De acuerdo con un informe de Citi, las decisiones internas en cada país y las políticas regulatorias generan nuevas oportunidades y riesgos para actores financieros de la región

Hay nuevas advertencias sobre una creciente divergencia de la inflación y tasas de interés en América Latina hacia 2026 y en la que se resaltan diferencias notables entre países. Por un lado, Brasil y Chile muestran perspectivas favorables, mientras que Colombia y México enfrentan dificultades debido a factores internos. Un informe de Citi dice que el punto más importante es que ya no existe una historia común para el comportamiento de la inflación (y, por ende, de las tasas) en la región, sino que factores idiosincrásicos pesan más para este año.
Según la entidad bancaria, para 2026 Brasil y Chile podrán acercarse a los objetivos inflacionarios de los bancos centrales, mientras que Colombia y México seguirán enfrentando presiones internas que mantendrán la inflación elevada. Para el resto de la región, se estiman comportamientos dispares en inflación y tasas de interés, dependiendo de las decisiones de política y las condiciones económicas internas de cada país.
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Remarcó el banco que la región dejó de compartir una tendencia común. Explicó que “la inflación ha convergido hacia las bandas objetivo en Chile, Perú, Uruguay y República Dominicana, mientras se prevé que Brasil logrará el objetivo en 2026”. Sin embargo, México y Colombia no alcanzarán la meta de los bancos centrales (3% para Colombia) ese año y destacan como excepciones por la persistencia de presiones inflacionarias derivadas de salarios y políticas fiscales.

Citi publicó cifras clave sobre la evolución esperada de la inflación en los principales países de la región:
- Argentina: la inflación cerró 2025 en 45%, con un descenso proyectado hacia 25,5% en 2026 y 18% en 2027.
- Brasil: la inflación al cierre de 2025 fue de 5%. Citi prevé un descenso al 3,6% en 2026, seguido por un leve aumento al 3,8% en 2027. El banco central podrá iniciar recortes de tasas desde marzo de 2026, respaldado por la apreciación del real brasileño y el reanclaje de expectativas inflacionarias.
- Colombia: registró un nivel de inflación de 5,1% en 2025, con una estimación de 5,4% para 2026 y una baja a 4,6% en 2027. Citi advierte sobre “la persistencia inflacionaria en el primer trimestre”, atribuida al incremento del salario mínimo de 23,7% y a ajustes en precios, salarios y contratos.
- México: exhibió una inflación de 3,8% en 2025. Las proyecciones para 2026 y 2027 apuntan a una cifra estable de 3,9%. Citi destaca que el país enfrenta presiones por el aumento del salario mínimo en 13% y mayores impuestos especiales, lo que mantiene la inflación subyacente sobre el 4%.
- Chile: la inflación llegó a 4,2% en 2025. Se proyecta un descenso al 2,8% en 2026 y un repunte a 3,5% en 2027. Este comportamiento abriría las puertas a un último recorte de tasas de interés, que quedaría en 4,25%.
- Perú: la inflación fue de 1,5% en 2025, con una expectativa de 1,7% en 2026 y un aumento a 2,6% en 2027.
- Uruguay: cerró 2025 con una inflación cercana a la meta y se espera que mantenga la tendencia a la baja en línea con las autoridades monetarias.
- República Dominicana: la inflación fue de 3,9% en 2025. Se estima que suba a 4,4% en 2026 y luego descienda a 4% en 2027.

- El Salvador: reportó una inflación de 0,6% al completar 2025. Para 2026 se prevé que suba a 1,3% y que termine en 1,5% en 2027.
- Panamá: la inflación fue nula en 2025, con previsiones de 0,9% para 2026 y 1,7% para 2027.
- Costa Rica: registró una inflación de -0,1% en 2025. Para 2026 se espera una cifra de 0,0% y una subida a 1,8% en 2027. Citi señala que “Costa Rica presenta una inflación por debajo del objetivo y una política monetaria potencialmente demasiado restrictiva, con un margen limitado para una flexibilización significativa sin la intervención de la Reserva Federal”.
Citi identificó causas internas y decisiones de política económica como motores de la brecha en inflación y tasas. Destacó “el impacto de las políticas sobre precios, la estrechez del mercado laboral y las posturas de los bancos centrales”.
- Colombia: el aumento del salario mínimo (23,7%) y la persistencia de la inflación en servicios llevaron al Banco de la República a elevar la tasa de interés a 10,25%. Anticipó que “un ciclo de subidas corto que le sume otros 150 puntos básicos a la tasa, que llegaría al 11,75% en cuestión de meses”. Además, el contexto de emergencia económica generó presiones fiscales y el Gobierno implementó impuestos extraordinarios para financiar el déficit.
- México: aumentos salariales y aranceles e impuestos especiales inciden en la estrategia monetaria. Citi indica que estos factores “exigen una postura restrictiva por parte de sus respectivos bancos centrales”. El Banxico, aunque puede realizar recortes puntuales, se mantiene precavido ante la inflación persistente.
- Brasil: el avance se explica por la apreciación del real brasileño, un mercado laboral estable y un marco fiscal sólido, condiciones que impulsan la convergencia inflacionaria.
- Costa Rica: pese a tener inflación baja, mantiene una política monetaria más rígida de lo necesario. El margen para relajar su postura dependerá de las decisiones de la Reserva Federal de Estados Unidos, según Citi.
- El Salvador y Panamá: políticas fiscales conservadoras y obstáculos en la transmisión de precios al consumidor mantienen la inflación en mínimos regionales.

- República Dominicana y Uruguay: la moderación de presiones internas resulta de ajustes graduales en salarios e impuestos.
- Perú y Chile: la disciplina monetaria y la prudencia fiscal han sido determinantes para consolidar el descenso de la inflación.
Citi advirtió que la divergencia en fundamentos como la inflación, la fortaleza de las finanzas públicas y la calidad institucional podría pasar inadvertida mientras el entorno global ofrezca liquidez y un dólar débil. Si las condiciones cambian, los inversionistas distinguirán con rapidez entre economías robustas y aquellas con fragilidades.
Resaltó que “las transacciones relativas entre divisas e instrumentos de tasas en América Latina” serán cada vez más relevantes en escenarios de volatilidad, afectando la percepción de bancos e inversores regionales. Los mercados estarán atentos a las señales de bancos centrales sobre expectativas inflacionarias, políticas fiscales y reformas económicas.

