Dani Alves y su esposa Joana Sanz vivieron unos días cargados de intensas emociones. Primero, el exfutbolista del Barcelona y de la Selección de Brasil fue absuelto por el Tribunal Superior de Catalunya, que revocó por unanimidad la condena por agresión sexual a una joven en la discoteca Sutton de Barcelona. Solo tres días después, Joana compartió en sus redes sociales la feliz noticia de su embarazo, que llega tras una larga y ardua lucha por convertirse en madre.
«A pesar de tanto daño mediático/público sigo en pie», fueron las primeras palabras de Joana Sanz, tras enterarse de la absolución de Dani Alves. El pasado viernes se conoció que la Sección de Apelaciones del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya revocó la sentencia que condenó al futbolista brasileño a 4 años y 6 meses de prisión por agresión sexual a una joven el 30 de diciembre del año 2022. El deportista estuvo preso 14 meses y se encontraba libre por pagar una fianza millonaria.
El Tribunal hizo lugar al recurso presentado por la defensa de Dani Alves, que solicitaba la desestimación de los cargos al argumentar que el testimonio de la denunciante no era lo suficientemente confiable. Por su parte, la Fiscalía solicitaba una pena de 9 años de prisión. Tras conocerse la resolución favorable para el futbolista de 41 años, la pareja fue vista en su hogar, disfrutando de la noticia. Días después, Joana Sanz sorprendió a sus seguidores en redes sociales al anunciar que espera su primer hijo, y aprovechó la ocasión para compartir las dificultades que enfrentó en su lucha por quedar embarazada.
“No quería compartir nada hasta que fuera más que evidente, pero quise compartirlo por las que están en la lucha. Tuve que lidiar desde los veintidós años con preguntas de ‘¿para cuándo el bebé?’… Qué presión social tan aterradora”, comenzó su mensaje Joana Sanz.
A través de un emotivo texto y un video en su cuenta de Instagram, la modelo compartió su experiencia de haberse sometido a dos tratamientos de fecundación in vitro (FIV) y de haber sufrido dos abortos, antes de finalmente lograr llevar su embarazo a término.

«No es una broma la frase de ‘se te va a pasar el arroz’. Hay tanto desconocimiento sobre la edad reproductiva de la mujer y que no es tan fácil quedarse embarazada. Hace cinco años me planteé con mucho miedo la idea de ser madre. Miedo porque un ser humano dependerá de mí para sobrevivir, miedo de no trabajar, miedo de perderme yo como mujer… Pero esto es otra historia», contó la modelo de de 32 años.
Después de 14 largos meses tras las rejas, Dani Alves y su pareja tienen razones de sobra para celebrar en estos últimos días. La absolución, junto a la feliz noticia del embarazo de Joana Sanz, marca un nuevo capítulo en sus vidas.
La lucha de la pareja de Dani Alves, Joana Sanz, por ser madre

La modelo habló con sinceridad por el largo camino que recorrió para conseguir quedar embarazada. Dos FIV, tres abortos, una operación y endometriosis, fue lo que pasó la mujer de 32 años, tratando de dar apoyo a aquellas mujeres que están en una situación similar.
«Lo que venía a contar es que una mujer de veintisiete años sana se encuentra con dos FIV, tres perdidas y de últimas, una operación de trompas sumado a la aparición de endometriosis. Me hice pruebas de todo tipo a lo largo de los años, con unos embriones divinos y sin encontrar el por qué a nada. La frustración y el por qué “todas” se embarazan como por arte de magia me atormentaba. Estoy acostumbrada a que con esfuerzo, trabajo duro y perseverancia consigo lo que me proponga, pero esto no va así querida», explicó Joana.
Además, habló sobre la presión social que tienen muchas mujeres sobre la maternidad. «Para colmo me tuve que tragar la dichosa pregunta de “¿para cuándo el bebé?” Una y otra vez con tanto dolor en el pecho. Perdí a mi madre hace dos años, no tengo padres ni hermanos, la sensación de orfandad y vacío me ha acompañado hasta el día que escuché el corazón de mi bebé por primera vez. Mi último embrión congelado, mi última esperanza de tener esa razón por la que ser fuerte en la vida», continuó.
«Aquí está, sana y creciendo. Y yo sé que fue mi madre quien me la envió para que nunca más me sienta sola, para que le eche ganas a la vida y tenga este arcoíris lleno de amor después de tanta tormenta. Aún no me lo creo y me despierto en la madrugada con el miedo de ver las sábanas llenas de sangre o cierro los ojos en las ecografías hasta que escucho que todo está perfecto. Todo llega, no desistas«, concluyó Sanz a modo de reflexión.