La situación de precariedad que atraviesa Rodalies afecta a toda la red. Ninguna línea se escapa de las limitaciones temporales de velocidad, esa señal amarilla junto a las vías que obliga a los maquinistas a frenar cuando pasan por algún lugar con problemas en la infraestructura. A lo largo y ancho de Catalunya se cuentan a día de hoy hasta 179.
Si se quiere mirar el vaso medio lleno, son 37 limitaciones menos que a principios de marzo. Si se quiere ver medio vacío, son todavía 84 más que las existentes antes de que se produjese el trágico accidente que le costó la vida a un maquinista en prácticas el pasado 20 de enero en Gelida.
La línea que más problemas acumula es la R4, en la que se produjo el accidente mortal de enero
Es precisamente la línea en la que se encuentra ese punto, la R4, la más afectada de toda la red de Rodalies, especialmente en el tramo sur, el trazado que atraviesa el Penedès desde l’Hospitalet hasta Sant Vicenç de Calders pasando por Martorell y Vilafranca. En esa línea se cuentan hasta 27 limitaciones temporales de velocidad (LTV).
En el extremo norte de la misma R4, que llega hasta Manresa pasando por el Vallès, son menos, solo seis, aunque con tanta afectación que el servicio entre Terrassa y la capital del Bages funciona con trenes lanzadera a velocidad muy limitada y un servicio complementario en autocar mucho más fiable y rápido.

La maltrecha R3, en la parte de la línea que circula entre La Garriga y Ripoll, acumula 24. En ellas no se cuentan todos los problemas que hay de Ripoll a Puigcerdà, donde la circulación directamente está cortada desde enero y sin visos de recuperar la normalidad a corto plazo. Tampoco de La Garriga a Barcelona, donde se están ejecutando las obras de desdoblamiento desde el año pasado.
La R2 Sur tampoco presenta mucha mejor situación, con 18 limitaciones, entre las que se encuentran las correspondientes a las obras de los túneles del Garraf, que obligan a circular por vía única entre Castelldefels y Sitges.
Las líneas regionales no están mucho mejor. La R15, que está cortada entre Reus y Riba-roja d’Ebre, cuenta con una veintena de limitaciones que en la práctica impiden recuperar la circulación porque los trenes irían a una velocidad excesivamente baja.
Renfe asegura que ha recuperado un 94% de la oferta, aunque el servicio dista mucho de ser normal
Las cifras son así hoy, pero mañana pueden ser distintas, ya que los puntos afectados por incidencias van variando prácticamente cada día. Sea como fuere, la recuperación de cierta normalidad prevista para el verano se presenta como una tarea ardua. El balance global del mes de marzo del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) celebra la reducción de 36 limitaciones durante el mes de marzo, aunque el detalle es más complejo ya que se suprimen entre 3 y 21 cada semana, pero también se suman entre 4 y 32 nuevas.
El ritmo es muy desigual. En tres semanas en marzo se pasó de 216 a 190, pero en las tres semanas posteriores en cambio solo se ha conseguido rebajar de 190 a 179. La cifra sigue siendo casi el doble que hace tres meses, antes del desastre que hizo evidentes los graves problemas de falta de mantenimiento.
A medida que se han ido resolviendo aspectos, se ha recuperado la circulación en puntos como el de Gelida de la R4 y en la R1 hasta Maçanet. Aun así, son diversos los tramos todavía cortados. Con todo, la situación en Rodalies se ha ido recuperando y fuentes de Renfe llegan a cifrar en un 94% la recuperación de la oferta, un porcentaje que debe provocar un ataque de risa a cualquier usuario habitual que espera el tren en el andén.
La tala urgente de más de 13.000 árboles evidencia la falta de mantenimiento
Las obras de emergencia encargadas desde enero en la red ferroviaria catalana para resolver el desaguisado han supuesto hasta el momento una inversión de casi 108 millones de euros. La situación inicial apuntaba a 80 millones pero la gran cantidad de temas por resolver ha hecho que la cifra vaya al alza. Aunque el Ministerio se resiste a hacer público el desglose del coste de los trabajos, fuentes de Adif aseguran que la práctica totalidad de la inversión se está dedicando al tratamiento de las trincheras y taludes. En unos lugares se colocan mallas, en otras se fijan bien las protecciones… siempre con el objetivo de evitar desprendimientos como los sucedidos en enero.
Esas actuaciones incluyen también las talas de árboles junto a las vías. Desde enero se han cortado 13.680 árboles en todas las líneas de Rodalies, una parte muy importante de ellos (5.745) en el tramo entre Maçanet y Portbou. Fuentes del sector consideran esas cifras totalmente desproporcionadas si se hubiese ido haciendo una tala controlada y periódica. Es así un elemento más que demuestra la falta de mantenimiento que arrastra la infraestructura en Catalunya desde hace demasiado tiempo. Los efectos de los temporales y las lluvias intensas de los últimos meses después de varios años de sequía han sido la puntilla que ha empeorado la situación y ha hecho aún más evidentes los efectos de no invertir en conservación y mantenimiento.

Redactor de La Vanguardia especializado en infraestructuras, movilidad y urbanismo. También escribe de ferias y congresos. Antes siguió la actualidad de l’Hospitalet y el Baix Llobregat, donde está ligado a proyectos de información local



