Una artista relativamente desconocida residente en Colorado hace poco pasó a estar en el centro de las miradas cuando el presidente Donald Trump criticó su obra, un retrato de él que llevaba colgado en el Capitolio del estado unos cinco años.

Trump dijo en las redes sociales que el óleo, obra de Sarah Boardman, que representa al presidente con rasgos suavizados, traje oscuro y corbata roja, era “verdaderamente el peor” y que había sido “distorsionado a propósito”.
“Sea como sea, preferiría mil veces no tener retrato a tener ése, pero muchas personas de Colorado han llamado y escrito para quejarse”, escribió el domingo. “De hecho, ¡están muy enojadas por esto!”
Un día después, la Asamblea General de Colorado, controlada por los demócratas, retiró el retrato, que estaba colgado en la Galería de los Presidentes de la rotonda del edificio.
Boardman, que ganó un concurso nacional para pintar los retratos de los presidentes Barack Obama y Trump que colgaban en el Capitolio del estado, no respondió un pedido de declaraciones.
No ha hablado públicamente desde que el retrato fue retirado, pero meses antes de que fuera presentado, le dijo a The Colorado Times Recorder que había elegido una foto de referencia que mostraba a Trump con una expresión “seria, no conflictiva, reflexiva”.
Esto es lo que sabemos sobre Boardman y ese retrato presidencial.

¿Cuál es la formación artística de Boardman?
Boardman nació en Inglaterra y empezó a estudiar pintura hace 40 años en Alemania con un importante pintor, según su página web. Pasó más de cuatro años aprendiendo y practicando las técnicas utilizadas por los antiguos maestros de la pintura, término que se utiliza para describir a los artistas destacados que trabajaron entre 1300 y 1800.
Antes de dedicarse a la pintura, la artista trabajó en compañías aéreas y en el mundo de los negocios.
Los retratos de Boardman, que constituyen la mayor parte de su obra, son variados, pero todos utilizan una combinación de realismo y aspectos pictóricos. Pinta personas corrientes en poses elegantes o contemplativas, funcionarios públicos y militares y una variedad de perros.
Según su sitio web, le interesa la “profundidad” que encuentra en sus retratados y se enfrenta al reto de captar “la personalidad, el carácter y el alma” de cada uno de ellos.
En conversaciones con The Times Recorder en 2018 y 2019, Boardman dijo que sus sentimientos personales sobre Trump no habían afectado su trabajo. “Ningún sentimiento personal sobre cualquier retratado es relevante y se deja fuera del estudio gracias a mi capacitación para ‘dejar esas emociones en la puerta’”, explicó.
Luego dijo que las protestas y la indignación que suscitó su retrato de Obama se debían a lo que la gente sentía por el político, no a la obra de arte en sí, y que esperaba lo mismo del retrato de Trump.
Boardman explicó que el comentario más favorable que había recibido en ese momento se refería a la expresión neutral de Trump y a que atraería a todo el mundo. “Un retrato no es una declaración política, sino la representación de un ser humano”, dijo.
Al presidente Theodore Roosevelt no le gustó su primer retrato presidencial, que había sido pintado por el artista francés Théobald Chartran a principios del siglo XX y que más tarde se conoció como “el gato maullador”. Roosevelt acabó encargando a John Singer Sargent su retrato oficial.
El presidente Lyndon B. Johnson rechazó el retrato oficial que le había sido encargado a Peter Hurd, calificándolo de “la cosa más fea que haya visto jamás”. Hurd dijo que el comentario le parecía “muy grosero”.

¿Qué reacción hubo a las críticas de Trump?
Aunque Trump dijo que el retrato de Obama hecho por Boardman era mucho mejor y especuló con que la artista “había perdido su talento con la edad”, la reacción de las autoridades y del público ha sido dispar.
Partidarios y detractores han acudido en masa a la página profesional de Facebook de Boardman, donde se exponen algunas de sus obras, para dar a conocer sus opiniones.
Un portavoz del gobernador de Colorado, Jared Polis, declaró al canal de televisión local 9News que la oficina del gobernador estaba sorprendida pero agradecida por la atención prestada por el presidente a la obra de arte.
“Siempre buscamos cualquier oportunidad para mejorar la experiencia de nuestros visitantes y esperamos que toda esta atención atraiga aún más turistas a la zona de Denver”, expresó.
© The New York Times / Traducción: Elisa Carnelli