Sol Pérez volvió a encender las redes con un video que empieza con una foto de su cuerpo trabajado y sigue con una cadena de clips en el gimnasio, a nueve meses del nacimiento de su hijo, Marco -fruto de su relación con Guido Mazzoni-.

En el posteo, publicado este 15 de enero, la modelo y conductora acompaña las imágenes con un mensaje directo a quienes la cuestionan: “Cuando a alguien le molesta que presumas de tus resultados, es porque no conoce el esfuerzo que hay atrás… Volviendo de a poco. ¿Alguien más opina como yo?”. La publicación rápidamente sumó miles de interacciones y comentarios, divididos entre elogios a su constancia y voces críticas, un terreno que para Sol ya no es nuevo.
Para entender el contexto, hay que volver a abril de 2025. Ese 4 de abril, Sol y su marido, el empresario Guido Mazzoni recibieron a Marco mediante una cesárea programada. Días antes, la propia Sol había explicado que el bebé venía “sentadito”, motivo por el cual la fecha de nacimiento sería fijada por su obstetra. La noticia y las primeras imágenes del bebé, que pesó 3,530 kg, fueron confirmadas por distintos medios.
La pasión de Sol por el entrenamiento es parte de su identidad pública y también de su historia familiar reciente. Mazzoni, su esposo, administra Bigg —una red de gimnasios enfocada en crossfit y entrenamiento funcional—, donde suelen entrenar diversas figuras del ambiente y donde la pareja consolidó buena parte de su vínculo. Ese perfil “fit” compartido explica por qué su posparto no implicó renunciar al movimiento: apenas dos semanas después de la cesárea, Sol se mostró caminando en cinta; a un mes de la llegada de Marco, ya hacía sentadillas y ejercicios de core en casa, muchas veces con el bebé a upa o en su “mini gym”.
Aunque esa vuelta gradual estuvo supervisada y comunicada como un proceso personal, no la eximió de críticas. En mayo de 2025, cuando compartió una foto de su abdomen a un mes y 19 días del parto con la frase “el esfuerzo siempre trae sus recompensas”, varias usuarias la acusaron de enviar un mensaje “nocivo” a otras madres. Sol contestó con un descargo que hoy suena a manifiesto: dijo que no buscaba ser ejemplo, que entrenar y comer saludable sostenía su salud física y mental, y que durante el embarazo había seguido hábitos avalados por sus médicos. “Perdón por no hacer lo que la gente espera”, remató entonces.
El post de estas horas, con bikini negra, espejo, abdominales marcados y series de fuerza, funciona como continuidad de esa conversación pública. Sol sostiene la misma idea, pero ahora con nueve meses de madre y más recorrido encima: presumir resultados no es vanidad, dice, sino mostrar el trabajo que no se ve. El recurso —primero foto, luego rutina— condensa su narrativa digital, que mezcla estética y backstage: una portada luminosa y, detrás, el laboratorio de repeticiones, constancia y transpiración. El resultado, otra vez, polariza. Pero al mismo tiempo reubica la discusión en un terreno ya transitado por la panelista, que eligió transparentar su proceso y su método.
Entre esos hitos íntimos que también contaron su año, Marco fue bautizado a fines de noviembre, en una ceremonia al aire libre que Sol compartió en redes. La postal familiar —con estética rústica y detalles handmade— fue una contracara tierna y reposada de su feed de entrenamiento, y certificó que el 2025 terminó para ella en clave doméstica, lejos del ruido y cerca de su bebé.

