A los gritos, insultado al pastor luterano y provocando a los feligreses. Así se lo vio el domingo a William Kelly en medio de una misa que tenía lugar en un templo de Minnesota. El activista transmitió en vivo la secuencia a través de su cuenta de Facebook y, horas más tarde, incluso se animó a desafiar a la fiscal General de Estados Unidos: «Sabes qué, Pam Bondi, ¿Querés venir y arrestarme? ¿Querés venir y presentar cargos? Hacelo». El reto fue respondido con un frío «Ok» y este jueves el departamento de Seguridad Nacional Estadounidense y el FBI los arrestaron a él y a su pareja.
La incursión de Kelly en la iglesia forma parte de una serie de protestas y enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad enviadas por el Gobierno estadounidense que se desarrollan en un estado que aún se encuentra convulsionado por la muerte de Renée Nicole Good, la mujer que a principios de enero fue baleada a bordo de su camioneta por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en un confuso episodio.
En las imágenes que se viralizaron de su ataque a la Iglesia del Redentor en la ciudad de Saint Paul, capital de Minnesota, se lo veía recorriendo el pasillo que separa las filas de sillas durante una ceremonia. Mientras la gente cantaba, el hombre pronunciaba a los gritos un discurso, a la vez que se filmaba con su celular.
«Como pueden ver, todos estos supuestos cristianos, toda esta gente blanca cómoda que vive vidas cómodas y amorosas mientras los niños son arrastrados a campos de concentración, viven vidas agradables con sus lattes, sin hacer absolutamente nada por sus hermanos y hermanas latinos y somalíes», decía, ante la mirada incómoda de los asistentes.
Más tarde y tras la ceremonia, también había perseguido al predicador, que fue identificado por medios locales como David Easterwood. Lo increpaba y acusaba de dirigir la oficina local del ICE, a la que le achacan presuntas tácticas violentas y arrestos ilegales.
El video llamó la atención de las autoridades estadounidenses no sólo por haber ocurrido en un Estado en el que ha habido reiteradas rispideces entre los habitantes -e incluso el Gobernador- y el gobierno de Donald Trump, sino porque, tras su incursión, Kelly desafió a la fiscal general estadounidense a que lo arreste. «¿Querés venir y arrestarme? ¿Querés venir y presentar cargos? Hacelo», lanzó el activista tras el ataque.
Ok ✅ pic.twitter.com/tQZNbKFABA
— Attorney General Pamela Bondi (@AGPamBondi) January 22, 2026
Este lunes, a través de sus redes, la fiscal compartió un video con varios fragmentos de las transmisiones de Kelly, incluyendo el desafío. «Ok», fue el único comentario que agregó.
Más tarde, la propia Pamela Bondi confirmó que el Departamento de Seguridad Nacional estadounidense y el FBI habían arrestado a la pareja del manifestante. «Hasta el momento, hemos arrestado a Nekima Levy Armstrong, quien presuntamente jugó un papel clave en la organización del ataque coordinado a la Iglesia» en la ciudad de St. Paul, Minnesota, anunció la fiscal.
Minutos después, confirmó el arresto de otra persona que habría participado en los ataques, identificada como Chauntyll Louisa Allen. Y, finalmente, la detención de Kelly.
Homeland Security Investigators and FBI agents arrested Nekima Levy Armstrong who played a key role in orchestrating the Church Riots in St. Paul, Minnesota.
She is being charged with a federal crime under 18 USC 241.
Religious freedom is the bedrock of the United States -… pic.twitter.com/LHh994fXf3
— Secretary Kristi Noem (@Sec_Noem) January 22, 2026
La información fue confirmada por la secretaria del departamento de Seguridad Nacional estadounidense, Kristy Noem, quien informó que Kelly «está siendo acusado de conspiración para privar de derechos, un delito federal, por su participación en los disturbios de la iglesia de St. Paul».
En tanto, Noem informó además que a la pareja de Kelly la acusan de «de un delito federal según el artículo 241 del título 18 del Código de los Estados Unidos».
«La libertad religiosa es fundamental en Estados Unidos: no existe un derecho amparado por la Primera Enmienda que impida a alguien practicar su religión», sentenció.

