Vie, 27 marzo, 2026
21.6 C
Buenos Aires

Tras su liberación, las revelaciones de Braian Paiz con GENTE: «Deberán investigar si hubo o no un plan para acabar con Liam Payne»

La última vez que vio a Liam Payne (1993-2024) con vida no imaginó que meses después su nombre iba a aparecer en titulares de todo el mundo. Tampoco que iba a terminar encerrado en una celda de dos por dos tratando de reconstruir, escena por escena, una noche que todavía hoy dice que no termina de encajar.

Ahora, recién excarcelado y a la espera de un juicio oral que podría redefinir su futuro, Braian Paiz vuelve a hablar con GENTE. No lo hace como protagonista involuntario de una tragedia pop global ni como el “camarero del caso”, etiqueta que lo persiguió durante meses, sino como alguien que intenta recuperar su propia versión de la historia.

Dice que no vendió drogas y que compartieron consumo. Pero también asegura que hay partes del expediente que no cierran. Además, que durante el encierro llegó a preguntarse si su cabeza estaba recordando bien lo que había vivido.

Braian Paiz junto a su abogado defensor, Fernando Amadeo Facente –y su equipo–, a quienes la jueza le otorgó el pedido de excarcelación el miércoles 25 de marzo. La foto fue tomada tras escuchar la noticia tan esperada.

En esta conversación vía Zoom, Braian reconstruye el encuentro con el ex One Direction lejos del mito y cerca del detalle: qué pasó entre las cuatro paredes, música inédita sonando en una laptop, un cuaderno donde Liam lo dibujó, chats que –asegura– prueban que nunca hubo dinero de por medio, cómo desencadenó la tensión entre ambos, «cámaras que no registraron lo que tenían que registrar» y una certeza: “Yo no soy dealer”.

Mientras intenta volver a la universidad, rearmar su cuerpo después de la detención y pensar un futuro en el cine, Paiz sostiene desde su casa familiar en Berazategui que su historia dentro del caso «todavía no está completa». Y que lo único que quiere ahora es algo mucho más simple que fama o exposición: que se investigue todo. «Y que se haga justicia». Así lo cuenta con GENTE.

Braian Paiz en un Zoom con GENTE, el jueves 26 de marzo al mediodía. La jueza Karina Andrade, del Juzgado Penal Contravencional y de Faltas N°15 de la Ciudad de Buenos Aires, concedió este miércoles la excarcelación del excamarero y del exempleado de Casa Sur Ezequiel David Pereyra, ambos acusados de haberle suministrado cocaína a Liam Payne a título oneroso.

–¿Cómo recibiste la noticia de tu excarcelación?

–Fue una sorpresa total. Yo ya iba con la negativa, acostumbrado al rechazo. No tenía tanta fe de que eso llegara a ocurrir… y se logró.

–¿Te enteraste en el momento de la audiencia?

–Sí. La audiencia iba a hacerse una semana antes y se pasó para el miércoles 25. Yo no sabía ni siquiera que era sobre la excarcelación. No me lo esperaba.

–¿Qué pasó cuando lo supo tu familia?

–Mi mamá y mis hermanas se pusieron a llorar. Estaban contentísimas.

–Después de todo lo que atravesaste, ¿te imaginabas estar contando esto ahora?

–No. Tal vez más adelante sí, pero ahora no.

Braian Paiz y su mamá Sandra-Caso Liam Payne-revista GENTE
Braian Paiz y su mamá Sandra. Su foto juntos, compartida con GENTE, data de su reencuentro meses atrás cuando consiguió la prisión domiciliaria.

–Igualmente el proceso sigue. Tenés por delante el juicio oral.

–Claro. El expediente se basa principalmente en los mensajes de texto que mantuvimos con Liam Payne. Y tenemos cómo comprobar que no hubo pago de por medio ni acuerdo de pago. Nunca se habló de dinero.

–Sin embargo, él habría ofrecido dinero en algún momento.

–Sí. Él quería ofrecer 100 dólares para comprar. Yo le dije que no, que plata no necesitaba. Incluso el Uber me lo pagué yo. Después también le dije que si quería conseguir podía hacerlo él por su cuenta.

