El juez brasileño que lleva adelante el proceso contra Agostina Páez decidió no acompañar el pedido del fiscal y dejar en suspenso su regreso al país de la joven pese a su aprobación inicial.
La decisión implica que la joven deberá permanecer en Río de Janeiro al menos por las próximas semanas, a la espera de un fallo definitivo. De no mediar este cambio, el escenario estaba encaminado a que pudiera volver a la Argentina tras el pago de una compensación económica y la realización de tareas comunitarias.
Según informó el periodista Mauro Federico en Argenzuela (C5N), fuentes vinculadas a la Cancillería argentina señalaron que el giro en la postura del magistrado estaría directamente relacionado con la intervención diplomática impulsada desde el Gobierno nacional.
En ese marco, señalan al canciller Pablo Quirno como uno de los actores que promovió una mayor injerencia en el caso. De acuerdo a esas versiones, el funcionario habría insistido en que Argentina debía involucrarse activamente en la situación. Esa postura derivó en la participación del cónsul argentino en Río, Jorge Enrique Perrén, y en la convocatoria a una conferencia de prensa en la sede consular.
Malestar judicial y reacción del magistrado
Siempre según las mismas fuentes, la reacción del juez no se hizo esperar. El magistrado habría interpretado la movida como una intromisión indebida en un proceso judicial interno y cuestionó la actitud del Estado argentino. Ese malestar habría sido determinante para que finalmente desestime el pedido fiscal, que contemplaba una salida alternativa al juicio, y opte por avanzar hacia una definición más estricta del caso.
Con este nuevo escenario, la causa vuelve a tensarse. Páez enfrenta un proceso por expresiones racistas bajo la legislación brasileña, que contempla sanciones severas para este tipo de conductas. El juez fijó un plazo de alrededor de 15 días para emitir el fallo, lo que obliga a la abogada a continuar en Brasil, en un contexto que su entorno describe como adverso.



