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viernes, agosto 29, 2025

Restricción del uso de pantallas en las escuelas: avances en la Provincia

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Especialistas en neurología infantil han levantado en los últimos años decenas de banderas de alerta sobre el impacto negativo del uso de pantallas a temprana edad, ya que produce efectos en el desarrollo que resultan irreparables. Entre las recomendaciones, destacan que los niños no deben utilizar celular hasta la adolescencia y, en el caso de las pantallas como tablets o televisión, restringir la cantidad de tiempo de permanencia, que no debe comenzar antes de los dos años.

El 7 agosto de 2024, el Ministerio de Educación de la Ciudad decidió que las escuelas del distrito debían limitar el uso del teléfono móvil en las aulas, salvo en situaciones particulares. Actualmente, la medida alcanza a los 566.000 estudiantes de las 2.291 escuelas porteñas, públicas y privadas.

En líneas generales, el Gobierno porteño asegura que la regulación mejoró la dinámica escolar. De acuerdo a los resultados de la encuesta, 7 de cada 10 alumnos de primaria y 6 de cada 10 de secundaria dicen que prestan más atención, aprenden mejor y charlan más en los recreos. Y 6 de cada 10 directivos notan menos interrupciones en clase, mientras que en los docentes esa percepción es de 5 de cada 10.

En las secundarias -donde el 90% de los chicos tiene celular- el dispositivo debe estar guardado durante las horas de clase, excepto en las actividades pedagógicas previamente planificadas por los docentes que requieran el uso del dispositivo. Puede usarse en alguno o todos los recreos, de acuerdo a lo que cada escuela disponga.

En primarias y jardines de infantes, el límite es mucho más estricto, casi una prohibición. Los celulares no pueden usarse ni en el aula, ni en los recreos, ni en el comedor. Solo pueden tenerlos los chicos que los necesitan como ayuda ante una condición especial, como problemas en la visión o en la audición.

En tanto, cada escuela cuenta con su propio protocolo de uso del celular, que puede ajustarse a estas pautas incluidas por el Gobierno porteño en la resolución o incluso ser más estricto (por ejemplo, que en una secundaria queda prohibido el celular en todo momento y lugar), pero las pautas nunca pueden ser más flexibles que lo establecido.

Avances y contrapuntos en la provincia de Buenos Aires

En la provincia de Buenos Aires la problemática del uso de los celulares en las aulas también ha generado debates en el recinto legislativo provincial y en cada escuela de los 135 distrito bonaerenses. La definición de una normativa general al respecto no es tarea fácil. No obstante, hay avances con ánimo de mejorar los vínculos intra escolares, así como la relación con el conocimiento, sin la mediación tecnológica.

En rigor, la resolución 778 implementada en 2016 por la Dirección General de Cultura y Educación habilita el uso de los celulares por parte de los alumnos y los docentes, únicamente “como recurso pedagógico didáctico, incorporando los dispositivos como parte de su planificación anual y enmarcados en el Proyecto Institucional”.

En tanto, en el mes de mayo, la comisión de Legislación General de la Cámara de Diputados bonaerense despachó por unanimidad el proyecto de ley para regular la exposición de pantallas en las escuelas primarias y en la primera niñez, que cuenta con media sanción del Senado, y lo dejó en condiciones de ser tratado en el recinto.

Los diputados de Unión por la Patria, del PRO, de La Libertad Avanza, de la Coalición Cívica, del radicalismo y de Unión, Renovación y Fe, vieron con buenos ojos que el proyecto unificado de los senadores Emmanuel Santalla (Unión por la Patria) y Lorena Mandagarán (GEN), que busca promover el uso responsable de las pantallas en la infancia.

En rigor, la iniciativa de Santalla y Mandagarán, además de promover el uso seguro y responsable de pantallas, también apunta a informar y concientizar a la población sobre los riesgos y efectos nocivos de la exposición en las infancias, y a regular la utilización de los celulares por parte de los alumnos del nivel primario durante su permanencia en los establecimientos educativos de gestión pública y privada de la provincia de Buenos Aires.

La propuesta que recibió media sanción del Senado bonaerense en septiembre de 2024, obtuvo su último despacho de Diputados, luego de haber sorteado la comisión de Salud en noviembre pasado y la de Niñez, y está lista para entrar en el temario de la alguna próxima sesión de la Cámara baja.

Por otra parte, la comisión de Educación de la Cámara de Diputados bonaerense emitió en el mes de julio de este año un despacho favorable al proyecto de ley del legislador Martín Rozas (Unión Renovación y Fe), el cual plantea limitar el uso de celulares y pantallas tecnológicas en las aulas d e las escuelas secundarias de gestión estatal y privada en la Provincia. El cuerpo parlamentario presidido por la diputada, Fernanda Díaz, aprobó la iniciativa con un amplio apoyo del oficialismo provincial. No obstante, desde el radicalismo, adujeron que ya existe una normativa que regula el uso de dispositivos móviles en las escuelas de la provincia de Buenos Aires.

El proyecto presentado por el diputado Rozas establece que los alumnos de nivel secundario sólo podrán utilizar los celulares cuando sea parte de un proyecto pedagógico que fundamente su uso; cuando esté autorizado por las autoridades del establecimiento; cuando esté expresamente incluido en el Diseño Curricular; y cuando esté explicitado en la planificación de contenidos de la asignatura. No obstante, no ahonda en otros dispositivos ni en otros niveles educativos.

El proyecto se fundamenta en datos concretos y asegura que «docentes y padres coinciden en que en muchos casos, el uso del celular en clase dificulta la atención y la participación activa; además, promueve conductas indeseadas tales como el ciberbullying». De igual modo, señala que «fragmenta la atención, reduce la capacidad de concentración, dificultando la adquisición de conocimientos».

En esa línea, el texto presentado por Rozas en la Comisión de Educación busca «promover y estimular la concentraciones de los alumnos en las horas de clase y la socialización». Advierte también sobre la problemática de la multitarea, «fomentada por la constante notificación de los celulares, que impide un aprendizaje profundo y significativo». Y asevera: «Al limitar el acceso a este tipo de contenido durante las horas de clase estaremos fomentando un clima de convivencia adecuado al contexto que se debe dar en el aula». (Fuente: DIB)

Redacción

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