–Tu postura sigue siendo la misma desde el primer día.

–Siempre. Yo no le vendí drogas. No soy dealer. Sí consumí con él. Ésa es mi responsabilidad. Pero nunca le ofrecí ni cinco ni diez ni siete gramos como dicen. No existe eso en mis chats. Si hubiera sido así, me hacía responsable.

Yo lo que más quiero -lo que le dije a Fernando (Madeo Facente, su letrado) ni bien lo conocí- es que se haga justicia, porque no siento que se haya hecho todavía. Y lo que yo más quiero presentar es lo que viví ese día: insistí desde el principio en que todo está en la computadora. Lo que mencioné en la causa, esas fotos, es real. Yo las vi.

Paiz fue detenido en enero de 2025 y luego continuó el proceso en prisión domiciliaria. Siempre sostuvo su inocencia, negando categóricamente haber traficado drogas o ser un dealer. Tanto en la causa como en la primera entrevista con GENTE contó que con Payne «sólo consumimos» y «compartimos menos de dos gramos de cocaína que yo ya tenía para consumo personal”.

–¿Qué recordás hoy de ese encuentro?

–Nunca me iba a imaginar el desenlace que iba a tener esto. Cuando lo conocí me asombré muchísimo. Yo vengo trabajando desde chico en lo audiovisual, en cine, en cosas del espectáculo… y cruzarme con alguien así fue muy fuerte.

–La primera vez que hablamos me contaste que el encuentro no fue solo consumo.

–Exacto. Estuvimos con la computadora. Escuchamos música nueva que él tenía pensada sacar. Me hizo elegir sonidos para beats. Elegí más el dance porque me gusta lo electrónico. Y fue una sorpresa ver cómo un sonido que yo elegí empezaba a armar un beat. Fue como wow.

–También hubo un momento muy personal: te dibujó.

–Sí, trajo un cuaderno marrón con lápices y empezó a dibujar. Por lo que vi estaba muy bien hecho.

En la fatídica madrugada del 16 de octubre de 2024 Liam James Payne cayó al vacío (10 metros) desde el balcón de su habitación (la suite 310) del hotel Casa Sur Palermo.

–Ese vínculo después fue leído de muchas maneras. Incluso se dijo que había habido intimidad.

–Hubo un acercamiento, pero no se concretó finalmente. No era lo importante eso. Compartimos música, whisky en esas minibotellitas, conversación. Cuando hablé de algo íntimo me refería a un momento privado. No llegó a nada.

–¿Volviste a escuchar su música después?

–Al principio sí. Recordé algunos hits que me gustaban mucho. Después traté de evitar escuchar su música. No porque me haga mal, pero no quiero recordar ciertas cosas. Me genera impotencia.

–¿Qué fue lo más difícil del encierro?

–Estuve en una celda de dos por dos. Mi única salida era leer, escribir y estudiar. Escribí mucho sobre lo que viví. Sobre la causa y sobre todo lo que me pasó.

–¿Escribir te ayudó a organizar todo lo que habías vivido?

–Sí, me costaba tener una línea de tiempo clara. Yo sabía lo que había vivido, pero ordenar todo era difícil. Y eso después parecía una contradicción. Pero yo siempre mantuve mi postura.

En la imagen, una de las pasiones de Paiz, su trabajo en la producción de comerciales y largometrajes: antes de ser detenido, cursaba el CBC para el ingreso a Diseño de Imagen de Sonido en la UBA.

–¿Llegaste a dudar de vos mismo?

–Sí. A veces pensaba: «¿Y si me confundo? ¿Y si tuve algo que ver?». Después volvía a lo mismo: no hice nada más que consumir. No vendí.

–También hablaste del impacto físico del encierro.

–Se me cerraba el apetito. Era un pucho tras otro… Yo antes entrenaba y hacía deporte. Y de repente estaba comiendo mal, fumando todo el tiempo. Hoy me miro al espejo y no me reconozco.

–¿Sentís que vas a poder reconstruirte?

–Siempre que toqué fondo salí a flote. Eso lo tengo claro. Pero en un contexto de encierro, la verdad fue que me costó mucho.

