La localidad bonaerense de Santa Clara del Mar, en el partido de Mar Chiquita, quedó conmocionada por un caso que se conoció en las últimas horas. Una niña de 11 años llegó por sus propios medios a la Estación de Policía Comunal y denunció que, al entrar a su casa, encontró a su padrastro de 29 años abusando de su hermana de 14. Con intervención inmediata de la Justicia y de los equipos de Niñez del distrito, el sospechoso fue detenido poco después.
De acuerdo con las primeras actuaciones, el fiscal Ramiro Anchou —titular de la Ayudantía Fiscal de Mar Chiquita— dispuso la aprehensión por razones de urgencia y ordenó medidas en la escena: pericias de Policía Científica y secuestro de prendas de vestir para ser sometidas a estudios. El procedimiento se concretó en el barrio Atlántida y el hombre quedó a disposición judicial bajo la acusación de abuso sexual agravado.

En paralelo, intervinieron equipos especializados en género y el Área de Niñez y Adolescencia del municipio, que brindaron asistencia y contención a las dos hermanas y a su entorno cercano, un paso clave para preservar su integridad y evitar su revictimización. Tras la aprehensión, el imputado fue trasladado y alojado en la Unidad Penal N.º 44 de Batán, donde permanecerá mientras avanza la causa.
Las fuentes consultadas señalan que los investigadores trabajaron en una rápida recolección de testimonios y evidencia física, con la mira puesta en robustecer la acusación y resguardar a las víctimas. La reconstrucción de la secuencia incluyó el ingreso de peritos al domicilio, el resguardo de indicios y la activación de dispositivos de protección para las niñas, en coordinación con los organismos de niñez del partido de Mar Chiquita.
La denuncia realizada por la menor de 11 años no solo permitió la interrupción del hecho sino que encendió un protocolo de actuación que, según los reportes, fue articulado entre la comisaría local, la Ayudantía Fiscal y los servicios municipales de protección de derechos. Este enfoque interinstitucional —que contempla asistencia psicológica, acompañamiento social y resguardo— es el que recomiendan los estándares de atención en casos que involucran a niñas, niños y adolescentes.
En el plano procesal, la calificación de abuso sexual agravado se vincula con las circunstancias del hecho y con el vínculo que el acusado mantenía con la víctima. Con la aprehensión ya ejecutada, la causa seguirá su curso con pericias, eventuales declaraciones en Cámara Gesell y otras medidas probatorias que determine la fiscalía. Aunque rigen estrictos criterios de reserva para proteger a las menores, los medios locales y nacionales confirmaron la detención y el avance de las primeras diligencias.
El caso vuelve a poner en foco dos ejes: por un lado, la valentía de una niña que, frente a una situación de extrema gravedad, buscó ayuda de manera inmediata; por el otro, la importancia de los circuitos de denuncia y atención que el Estado dispone para intervenir a tiempo y resguardar a las víctimas.

