, con numerosos incumplimientos políticos, el Departament de Territori está a punto de someter en marzo a información pública –con 45 días para presentar alegaciones– el decreto de declaración del Parc Natural (PN) Muntanyes de Prades, Poblet i la Serra de la Llena.
El espacio protegido tendrá finalmente una extensión de 38.900 hectáreas, casi 5.000 menos de las previstas (43.700), integrando 22 términos municipales: han quedado fuera Porrera (Priorat) y Juncosa (Les Garrigues), pero se ha mantenido un municipio clave como Cornudella de Montsant (Priorat) aunque su alcaldesa se expresó en contra. A pesar de la reducción de extensión, concesión del Govern para ganar consenso territorial y ”coherencia socioeconómica”, se convertirá en el tercer parque natural más grande de Catalunya.
Antes de verano será realidad el tercer parque natural más grande de Catalunya, tras 20 años de espera
Si no hay ningún descalabro, será realidad en verano, según anunció ayer el director general de Polítiques Ambientals i Medi Natural, Marc Vilahur. “No hay marcha atrás, estamos más lejos que nunca; hemos hablado y participado más que nunca, hemos aceptado el 85% de las peticiones realizadas por la ciudadanía. No hay parque natural más participado en toda Catalunya y en toda la historia”, sostuvo Vilahur.
Se han escuchado y tenido en cuenta actores del sector primario, forestal y de los servicios, como el turismo, junto a los grupos ecologistas. Con la voluntad de sumar adeptos y menguar el frente de oposición, Territori ha negociado con numerosos actores, como el agrícola. Quienes tienen intereses económicos y productivos miran con recelo un blindaje que históricamente no ha supuesto en Catalunya grandes inversiones ni demasiados recursos. “El artículo relacionado con la agricultura se ha rehecho para adaptarse a las necesidades del sector, como las cooperativas. Refleja claramente que es un aliado indispensable para el futuro del espacio natural. No se entiende una ganadería extensiva ni una agricultura sostenible fuera del parque”, ejemplificó.
Uno de los cambios ha consistido en incrementar la presencia de los ayuntamientos y agentes locales, así como la de la propiedad privada, en la junta rectora del PN. También se ha dado más flexibilidad a la regulación de la utilidad pública, para el encaje a actividades como la escalada, estratégica en comarcas como el Priorat.
El Departament de Territori asegura que el nuevo parque natural, el primero que entrará en vigor en Catalunya en los últimos diez años y el 15º de la historia, tendrá un presupuesto anual por encima de los dos millones de euros, con un número estable de cuatro o cinco técnicos dedicados a la gestión y protección.
“No solo se trata de prohibiciones, busca que la conservación sea prosperidad. Es un parque consensuado, que traerá oportunidades para el territorio”, insistió el director general antes de reunirse con alcaldes y representantes locales para presentar los resultados del proceso participativo (más de 800 aportaciones).
Todavía quedan interrogantes por resolver en la concreción del parque natural y su modelo de gestión. La idea con la que trabajan el Departament de Territori y sus técnicos es que tenga tres centros neurálgicos, grandes puertas de entrada. El primero estará en el pueblo de Prades, a 1.000 metros de altitud y en el epicentro geográfico, con capacidad para alojar y atraer a parte de los visitantes. La segunda alma estará en el Paratge Natural d’Interès Nacional de Poblet (Conca de Barberà), que mantendrá la figura de protección y gestión (PNIN), y se integrará sin perder personalidad. El tercer punto estratégico, en Alcover (Alt Camp), muy bien comunicado.
Paso definitivo para blindar y gestionar un espacio natural clave para la crisis climática, amenazado por los grandes incendios forestales. Y muy singular: paisajes mediterráneos junto a otros centroeuropeos, con 4.000 especies en casi un centenar de hábitats.




