La familia Houweling se formó en los Países Bajos, pero viajó y se estableció en diversos puntos cardinales. Hace cuatro años el clan se asentó en Recoleta y compró una esquina con una ubicación privilegiada en la esquina de Montevideo y Alvear, frente al Palacio Hume, el Palacio Duhau y la Nunciatura con el objetivo de abrir un restaurante de lujo, Presencia.
Niels fue el último de los tres hermanos en llegar a Argentina pero el primero en encabezar el proyecto. Tiene 33 años, durante años fue un DJ de alto perfil en Sudamérica y Europa y está casado con Shiva Safai (44 años) una socialité famosa en los Estados Unidos. Junto a sus hermanos, Bente y Stan, apostaron fuerte a una Argentina con una situación económica desafiante
Presencia es un fine dining diferente que no ofrece menú de pasos, sino un servicio a la carta con base en cocina europea. Abrió sus puertas hace un año y a los pocos meses sumaron Presencia café, una hermosa esquina, luminosa y amplia que siempre está llena de vecinos.
La historia de Presencia
Niels estaba viviendo en Los Angeles manejando una empresa de marketing cuando su padre, madre y hermana decidieron venir a Buenos Aires para comprar la imponente esquina de Recoleta con el deseo de abrir una joyería abajo y un fine dining arriba.
“El proyecto inicial ha cambiado un montón. Decidimos primero abrir el restaurante. Nos enamoramos tanto de la gastronomía que la joyería terminó siendo un café que se convirtió en el living de Recoleta”, cuenta con orgullo el joven empresario haciendo hincapié en que en el café hacen un poco más de 400 cubiertos por día a tan solo seis meses de su apertura.

Contra todo pronóstico Niels es optimista sobre nuestra economía: remarca que está seguro de que hay mucha gente que piensa como él y viene a este país a desarrollar a pesar de que muchos argentinos piensan que es mejor invertir afuera. “Estamos apostando a que el mundo del lujo vuelva a la Argentina. El país está en un momento muy interesante, con el potencial necesario para crecer y abrirse al mundo”, considera el creador de Presencia.
La familia que se autodenomina “ciudadana del mundo” vivió en Uruguay (donde aprendieron el castellano), España, Costa Rica y en gran parte de los Estados Unidos. La esposa de Niels, una socialité de origen iraní célebre en Estados Unidos por haber sido pareja de Mohamed Hadid, padre de las modelos Bella y Gigi Hadid, da cuenta del carácter cosmopolita del clan. Ahora también ella vive con él en Argentina y se encarga de la elección de los arreglos florales del salón.
El romance entre los Houweling y el barrio es tan fuerte que Presencia quiso embellecer aún más a Recoleta y logró que se ilumine la Nunciatura Apostólica durante el tiempo que está abierto el restaurante. “Es nuestro regalo a los vecinos”, dice Niels.

Pero no todas fueron rosas. Según este joven empresario europeo, emprender en Argentina fue estresante: “Todavía me quedan algunos traumas de todo el proceso. Económicamente no era fácil de entender, pero creo que no queda otra. Durante esa época tenía presupuestos con vigencia de 24 horas. ¡Nunca he visto cosas así en mi vida!”, dice Niels sin poder controlar la risa.
Cómo es Presencia y qué se come
El fine dining tiene capacidad para 92 cubiertos. Entre la cafetería y el restaurante, Presencia emplea a 80 personas que trabajan en turnos rotativos 20 horas por día, los 7 días a la semana.
En Presencia, el lujo y la simpleza van de la mano. Mesas claras con flores blancas, veladores a tono y música suave generan un clima de relax. La carta, creada por el chef ejecutivo, Rodrigo Da Costa, es corta y concisa. Muestra platos con toques europeos pero está basada en recetas tradicionales.

Con motivo del reciente aniversario volvieron al menú platos que estuvieron en los comienzos y que fueron aclamados por los comensales. Steak tartar de lomo, emulsión de yema ahumada, tuile de parmesano ($ 28.000), burrata con un gazpacho de almendras y ajo blanco ($ 26.000) y vitel toné con salsa cremosa de atún, hojas de alcaparras, yema curada y demi-glace ($ 27.000), entre otras opciones.
Los platos cambian estacionalmente. Como novedad para este otoño, todas las proteínas (trucha, entrecote, centro de ojo de bife y lomo, desde $ 48.000) salen con salsa predeterminada y se acompañan con guarnición a elección. Pero también ofrecen platos principales entre los que se destaca la presencia de merluza negra con puré de coliflor y miso, beurre blanc de vainilla y vodka ($ 85.000), Magret de pato a la naranja, puré de calabaza y calabaza en pickle ($ 59.000) y Spaghetti con pomodoro de langostinos, ‘nduja, peperoncino y bisque aireada ($ 49.000).
Los postres, a cargo de la pastelera Aldana Perrotta son bien clásicos, fiel a la línea del fine dining. Dulces que evocan a tiempos pasados y que han quedado en el recetario mundial para siempre como la isla flotante con salsa inglesa de amaretto, almendras caramelizadas y toffee ($ 22.000), crêpe Suzette, beurre Suzette, naranja, flambeado con Cointreau y cognac ($ 28.000) y mousse de chocolate 70%, praliné de avellanas, gel de mandarina, cacao y helado de speculoos ($ 25.000).

Desde su aniversario, Presencia amplió su horario sumando la franja del mediodía. La carta es más acotada y ofrecen un menú de dos pasos: entrada y principal o principal y postre por $ 68.000 (incluye agua y café). Quienes quieran sumar un plato pueden hacerlo por un valor extra, al igual que con la bebida alcohólica.
Presencia Restaurante: Montevideo 1789, Recoleta. Abre de lunes a sábados de 12 a 15 y de 19.30 a 24. Se recomienda reservar. Instagram: @presenciarestaurant



