Las luces bajan su intensidad y solo quedan algunas personas acomodando la sala del Bank of America, en la 6ta avenida de Manhattan, el lugar que había albergado a unos 400 empresarios e inversionistas que fueron a escuchar a funcionarios del Gobierno que participaron esta semana en la “Argentina Week”, donde se habló de las oportunidades que ofrece el país. Sebastián Loketek, managing director y head of Southern Cone Investment Banking de Bank of America y uno de los organizadores del encuentro junto con JPMorgan, la embajada en Washington y Kaszek, fue uno de los últimos en abandonar el lugar. Pero antes, el anfitrión de la última jornada del megaevento en New York conversó con Clarín sobre el balance de esos días agitados y sobre cuáles son las dudas que aún tienen los inversionistas sobre Argentina.
¿Cuál es el balance del evento?
Fue un éxito fantástico, rotundo. No paro de recibir mensajes. No sé si son felicitaciones, pero mucha gente dice que no puede creer la cantidad de personas que vinieron, la calidad de quienes vinieron y el compromiso que tuvieron. No fue solamente que la gente estuvo, sino que se quedó todo el día: desde el ministro Luis Caputo hasta los dueños de las compañías. Había muchos argentinos, gente muy senior, y se quedaron todo el día. Hubo muchísimo networking, mucha gente hablando. Tuvimos reuniones por todos lados: paneles, pero también reuniones con inversores.
¿Qué pasó en esas reuniones laterales?
Salieron muy bien. El mensaje es el mismo, no hay un mensaje distinto en un lugar o en otro. Tuvimos al ministro Caputo en el panel acá, después en un almuerzo. El mensaje siempre es consistente. En el piso 15 armamos algunas reuniones de inversores con compañías que están listadas en Estados Unidos. Participaron varias como Pampa, Galicia, Vista, Mercado Libre, Globant.
¿Cuál era el objetivo?
A los inversores les interesa entender qué está pasando en cada empresa, porque son acciones que cotizan acá. Entonces pueden comprar o vender. Es distinto de la gente que está viendo inversiones más reales —de minería o energía— donde son inversiones privadas a largo plazo. Entonces eran dos foros un poco distintos que aprovechamos ya que teníamos a los inversores acá: tenía sentido que vinieran a escuchar un poco a Caputo y a la parte macro, y que también escucharan a las compañías. Se dividió un poco: los inversores públicos estaban más en esas reuniones, mientras que los inversores de la economía real se quedaban más en los paneles.
¿Cuál cree que es la imagen que se llevan los inversionistas?
Todo lo que escucho de los inversionistas es –no sé si es una sorpresa– una imagen muy positiva de la calidad y del talento del Gobierno. No paro de escucharlo. Algunos no se sorprenden porque ya los conocen, pero a otros realmente les llamó la atención la calidad que hay en el Gobierno. Después, también el compromiso.
¿Calidad en qué sentido?
En el sentido de que sienten que se habla un idioma muy parecido al de ellos. Entonces se sienten muy cómodos con lo que escuchan. Dicen que no es tan común en otros países encontrar gente que entienda tanto este mercado. No hay sorpresa: vienen y escuchan. En este contexto, en este lugar, Nueva York, Wall Street, sienten que están hablando el mismo idioma.
En ese sentido, ¿desentonó el discurso inaugural del presidente Milei? A algunos inversionistas presentes les sorprendió el ataque a empresarios que llamó “prebendarios” como Paolo Rocca o Javier Madanes Quintanilla.
No sé si desentonó, pero sí: no es exactamente el mismo idioma que el del día siguiente. Por ahí lo del martes fue más político. El segundo día fue bastante más técnico.
Algunos empresarios argentinos comentaban que temían que Milei se enojara con alguno de ellos por cualquier cosa y los acusaran en Wall Street de ser ladrones.