–También –sobre todo al comienzo– recibiste hate en redes. ¿Eso te afectó?

–Nunca me lo tomé personal. Mi error fue tratar de explicar cosas en un momento en el que estaba vulnerable, tenía miedo y no sabía manejar la situación.

Braian Paiz
«No sabemos qué pasó en esa habitación. Las cámaras no llegan hasta ahí», asegura Paiz, quien detectó inconsistencias en la investigación y comparte con GENTE su punto de vista.

–Incluso al principio intentaste aportar información por tu cuenta.

–Sí. Yo me presenté en Tribunales antes de la detención para aportar lo que había visto. Quería que se conociera más. Había cosas que no me cerraban. A lo largo del proceso sentía que había algo raro: seguían mis pasos, se iban agarrando de lo que yo decía, y eso me daba más impotencia. Creo que no se investigó bien como correspondía, o simplemente el foco se fue a otro lado.

–¿Qué otra cosa no te cerró?

–Por ejemplo, apareció un paraguas del hotel Casa Sur en la puerta de mi locker en el trabajo. O que manden a comprar pendrives. Yo mismo dudaba si estaba confundido o paranoico. Pero fueron cosas que pasaron.

–¿Guardaste evidencia de eso?

–Sí. Tengo fotos, audios. Guardé todo. No borré nada porque lo quería aportar a la investigación.

–Incluso mencionaste inconsistencias en elementos del expediente.

–Sí. En el expediente dice que chocó contra un pie de piedra de un paraguas —de esos que se ponen para asegurar algo de sombra en las mesas de jardín—. Pero en la foto no aparece. No hay un pie de paraguas ahí. Si eso fuera cierto, tendría que haber una foto del expediente del pie donde posiblemente chocó la cabeza. Y no la hay. Ahí hay algo por parte del hotel. No sé si había o no un plan para acabar con él; la verdad es que eso no lo sé. Pero algo no cierra.

Los jueces determinaron que no hubo ningún elemento de convicción que permita aventurar que “la víctima confundió la puerta de la habitación con su ventana con balcón».

–¿Sentís que hubo negligencia?

–Creo que no se investigó bien como correspondía. O el foco se fue para otro lado. A simple vista, mirás de arriba y el cuerpo está como más lejos. No tiene sentido, no hay una lógica. Recuerdo que en la inspección, cuando la querellante estaba preguntando sobre las cámaras, no sabían qué responderle a la jueza. También hacían mención a una cámara que se encontraba afuera y decían que no funcionaba. No sabemos qué pasó en esa habitación. Las cámaras no llegan hasta ahí. Y al final lo llevaron como una bolsa de papas… Pero yo me tengo que centrar en lo que se me acusa a mí: haber consumido drogas con él y haber compartido mi droga. Nada más.

–También me hablaste de mensajes en Snapchat que viste ese día.

–Sí. Él había mandado mensajes a dos cuentas en Snapchat. Yo le pregunté quiénes eran. Me las señaló en la computadora. No eran cuentas oficiales. Le preguntaba y me señalaba las personas del Snapchat; él había querido abrirlo desde mi teléfono. Las identidades de esas cuentas no eran fotos de cara: eran emojis. Pero él me mostró quiénes eran en la computadora.

–¿Qué otra escena no te cierra habiendo estado con él 48 horas antes de su muerte?

–Algo que también me hizo ruido fue cuando vi las primeras imágenes que se difundieron después de su muerte. Yo recordaba que había una cajita de jabón Dove, el papel aluminio, las velas, el encendedor, todo en la misma posición con la que lo vi yo cuando estuve ahí el día 14. Y en las fotos del día 16 estaba todo igual. Pasó todo el lunes, todo el martes, el miércoles –el día que dicen que limpiaron la habitación–. ¿Cómo es que tienen una foto y eso fue días previos? Eso me hizo ruido.

El «desorden generalizado» que presentó la suite que ocupó Liam Payne en el hotel Casa Sur. Entre los restos en el piso había papel aluminio con signos de combustión y cocaína.

–Después de todo esto, ¿sentís que todavía falta investigar otras pistas, otras responsabilidades?

