Con capítulos de 25 minutos y una primera temporada de 10 episodios, «La ley de Las Vegas» se sumó al catálogo de Netflix como una de las apuestas más dinámicas dentro de la animación para adultos. Ambientada en la ciudad del pecado, la serie propuso un recorrido por tribunales excéntricos, pasillos cargados de presiones políticas y acuerdos que se cerraron lejos del estrado.
Creada por Cullen Crawford, la historia siguió a Lincoln Gumb, un abogado estructurado que intentó sostener una ética inflexible en un entorno donde las reglas parecían doblarse a cada paso. El personaje contó con la voz de Adam Scott, reconocido por su trabajo en «Severance». En la ficción, la muerte de su madre —una figura de peso en el ámbito legal local— funcionó como punto de quiebre y motor emocional.

Un dúo improbable en medio del caos
El contrapunto llegó de la mano de Sheila Flambé, una maga callejera hedonista y magnética que se convirtió en su socia inesperada. Con la voz de Janelle James («Abbott Elementary»), el personaje aportó desparpajo, caos y una mirada mucho más flexible sobre la ley. La dinámica entre ambos sostuvo buena parte del atractivo: mientras él buscó orden, ella encendió la chispa en los casos más disparatados.
El elenco de voces se completó con nombres como Aimee García, Stephen Root, Keith David, Shannon Gisela, George Wallace y Paget Brewster. Además, Giancarlo Esposito interpretó a un juez imposible de extorsionar, sumando peso y tensión a los conflictos judiciales.
Con producción asociada a Justin Lin —director de varias entregas de «Rápidos y Furiosos»— la serie apostó por una edición ágil, escenas cortas y diálogos veloces. No hubo largos preámbulos: cada episodio avanzó con la energía de una negociación contrarreloj.
Humor filoso y recepción dispar
Desde su estreno, la crítica tuvo en su mayoría una mirada positiva. En Variety señalaron: «La densidad de chistes de La ley de Las Vegas, tan poco frecuente en la televisión estos días, la hace enormemente simpática. También lo hacen las interpretaciones vocales».

Por su parte, NME definió: «La comedia legal animada de Netflix es cruda, tonta y muy divertida», y le otorgó cuatro estrellas sobre cinco. Incluso remarcaron: «Merece la pena embarcarse por los inventivos lugares a los que llega el creador Cullen Crawford».
En IGN encontraron ecos de «Rick and Morty» y hasta de «Los Simpson»: «La ley de Las Vegas es una serie que es consciente de sí misma como programa de televisión, que marca el ritmo mientras lo lanza todo contra la pared… y la mayor parte se queda pegado». Sin embargo, The Hollywood Reporter fue más crítico al considerar que las referencias culturales pesaron más que la construcción narrativa.