Pero Milei ya lo repitió varias veces. No era una novedad. No es que vino acá y dijo algo que no había dicho antes. Se puede discutir por qué lo dijo acá, pero no es algo nuevo. Entonces no es que generó o empañó un poco el discurso. Si se hubiera dicho por primera vez acá y la gente quedaba paralizada quizá hubiera sido un tema. Puede haber gente que haya pensado “no sé si era el lugar”, pero no generó nada negativo porque ya es algo que se dijo. Creo que la gente se quedó más con la dirección de hacia dónde va el país. El martes se sintió más político —y está bien, es el presidente— y luego, desde los ministros, se sintió más técnico.
Dice que vio mucho interés. ¿Qué cree que falta todavía a la Argentina?
El principal tema que todo el tiempo aparece marcado, y todo el tiempo lo tenemos acá desde los inversores, es: “¿Por qué esta vez va a ser diferente?”. Eso tiene varias connotaciones. Una es la continuidad del modelo y por qué deberían entrar ahora a invertir y no esperar. En un contexto mundial complicado, está la sensación de que muchos inversores sienten que no tienen urgencia de entrar. Ese es un poco el mensaje de todos. Al no tener una urgencia, el tener oportunidades en otro lado, al haber tanto ruido y que les haya ido mal hace muy poco, muchos dicen: “Yo la verdad espero a las elecciones del año que viene y no tengo ningún apuro”. Dicen: “Si después de la elección me sale un poco más caro, mala suerte, pero prefiero entrar más tarde y más seguro a entrar un poco antes por más que sea un poco más barato”.
¿Prefieren menos riesgo?
Con la volatilidad que hay, con lo que está pasando, la gente no está tan ávida de riesgo. Entonces nosotros, más allá de que se han hecho los deberes y la macroeconomía esté mucho más estabilizada y se recorrió todo un camino fantástico, seguimos siendo un país riesgoso, mirado desde afuera.
¿Prefieren esperar y ver si Milei es reelecto? ¿O que gane otro que no sea Milei, quizás de otro partido, y siga este rumbo?
Las dos funcionan. Yo creo que si gana otro que no sea Milei por ahí van a necesitar probarlo de vuelta. Entonces, si gana alguien que no es Milei pero que más o menos dice que va a seguir un rumbo parecido, quizás el mercado va a decir, «Bueno, necesito probarlo de vuelta para ver si realmente después va a hacer esto o no.» Entonces, por ahí no es inmediato. Entonces, de nuevo, tenés que hacer una prueba. Si gana Milei o alguien del riñón de Milei o algo así, ya sabés lo que hizo y creés que va a seguir exactamente en el camino, entonces es como que todo va a ser más rápido.
¿Cuál es el principal miedo del mercado?
Yo creo que el principal miedo que hoy tiene el mercado es que sea un péndulo y se vaya para el otro lado, algo que hoy no pareciera concreto. Pero eso es lo que un poco lo frena a que no venga masivamente, que el riesgo país no vaya donde creo que tiene que ir por los números de la economía argentina. Frena eso y también está cerca la elección y cuanto más cerca esté la elección más difícil va a ser convencer a la gente de que entre (a invertir). Entonces, es el desafío: ya en enero del año que viene el inversor va a decir, «Bueno, yo espero 6 meses.» Salvo que haya mucha claridad. Eso es lo que nos falta. Y después, hubo mucha discusión acá de si hay que salir al mercado o no hay que salir al mercado.
¿Cuál es su opinión?
El Gobierno está convencido de que no es el momento y es decisión de ellos. Creo que el mensaje claro nuestro es que el mercado hoy está abierto, hoy es difícil porque justo estamos en un contexto de mucha volatilidad, pero luego de que se calme un poco la guerra puede acceder. Es una decisión del Gobierno. Ellos creen que este riesgo país no es lógico, que creo que tienen razón en eso y, deciden esperar a que el riesgo país se ajuste. Otra parte de Wall Street cree que hay que salir por más que sea con un monto chico y vas empezando a mostrar el recorrido de ir saliendo. Por ahora la decisión es no.

