Empecé a leerlo en Ibiza, en 1979. Compré su Martín Romaña en una librería de usados en Valencia, poco antes de subirme al ferry. Fue un descubrimiento gozoso: se podía escribir de otra manera en castellano. Más rápido y más lúdicamente, me repetía mientras no paraba de leerlo sentado sobre una piedra, a veces desnudo, a orillas del Mediterráneo.

Años más tarde, en 1994, un día recibí un grueso sobre, repleto de hojas de cuaderno manuscritas, en las que me agradecía el capítulo que le había dedicado a Un mundo para Julius en una novela que yo había publicado el año anterior, Prólogo anotado. A mí, me agradecía. A mí que no era nadie. Ahí comenzamos una larguísima relación epistolar. Alfredo se estaba separando y sus cartas se parecían mucho a algunas de sus novelas.
Recién lo conocí personalmente en 2005.
En Mendoza.
Alfredo Bryce Echenique era encantador, ese tipo de persona que podía contar una anécdota sabrosa detrás de la otra, pero que también me escuchaba y me hacía sentir un igual, aunque, por supuesto, no lo era. Después de ese primer encuentro, por suerte, hubo muchos más. En Barcelona, en México y en Buenos Aires. Largas charlas bañadas de gin-tonics o a veces de vinos malos en el último lugar abierto que encontrábamos.
Se fue un grandísimo escritor.
Un señor cariñoso y entrañable.

Apenas me enteré de su muerte, lo llamé a Juan, mi hijo, que está viviendo en Rotterdam para avisarle. Nos entristecimos juntos. Él también, además de leerlo, pudo disfrutarlo un par de veces. Sobre todo, hoy lo recordamos, la noche que en Barcelona le hizo probar la carne de jabalí.
Se fue un grandísimo escritor.
Alguien a quien quise montón.
Le sobraban merecimientos y premios. Y si no llegó más lejos en la consideración y el reconocimiento de las instituciones literarias, quizás no haya sido más que por lo exagerado que era para todo.
Federico Jeanmaire es autor de Miguel, una biografía ficticia de Cervantes (finalista del Premio Herralde de Novela), Mitre (Premio Especial Ricardo Rojas), Una lectura del Quijote, Vida interior, Más liviano que el aire (Premio Clarín Novela 2009), Darwin o el origen de la vejez (Premio Unicaja 2021), La banda de los polacos y Lo que resta de la vida, entre muchos otros.