–Yo confío en que no se investigó bien como correspondía. Pero quiero que se haga justicia.

–¿Cómo estás hoy, en lo personal?

–Ni bien salí de la alcaldía me puse como meta retomar la universidad. Estoy estudiando Diseño de imagen y sonido porque quiero ser productor audiovisual. Vengo armando proyectos desde ahora para cuando llegue a mitad de carrera.

–¿Pensaste en algún momento en escribir algo autobiográfico?

–Sí, pero no sobre la causa en sí. Sobre cómo me afectó psicológicamente. Mi antes y mi después.

Otra postal del reencuentro de Braian con su madre.

–¿Qué te sostuvo durante el encierro?

–Leer. Escribir. Estudiar. Me llevé libros de cuentos, novelas, libros del CBC, un libro de inglés para completar. Escribía sobre la causa, todo lo que me había pasado, y también sobre proyectos futuros.

–¿Cómo imaginás tu vida ahora?

–Voy a seguir con mis sueños. Siempre estudié y trabajé. No voy a dejar que los malos pensamientos me tiren abajo.

–Después de todo lo que pasó, ¿qué necesitás hoy?

–Que se haga justicia. Porque no siento que se haya hecho todavía.

Los hechos hasta aquí en una causa compleja

La jueza Karina Andrade, del Juzgado Penal Contravencional y de Faltas N°15 de la Ciudad de Buenos Aires, concedió este miércoles la excarcelación de Braian Nahuel Paiz y Ezequiel David Pereyra, los dos acusados de haberle suministrado cocaína a Liam Payne durante la trágica estadía del ex integrante de One Direction en el Hotel Casa Sur de Palermo, donde el 16 de octubre de 2024 cayó desde el balcón de su habitación y murió.

Ambos venían cumpliendo arresto domiciliario y el fallo llegó después de que el Tribunal Superior de Justicia zanjara, el 11 de marzo pasado, un extenso conflicto de competencia entre la justicia nacional y la porteña.

La magistrada entendió que la pena en expectativa del delito que se les imputa -entrega de estupefacientes a título oneroso, con una escala de entre cuatro y quince años de prisión- no alcanza por sí sola para presumir riesgo de fuga, y que no se verificaban otros parámetros que justificaran mantener la medida de coerción.

El camino que los trajo hasta acá fue largo y sinuoso: la causa nació en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°37, bajo la investigación del fiscal Andrés Madrea, quien procesó a ambos tras analizar 800 horas de cámaras de seguridad y ordenar pericias toxicológicas que acreditaron el consumo de cocaína, una concentración de 2,7 gramos de alcohol en sangre y la presencia de sertralina. Estos hallazgos fundamentaron el procesamiento de ambos.

El expediente fue elevado a juicio oral, pero el Tribunal N°30 se declaró incompetente y la causa migró al fuero porteño, donde ahora aguarda la fecha del debate. Lo que viene –el juicio oral, o eventualmente un acuerdo abreviado– definirá si la libertad de Paiz y Pereyra es un punto de inflexión o apenas una pausa en una historia que todavía no terminó de contarse.

Redacción

Fuente: Leer artículo original

Desde Vive multimedio digital de comunicación y webs de ciudades claves de Argentina y el mundo; difundimos y potenciamos autores y otros medios indistintos de comunicación. Asimismo generamos nuestras propias creaciones e investigaciones periodísticas para el servicio de los lectores.

Sugerimos leer la fuente y ampliar con el link de arriba para acceder al origen de la nota.

 

Accidente fatal en Mendoza: chocaron contra un poste y murió una joven de 19 años

Una joven de 19 años murió este jueves por la noche en Mendoza luego de que el auto en...

Escándalo en la Universidad de Lanús: un profesor agredió a trompadas a estudiantes, tras una disputa política

Un nuevo escándalo tuvo lugar en la Universidad Nacional de Lanús (UNLA), donde en plena actividad estudiantil, un profesor...

El Gobierno de Salta denunció la falsificación del documento que avaló el casamiento en la Quebrada de las Conchas

En medio de la polémica generada por el gran casamiento en la Quebrada de las Conchas, un área protegida...
- Advertisement -spot_img

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí